domingo, 19 de mayo de 2013

Sobre lo que estoy escribiendo: El Líder te vigila





¿Hasta qué límite puede llegar una obsesión?
Los anhelos y la angustia mueven la trama de La Historia (ese tochal que estoy reescribiendo). La obsesión se convierte en la tumba de más de uno. 
Dejad que os presente a la esperanza para la Orden, a alguien que ha olvidado su auténtico nombre, una persona que intenta sobrevivir con sus pecados. Llamémosle Líder, porque lo es, bebe y come de la sangre y la carne de monstruos orwellianos. V de Vendetta siempre ha sido una influencia bastante clara en esta obra.
¿Es el malo de la película? No me interesa escribir sobre malos y esto no es una película. No quiero entrar a juzgar, no quiero posicionarme, solo quiero ser el pequeño dios de esta banda de desposeídos. 
Creo que el Líder solo es una persona movida por la obsesión de no dejar nada al caos. Tiene poco más de veinte años, pero representa el futuro de una hermandad moribunda. Su noble linaje y su forma de ser, estricta y totalitaria, incluso con su hermana, han hecho que muchos confíen en él.
Sus ojos son fríos, sus actos de crueldad también. Ha hecho cosas horribles que, a veces, le hacen torturarse a sí mismo, admitir que es un monstruo, pensar que es imposible que sus monstruos vuelvan de la tumba… Pero vive con sus actos pasados y futuros.
Su labor es encomiable: pretende mantener el orden de todo, aunque eso le lleve a ser una especie de dictador, un hombre de ucronía en un mundo que ya no lo es, alguien capaz de prohibir las artes y seguir con la sonrisa intacta. ¿No es loable? El problema es que para mantener sus ideales necesita cámaras que lo vigilen todo y agentes que hagan cumplir con su voluntad. Cree que ha hecho lo correcto todo este tiempo, pero ¿y si no es así? ¿Y si él no puede contener la libertad de todo el mundo? ¿Y si todos sus actos estallan frente a él?
Cada acto que cometemos tiene consecuencias y algunas podrían acabar con nosotros mismos.

Y ahora permitidme que me vaya por otros lares y vuelva.
Ernst Umbahuer es el actor que interpreta al protagonista de un film francés que vi hace unos días y me parece el ejemplo perfecto de la frialdad y la incertidumbre (por no decir, mal rollo) que transmite alguien como el Líder.
En la casa (François Ozon, 2012) trata de un profesor que se obsesiona con las redacciones de un alumno. El estudiante retrata con su afilado sentido literario lo que ocurre cuando está en el hogar de un amigo.
El maestro y su esposa acaban convirtiéndose en dos lectores más de estas andanzas y empiezan a discutir sobre los hechos narrados y exigir que ocurran cosas como si los personajes del joven fueran inventados cuando son una familia real, que siente y padece. 
Una trama oscurísima, un drama sobre la obsesión, que considero más que recomendable y que doy gracias a mi amigo Josue por haberme dicho que la viera la semana pasada junto a la parienta y él (en serio, gracias).
Y ahora vuelvo tras haber hecho esta marcha forzada.
Sobre obsesiones va En la Casa y también La Historia. Permitidme que barra para casa y me ponga a hablar de mis cosas, porque es en lo que pienso cuando vea una película que me gusta, leo un libro que me encanta, o veo cualquier hecho que me recuerda a La Historia.
Supongo que es una obsesión más.

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