24 de marzo de 2013

My Chemical Romance, ¡gracias por estos doce años!


Killjoys, make some noise! 
Cuánto cuesta decirles adiós a los buenos amigos…
Uno de los miembros de My Chemical Romance dijo una vez que eran una de esas bandas que te salvaría la vida. Por eso, significaba tanto para gente como yo. Y ayer, resulta que la banda se separa tras doce años dándonos lo mejor de lo mejor, un mensaje sincero sobre rock que no terminaba vendiéndose al mejor postor como otros. 
No nos cogía desprevenidos esta noticia, pero eso no la hace menos amarga…
Conocí a My Chemical Romance en 2007, cuando ya habían sacado varios de sus discos y una chorrada de una amiga de la época adornado de un “me gustaría tener una chaqueta como la de Gerard Way en el videoclip de Welcome to the Black Parade” me hicieron escucharlos por primera vez. ¡Y qué primera vez! Desde luego, no fue la última.
Como sabréis muchos que seguís este blog, 2007, 2008 y 2009 fueron grandes años para mí porque empecé a forjar la persona que soy ahora y, en parte, fue a la música que me pasaban unas amigas de aquella época. Entre ellos, My Chemical Romance.
Cuando eres un adolescente, hay cierto tipo de música que te suena a prohibida, como esa chica guapa que luce la tira de su sujetador negro (como diría Stephen King) o como ir corriendo por un callejón oscuro. Marilyn Manson lo fue para mí. Nirvana lo fue para mí. Evanescense lo fue para mí. My Chemical Romance lo fue para mí… Pero con los años, Manson ha terminado convirtiéndose para mí en un señor que es una autoparodia, siempre he tenido la duda de si Nirvana se hubiera convertido en una auténtica leyenda sin la muerte de Cobain, Evanescence deberían haberse separado antes del último disco… Pero My Chemical Romance siempre fueron grandes para mí.
Desde 2007 hasta ahora entregándonos canciones pegadizas, buenas letras, música con fuerza… Y ahora la química parece que se ha terminado.
Recuerdo la idea de querer escribir una historia que fuese un musical y representase todas aquellas locas que bullían por la mente de aquel suicida en potencia que era entonces. Y recuerdo haberles conocido en la misma época en la que me encantaba el cine de terror, los vampiros, Harry Potter, Sweeney Todd y todo eso… Y de ahí, nació La Historia de la que tantas veces os he hablado. Hay docenas de canciones de My Chemical Romance en esas más de 3000 páginas, el protagonista tenía el rostro de Way y todas esas cosas. Justamente me pongo a reescribirla cuando se separan. Soy un aguafiestas (¿o un killjoy?).
Ellos supieron adaptarse, nosotros tendremos que aprender a adaptarnos también.

Y eso que en 2010 cambiaron muchas cosas para mí y muchos de mis gustos también. Todos cambiamos, eso es bueno. Mientras que hay grupos de otra época que los dejé de lado y cuyo mensaje me aburría, My Chemical Romance transformó también su mensaje y pasó de esa eterna venganza y oscuridad con los que tanto me identifiqué cuando estuve perdido, a ese mensaje de fuerza y esperanza que suponía Danger Days y que representaba lo que he querido ser desde entonces. Por algo, es la música que suena en mi móvil cuando alguien me llama o el fondo de mi ordenador.
Por suerte, My Chemical Romance fue de esos grupos que pocas veces tuve que defender. No se vendían a las primeras de cambio a modas como Crepúsculo, no vivían de las rentas del pasado, no se comportaban como gilipollas… E incluso me sorprendían para bien al saber la historia de Gerard Way, ese marginado que dibujaba cómics y trabajaba de becario en DC comics cuando ocurrió el 11-S y quiso montar una banda de rock. Way, ese tipo que parece un torbellino como el diablo de Tazmania, y que igual formaba parte de la banda sonora de una película genial basada en un cómic extraordinario como era Watchmen o cogía con Gabriel Bá y te hacía uno de los mejores cómics de los últimos tiempos: The Umbrella Academy. Luego, resultaba que adoraba a Queen, que era de Nueva Jersey como tantos artistas, que se llevaba genial con Kevin Smith, que aparecía Grant Morrison en uno de sus videoclips, que su grupo se ganaba una etiqueta en este blog…
En el fondo, si eras como yo, podíais sentirte identificado con un tío así. Y antes de comparare con tipos que van de imbéciles o con mamarrachas que se balancean tartamudeantes, prefería compararme con ese chaval que disfrazaba a su bebé de Batman.
My Chemical Romance me acompañó en cada historia que escribí o viví, en cada relato, en el anuncio de segundo de carrera, en el corto de tercero, me enseñó que había que vivir la vida sin tener miedo a caminar solo, que siempre había que luchar por hacer algo nuevo. Me entregaron una banda sonora para mi vida y eso es fabuloso en un mundo tan feo.

