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lunes, 31 de octubre de 2011

¡Feliz Halloween a todos, seáis lo que seáis!


Muchas gracias una vez más a Elsbeth por su trabajo con el cártel. 
¡Simplemente, genial! =D

¡Feliz cumpleaños, Peter Jackson!


Peter Jackson cumple hoy cincuenta añitos y su carrera no se detiene: el director de “El Señor de los Anillos”, “Criaturas celestiales” o “King Kong” ya prepara su regreso a la Tierra Media con “El Hobbit”. Mientras, este fin de semana muchos ya hemos podido ver “Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio”, donde ejerce de productor.
Sea como sea, Peter Jackson es un amante del cine de terror como demuestra en “Braindead” o en la comedia negra “Agárrame esos fantamas”. Por tanto, suponemos que nacer un 31 de octubre le ha influenciado bastante.
En definitiva, ¡Peter Jackson te deseamos todos los habitantes del Antro un feliz cumpleaños! ¡Muchas gracias por tus películas!

Críticas de cine: "El resplandor"

El escritor Jack Torrance se convierte en el guardián de un gran hotel Overlook, durante los meses de Navidad, cuando queda aislado por las tormentas de nieve. Marcha a vivir a Overlook con su mujer y su hijo pequeño. Allí intentará escribir una novela. 
Pronto, empiezan a ocurrir hechos paranormales a la vez que Jack empieza a perder la cordura… “¡AQUÍ ESTÁ JACK!”
Críticas de cine:
“El resplandor”
Director : Stanley Kubrick.
Guionista: Stanley Kubrick y Diane Johnson (novela de Stephen King).
Intérpretes principales: Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd, Scatman Crothers…  Consultar el resto del reparto en IMDB
Música: Wendy Carlos.
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 146 minutos.
Año: 1980.
Género: Terror, drama.

