viernes, 26 de julio de 2013

Crítica de Only god forgives: Edipo no perdona, ¿y el público?

Los celos entre hermanos no son buenos, pero cuando tu madre se dedica al tráfico de drogas y tu hermano mayor es un auténtico cabronazo, la cosa va aún a peor. Nicolas Winding Refn nos propone esto y una espiral de violencia a lo largo de los noventa minutos que dura Only God forgives.
Rápidamente, la película establece sus virtudes y sus defectos. Por un lado, tenemos a un Refn preciosista, que bebe mucho (por no decir, se emborracha) del cine oriental. Le acompaña la música de Cliff Martínez, consiguiendo transmitir agonía o espiritualidad. Luego, se establece el detonante la historia de un hermano mayor Billy (Tom Burke), que viola y mata a una prostituta menor de edad, y un hermano menor Julian, que es obligado a vengarse mientras que por medio está su madre Crystal (un diabólica y a la vez shakesperiana Crystal), un policía fan de la katana y el karaoke Chang (Vithaya Pansringarm) y la hermosa prostituta Mai (Yayaying Rhatha Phongam).
¿Futura imagen icónica?
En resumen: tenemos algo estéticamente muy bonito (capaz de crear inquietud, cuando imita a Kubrick y sus pasillos, o a David Lynch), pero más vacío en cuanto a guion pese a que beba de las tragedias clásicas como Edipo e incluso en cuanto a metáforas visuales; con unos actores empeñados en no transmitir ninguna emoción en sus caras, aunque se las hinchen a moratones (especialmente un lacónico Ryan Gosling -con poco más de veinte líneas-, que sustituyó a Luke Evans, y que ya había vivido el éxito con Refn gracias a Drive).
Hay que saber que Refn es un experto en hacer trascendentales tramas de acción que en manos de otro director serían películas normales y corrientes o bodrios. Por ejemplo, si a Drive le quitamos su dirección y muchas de sus decisiones, tenemos una especie de A todo gas. En este caso, en Only god forgives, la trama da para lo que da, pero pronto empiezan los desvaríos de Refn y no es raro que el film esté dedicado a Alejandro Jodorowski (al que ya le dedicó Drive). Una virtud dependiendo del espectador.
Sexualidad, deseo, enfrentamiento.
Los temas que toca la película.

¿La Yocasta moderna?
En cuanto a la polémica sobre la violencia que hubo en algunos festivales, parece que el público desconoce la trayectoria de Nicolas Winding y las fuentes que toma como suyas (el caso del cine coreano, donde nadie suele salir indemne, ni siquiera el espectador). El exceso de violencia no es el mayor problema del film.
La duración, la falta de profundización en algunos momentos, la frialdad en otros, la ausencia de intensidad, el contraste de algunos momentos (el karaoke chirría)… Esos son los problemas que lastran, en realidad, Only god forgives.
Sea como sea, Only god forgives y Nicholas Refn deberá ahora aprender una importante lección: solo el espectador perdona y será el que decida el devenir de este film. Que los dioses del séptimo arte, los espectadores, decidan.

La sombra de Gosling y su personaje.

SPOILER La mejor metáfora de la película (aunque reñida con la parte del útero) es la aparición de ese personaje vengativo, ese policía de eterna espada, aficionado a los karaokes (algo casi divino para la gente de Tailandia, según Refn): Chang, encarnado por Vithaya Pansringarm. ¿Cuál es la metáfora? Simplemente, él es dios, cruel y justiciero, del que nadie se puede vengar y el que es el único que perdona al final al personaje de Gosling. FIN DEL SPOILER

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