I brought you my bullets, you brought me love, Three cheers for a sweet revenge, The Black Parade y Danger Days: The True Lives of the Fabulous Killjoys (del que escribí incluso un fan fic). Hasta hace unas semanas, nos llegaban noticias de un quinto álbum que ahora parece que nunca aparecerá (si no contamos Conventional Weapons, el compendio de canciones descartadas por las que muchos grupos  matarían por tener en sus CDs oficiales). Muchos de ellos me los bajé, pero eran tan condenadamente buenos que he comprado cada uno de ellos (Danger Days ni me lo llegué a bajar, me lo compré porque adoro a este grupo). No he hecho esto con ningún otro grupo, véase eso de críticas de discos en El Antro que nunca cuajó...
My Chemical Romance fue uno de esos grupos que escuchas tanto y van tan ligados a tu vida que significan mucho para ti y forman parte de la banda sonora de tu vida. Gracias a esos amigos que me lo descubrieron, gracias a Els por hablarme tanto de ellos y escucharlos tantos y con la misma pasión que yo.
Es duro decir adiós a los amigos, sobre todo a los buenos. Por eso, más que decir adiós a My Chemical Romance habría que decirles “hasta luego” y esperar todo lo mejor para cada uno de sus miembros, pasados o hasta la fecha, que consiguieron dar algo de buena música a gente como yo.
Hay futuro para ellos. Son buenos músicos. Han hecho grandes cosas. Ray Toro supongo que siempre tendrá esa melenaca a lo actor secundario Bob y seguirá tocando tan bien. Supongo que a Frank Iero se le irá algún día ese eterno mosqueo. Me imagino que Mickey Way estará ya haciendo alguna nueva canción. Y sobre Gerard Way, ya prepara un nuevo cómic y siempre está liado grabando nuevas cosas o charlando con gente como Neil Gaiman.
Así que con este texto que mezcla nostalgia y muchas cosas parecidas, solo puedo hacer una cosa y es darle las gracias a Gerard Way y My Chemical Romance por habernos salvado la vida a tantos y habernos entregado tantos buenísimos momentos.
¡Siempre seréis los mejores!
So long and good night!

4 comentarios:

  1. Wow! Cuando me levanté el domingo con esta noticia tuve sentimientos encontrados, que tú has sabido plasmar a la perfección. A mí también me los descubrieron allá por el 2004, fijate si ha llovido.

    Un gran post de reconocimiento, caballero!

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    1. Hola, Cris

      Yo me sorprendí sintiendo que no me ponía triste. Hace tiempo que se veía venir, pero no me parece un final. Admiro el trabajo de todos, pero sobre todo el de Gerard Way que no me lo veo dejando ni el mundo del cómic ni el mundo de la música.

      Siempre queda esperanza y como ellos han dicho, no morirán, la idea pervive =)

      Muchas gracias, Cris, un saludo.

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  2. Alejandra (a través de Facebook originalmente)26 de marzo de 2013, 11:48

    A día de hoy MCR no es más que un recuerdo en mi cabeza, pero en su momento fueron muy importantes para mí y me ayudaron mucho. Es triste que una banda tan buena se separe, pero así es la vida... le deseo lo mejor a cada uno de sus miembros, sobre todo al gran G. Way.

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    1. Hola, Alejandra

      Para mí seguían ahí, pero estoy de acuerdo en lo que dices: fue una de esas bandas que nos salvaron la vida, que sirvieron para comunicar lo que pensábamos o sentíamos o como queríamos ser... ¡Y vaya, lo que queremos comunicar, pensar y sentir también ahora!

      Como tú, les deseo lo mejor, sobre todo a ese dibujante de cómics de Jersey :P

      Muchas gracias por tu comentario, un saludo.

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