“¡AQUÍ ESTÁ JACK!”
JACK

“El resplandor” es la mejor película de terror de la Historia. A través de una historia que podría pasarte a ti, esgrimiendo escenas estremecedoras, acompañadas de una música agónica, tenemos la película más terrorífica del cine. MIEDO, en mayúsculas.
A partir de la novela “El resplandor” de Stephen King, el director Stanley Kubrick concibió uno de los hitos cinematográficos más importantes habidos hasta ahora. Con el talento de Kubrick, nos encontramos con escenas perfectas en los que vemos la soledad (ese hotel nevado y aislado), la locura (los planos del rostro de Jack Nicholson como Jack Torrance) y el terror (el pasillo inundado de sangre, la aparición de las hermanas muertas tras el camino en triciclo, la apertura de las cortinas de una bañera, la aparición de los fantasmas…). Todas estas escenas siguen estremeciendo una y otra vez cada vez que son visualizadas. Eso sólo lo podría conseguir un maestro como Stanley Kubrick.
Jack Nicholson, un reflejo de la locura.
La perturbadora creación de atmósferas del director de “2001. Una odisea en el espacio” se ve colmada gracias a la música. Pese a que hoy en día el “subimos la música de repente y damos un susto” es algo muy utilizado, en “El resplandor” brilla (nunca mejor dicho) para bien. Porque aquí la banda sonora no es una fanfarria sin ton ni son, sino que permite transmitir bien la incomodidad y el desazón que plagan esta cinta.
Uno de los momentos más terroríficos de
"El resplandor".
Y es que el miedo de “El resplandor” no son monstruos aterrorizando porque sí. Hay fantasmas, pero también los hay dentro de cada uno de nosotros, como bien dijo Stephen King ensu día. 
Si “El resplandor” consigue atemorizarnos es por cómo se acerca al día a día, lo retuerce, y nos muestra lo oscuro que hay dentro de todos nosotros. El personaje de Jack acaba dándonos incluso más miedo que cualquiera de los espectros que pululan por el hotel (¿o es por la mente del personaje principal?).
La locura está excelentemente reflejada gracias a escenas como el plano secuencia del laberinto o cuando Danny va en su triciclo. Todo es un laberinto, como la mente humana. Además, la película es excelente porque se le pueden hacer doble lecturas, como: ¿es todo fruto de la locura? Porque quizás la puerta de la despensa consiguió abrirse por algo más racional que un espectro...
Una escena estremecedora.
Otro punto a favor de la cinta son las interpretaciones. Si bien la mayoría del reparto (que es muy reducido) está correcto, esto puede ser porque todos quedan eclipsados por un titán de la interpretación que ocupa el papel protagonista: Jack Nicholson, el actor que ha hecho de la locura en la gran pantalla su oficio.
¿Quién no ha sentido miedo cuando Jack rompe una puerta a hachazos, tras la que está su esposa Wendy (Shelley Duvall)? ¿Quién no ha deseado huir cuando ve a Jack persiguiendo a su hijo por el laberinto nevado? ¿Quién no siente pánico con el intento de huida de Shelley Duvall? ¿Quién no se ha sentido incómodo cuando ve a Danny hablando con su amigo, tal vez, imaginario?
Otra de las escenas más terroríficas de "El resplandor".
Por si fuese poco, Stanley Kubrick hace uso de su negrísimo sentido del humor. Si la escena final de “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” era toda una culminación de una broma (la propia existencia del ser humano), en “El resplandor” hay dosis de este como el espectro que pregunta a Wendy si le gusta “la fiesta” que han hecho o el desenlace: esa foto con el eterno guardián del hotel maldito.
 El suspense impregna cada minuto del metraje (que puede hacerse puntualmente, monótono en algún instante), partiendo de un hotel que es un personaje en sí mismo y con la luz para asustarnos (lejos de la oscuridad barata. Incluso la noche sobre Overlook está pálidamente iluminada con la nieve). Todo ello hace que muchas de las escenas sigan, tanto tiempo después, resultando inolvidables al espectador (¿cómo no horrorizarse con instantes como el famoso: “Redrum… Reeeeeeeeeeedruuuum”?).
Una terrorífica frase escrita una y otra y otra vez.
Seguramente, si no te gusta “El resplandor” es por tres motivos: 
1) No soportas las películas de terror (aún así deberías reconocer que está bien hecha y si consigue no gustarte porque te da miedo, es que funciona).
2) No aguantas el terrible doblaje en español de la película (simplemente, espantoso). Lo siento, Kubrick, no elegiste bien.
3) Eres Stephen King (el creador de “La Torre Oscura” reniega de la cinta de Kubrick). 
Personalmente, no pertenezco a ninguno de estos tres grupos.
En definitiva, “El resplandor” es una obra maestra del género de terror, no por incluir monstruos horrendos más allá del ser humano, sino por incluir a estas bestias en nuestros propios corazones.
Por tanto, “El resplandor”, más de treinta años después, sigue brillando con luz propia, una luz poderosa y escalofriante.
 “Algunos lugares son como la gente: algunos resplandecen y otros no”.
DICK HALLORAN

Cosas buenas:
-Una música terrorífica.
-Imágenes y escenas que se nos quedan grabadas en la retina (véase el ascensor inundando todo de sangre).
-La dirección de Kubrick.
-El reparto, con un Jack Nicholson sin parangón.
-El sentido del humor negro del que hace gala Kubrick.
-La búsqueda del terror a través de algo tan cercano y posible como la locura.
Cosas malas:
-El espantoso doblaje en español.


Cita célebre (o frase molona): La locura y la cordura, por Terry Pratchett

“Dentro de cada persona cuerda hay un loco luchando por salir a la luz– explicó el tendero–. Eso es lo que he pensado siempre. Nadie enloquece tan deprisa como una persona completamente cuerda”.
TERRY PRATCHETT


domingo, 30 de octubre de 2011

Críticas de libros: "Carmilla"

Siglo XIX. Laura y su padre viven en un viejo castillo, lejos del resto del mundo. Un día, aceptan ayudar a la ocupante de un carruaje accidentado: debe seguir su camino rápidamente, pero su hija no puede continuar, porque se encuentra inconsciente. 
Laura y su padre aceptan cuidar de la muchacha hasta que regrese su madre. 
La joven se llama Carmilla… Y la sombra del vampiro se cierne sobre ellos.

Críticas de libros:
“Carmilla”
Portada de una edición de "Carmilla".
Autor: Joseph Sheridan Le Fanu.
Editorial: Ediciones Obelisco.
Páginas:  64 páginas aproximadamente.
Precio: 8 €
Género: Terror (vampiros), suspense, romántico.
Año: 1872.

