22 de junio de 2012

El cómic que me dedicó David Lloyd (o la pequeña historia sobre algo que no debe olvidarse: por qué escribo y por qué adoro los cómics)


"... Todo lo demás es vodevil".

Todos tenemos héroes, ídolos a los que seguir, personas a las que quieres parecerte. Los escritores no son ajenos a eso, también los tienen.
Unos personajes de un tebeo
inspirador.
No puedo hablar de este tema sin recordar aquel capítulo de “Los Simpson” (uno de los últimos buenos), donde Homer intentaba imitar a Edison, convertirlo en la figura a seguir hasta que descubre que Edison también tenía otro héroe.
Supongo que la civilización y su cultura se desarrolla así, a partir de personajes inspiradores.
Pienso que si el ser humano ha llegado tan lejos es porque ha habido, más allá de supervivencia y todo ese rollo, personas inspiradoras. Vidas que hacen que desees superarte e ir más lejos. Algo crucial.
Mi héroe personal, ese autor al que me gustaría parecerme, es Alan Moore. 
Alan Moore, el legendario escritor.
Me acuerdo que en 2006 vi “V de Vendetta” en el cine, me pareció una obra maestra (ahora, en 2012, seis años después, me parece mala). Sin embargo, sirvió para algo: conocer a Moore y enamorarme del mundo del cómic.
En 2007, visité mi primera tienda de cómics. Vivo en una isla y este tipo de cosas parecen mágicas, ¡yo pensaba que jamás conseguiría esos tebeos que quería leer! 
Por suerte, no fue así y conocí aquel paraíso terrenal ante los ojos de un quinceañero.
Fui disparado a preguntar por “V de Vendetta” (cuya reseña tenéis aquí). Me acuerdo de su propietario y la chica pelirroja, que trabajaba allí, diciéndome que valía (creo) veinte euros; teniendo 15 años (faltaban meses para mi cumpleaños) esa cifra te hace recurrir a tus amigos y allí estaba la pareja (por aquel entonces) a la que les dije de comprarlo entre todos, pero al final nadie tenía. Recuerdo cada uno de esos detalles y cómo decidí (por obligación) tener que esperar una semana. Hay cosas que se olvidan, otras que perduran y nunca sabemos bien cómo.
Esta es la edición que tengo, cuando se reeditó hace unos dos años
me sentí viejo. ¡Cómo pasa el tiempo!
Conseguí los veinte euros de rigor y una semana después, mientras la pareja se enrrollaba (sí, mi tiempo de aguanta velas tipo candelabro), yo estaba con otra chica al lado y prefería leer un cómic. Creo que dice mucho de mí (y no sé si bueno ni si es algo de lo que enorgullecerme).
El pasado lunes (si mi mente no está trastocada por el verano, que podría ser), en la misma tienda de cómics que visité por primera vez en 2007 (hay cosas que no cambian), recibí una grata sorpresa. 
Uno de los momentos más hermosos de "V de Vendetta".
Uno de sus empleados (ya amigo, tras tanto tiempo de conversaciones sobre tebeos, películas y música) me trajo una sorpresa desde Barcelona, donde se había celebrado el Salón del Cómic (al que un día debo ir, al igual que a la San Diego Comic Con… O Londres o Nueva Zelanda, ya que me pongo viajero).
Esa sorpresa era el Número 7 de “V de Vendetta” (el hermoso número donde Evey se libera por fin, bajo la lluvia, tras el cautiverio) firmado por David Lloyd y fotos de la firma que llevó a cabo en el Salón.
En letras oscuras dice: “For Carlos” y la firma intrincada de Lloyd, el dibujante de "V de Vendetta" (el guion corría a cargo del gran Alan Moore, por si se os escapa el dato).
¿Sabéis lo que puede emocionar eso a alguien como yo? Sí, tanto como para sentir ya una deuda de sangre hacia ese colega.
El dibujante David Lloyd en otra firma.
David Lloyd me parece un dibujante perfecto para “V de Vendetta”, capta un realismo sorprendente a través de sus ilustraciones, llenas de sombras. 
Mi cómic firmado, perdón por la calidad de a foto.
Considero que su trabajo en V es uno de los más importantes que ha habido en la industria (siendo un tebeo totalmente revolucionario en muchos terrenos), una historia triste con tanto de Orwell y Bradbury, entre otros. 
Para mí, sin duda, “V de Vendetta” está entre los diez cómics que uno debe leer antes de que estire la pata.
Por ahora, estoy buscando un cuadro donde poner el número y las fotos y guardarlo para siempre como mi bien más preciado hasta la fecha. Supongo que lo pondré junto a la máscara de V y la figura parlante de V que me regalaron aquel cumpleaños de 2007 unos amigos.
Porque creo que esa triada me recordará siempre una cosa: que, seas como seas, te enfrentes a lo que te enfrentes, tienes que ser tú; así eres libre y la libertad siempre vale la pena.
David Lloyd junto a una de sus obras más conocidas.
Quiero que, mientras escribo en mi viejo portátil (en realidad no es “viejo”, pero me encanta abusar de este adjetivo), saber que hay un cuadro dedicado por dos de esos héroes que me hicieron escribir con más ganas que nunca. Quiero recordar por qué me gusta tanto esto.
Muchísimas gracias a toda esa gente que me enseñó a amar las letras, las ilustraciones, los cómics y querer ser escritor. Toda la gente que me sigue apoyando y la que se quedó por el camino. Gracias a ese empleado con camisa de “El Cuervo” por ese pedazo de regalo. Gracias a todos.
La dedicatoria, un poco más de cerca.
P.D.: No sé bien por qué he escrito esto, quizás sea para recordármelo a mí mismo, pero quería compartirlo con vosotros. Muchas gracias.
P.D.2: Adoro desafiar a blogger con los títulos largos. Muchas gracias, señor Blogger.

4 comentarios:

  1. Me encantan este tipo de anécdotas. ¡Y enhorabuena por semejante presente! :O

    Christianspi

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    1. Hola, Christianspi

      Sabía que esto era algo que tenía que compartir. Creo que todos los fans de los cómics nos vemos reflejados en este tipo de historias. Todos apreciamos una firma, un dibujo, de nuestro autor predilecto.

      Muchísimas gracias por tu comentario y por pasarte, Christianspi, un saludo =D

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  2. Tío, le debes la vida al empleado de esa tienda ...

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    Respuestas
    1. Hola, Hombre de Trapo

      Lo sé, ha sido un gran regalo.

      Muchas gracias por tu comentario, un saludo y hasta la próxima =D

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