Querida, sé que tu corazón se siente herido. No me juzgues cruel: me limito a obedecer una ley ineludible que constituye mi fuerza y mi debilidad. Si tu corazón está herido, el mío sangra con el tuyo. En medio de mí gran tristeza, vivo de tu exuberante vida, y tú morirás, morirás dulcemente por la mía. Es algo inevitable. Y así como yo me acerco a ti, tú, a tu vez, te acercarás a otros y aprenderás el éxtasis de la crueldad, que es una forma del amor. No intentes saber nada más de mí ni de mi vida, pero ten confianza con todo tu amor.
CARMILLA.

“Carmilla” es una de las novelas cortas –(¿o cuento largo?)- más desconocidas que existen sobre el mito vampírico para el “público profano”. Siendo una de las primeras grandes obras impulsoras del chupasangre, pocos conocen al irlandés Joseph Sheridan Le Fanu, escritor gótico de novelas de terror, que recogió la leyenda del vampiro en esta inmortal – nunca mejor dicho – obra.
La sombra del vampiro.
En 1872, varios años antes que “Drácula” de Bram Stoker (publicada en 1897), Le Fanu, habituado a las historias de fantasmas, escribió “Carmilla”, llena del misterio, el romanticismo y el horror que han acompañado a la figura del vampiro desde entonces (a veces, para mejor y otras para peor, sin duda).
Curiosamente, ya que nombramos a Stoker, deberíamos decir que su “Drácula” (seguramente la obra sobre vampiros más conocida de la Historia), toma muchísimos elementos de “Carmilla”: los atributos del vampiro, el halo de misterio, personajes como Van Helsing recuerdan al general y al barón de la obra de Le Fanu… Sin duda, sería extraño imaginar a “Drácula” sin la amplia influencia de esa hermosa y cruel vampiresa que es Carmilla.
Eso sí, si Bram Stoker se inspiró (muy relativamente) en el personaje real de Vlad Tepes el Empalador como una de sus fuentes para la creación de Drácula, Le Fanu se inspiró en otro personaje histórico relacionado al vampirismo: la condesa Isabel Bathóry, una psicópata que se bañaba con sangre para mantener su juventud (entre otras leyendas).
Carmilla y Laura, dos amigas unidas
por el vínculo de la sangre.
Además, el vampirismo de “Carmilla” marca el devenir de estos monstruos en otras novelas y en la gran pantalla, con varios elementos característicos: la aversión a los objetos o ritos religiosos (en este caso, al canto de un cortejo fúnebre), el carácter seductor (encarnado por la peligrosa protagonista, Carmilla), el monstruo como miembro de la noblesa (Carmilla es condesa), dientes afilados, se puede usar ciertos amuletos para protegerse, pueden fingir ser románticos con tal de devorar a sus víctimas… 
Ah, y como es habitual en el escritor que toca el vampiro, aquí se aleja de la leyenda en un punto: Carmilla no es pálida.
Le Fanu es un gran autor que se puede seguir leyendo sin problemas. Controla bien los tiempos (no aburre), grandes ideas (como conectar a dos personajes diciendo que uno había soñado con el otro), crea bien las atmósferas de su obra, sabe transmitir bien los sentimientos, hay buenas frases… Aunque el final pueda parecer un poco atropellado y algunos diálogos parezcan forzados (si los juzgamos, erróneamente, con la manera de hablar que tenemos ahora). 
Sin embargo, hay buenísimos momentos como el siguiente:
Otra versión de la oscura
y seductora
Carmilla.
“-El próximo otoño. Dentro de un par de meses –respondió mi padre, y añadió: -Me alegro, querida, de que no hayas conocido a la señorita Reinfelt.
-¿Por qué? –inquirí, molesta y curiosa al mismo tiempo.
-Por que la pobre muchacha ha muerto.”
A través de sus menos de cien páginas, Sheridan Le Fanu nos cuenta un buen relato de vampiros con sabor añejo.
Hay que destacar que por encima de muchos autores, como Stoker, Le Fanu es más valiente al abordar la temática a la hora de presentar, en esa época, a dos jóvenes mujeres que se enamoran.
“Nunca me he enamorado, y nunca me enamoraré -afirmó Carmilla—. A no ser que me enamore de ti...”
CARMILLA.
Lejos de caer en lo burdo en cuanto a la sexualidad, crea un amor casi platónico entre Laura, la protagonista, y el monstruo, siendo seguramente el precursor de tocar la temática homosexual y el vampirismo hace más de un siglo.
Otra particular visión de la vampiresa.
“Carmilla me cogía entre sus brazos, me miraba intensamente a los ojos, sus labios ardientes recorrían mis mejillas con mil besos y, con un susurro apenas audible, me decía:
-Serás mía... debes ser mía... Tú y yo debemos ser una sola cosa, y para siempre.”
Isabel Báthory, más conocida como
la Condesa Sangrienta,
fuente de inspiración de Carmilla.
Por si fuera poco, Le Fanu deja claro que el vampiro puede ser mujer y puede ser un auténtico monstruo.
“Suspiró y me miró apasionadamente con sus hermosos ojos negros. En realidad, aquella joven me atraía de un modo inexplicable, pero al propio tiempo me inspiraba una indefinible repulsión. Sin embargo, pese a lo contradictorio de  mis sentimientos, lo que predominaba era la atracción. Aquella joven desconocida —hasta cierto punto— me interesaba  y me conquistaba. ¡Era tan hermosa y fascinante!”
Como veréis, el amor aparece en la obra, pero por ella no es una estupidez, un bodrio, como lo son otras “novelas” de “vampiros” románticos bañados en purpurina (sí, me refiero a esa saga que tendréis en mente). Le Fanu es un buen escritor y, en cómo desarrolla su historia, se nota.
“Los jóvenes se enamoran y encariñan al primer impulso. Me lisonjeaba el evidente afecto que me demostraba aquella joven, aunque me parecía que yo no había hecho nada para merecerlo”.
En definitiva, “Carmilla”, pese a ser un personaje postergado a videojuegos o películas de alto corte erótico, es un relato del escritor Joseph Sheridan Le Fanu que deberíamos reivindicar y ¿cuándo mejor que ahora, con el Halloween tan cercano?
Recordad, cerrad las puertas, o Carmilla podría visitaros o… A caso, después de leer su historia, ¿no desearéis dejarlas abiertas?
Una imagen de las numerosas películas
que cuenta la historia de la vampiresa.
Cosas buenas:
-Aquí nace el mito vampírico.
-Es una novela que aún se puede leer.
-La prosa de Le Fanu está muy conseguida.

Cosas malas:
-No transmite miedo (sólo inquietud), por tanto, el misterio ya no es tan misterioso.
-El final se me antoja precipitado.


“Puedo aseguraros que, en general era una vida muy aislada”.
  LAURA.

viernes, 28 de octubre de 2011

El rincón de los recuerdos: "La pajarería de Transilvania"


¿Eráis vosotros de esos que, como yo, veía "La 2" a mediodía cuando daban dibujos?
¿Os acordáis de aquella serie, algo raruna, de un vendedor de mascotas monstruosas que iba siempre acompañado de su perro hecho de huesos?
¿Os acordáis de “La pajarería de Transilvania?
Esta serie, una producción- en principio- francesa y más tarde traducida a diversos idiomas, duró de 1994 a 1998. Contaba las desventuras del doctor Granudo, dos siamesas que nos recordaban a la novia de Frankenstein y un comisario que perdía la cabeza (literalmente). Me acuerdo que me gustaba siendo más pequeño, luego pienso que dio un bajón (o quizás, sólo es la manera en la que me viene a la cabeza ahora).
El mejor saco de huesos de la Historia =D
Sin duda, si no os acordáis, tal vez sí lo hagáis cuando escuchéis su intro.

En definitiva, una serie en que se mezclaba el horror (esos homenajes a películas clásicas del género) con la comedia y que puede ser toda una gozada disfrutar este Halloween nuevamente.

PD: Quien no tuvo pesadillas con esta imagen, no se puede considerar persona...

Primeras imágenes de "Frankenweenie", el nuevo proyecto de stop-motion de Tim Burton

Frankenweenie, el protagonista de la próxima cinta de Burton.
Frankenweenie regresa. Curioso, un perro muerto resucitado retorna al celuloide ahora, ya no como un corto, sino como una película. Bien, hace honor a su historia: vuelve a la vida.
“Frankenweenie” es un corto de Tim Burton que vio la luz hace más de diez años. En él se cuenta la historia de un niño que ve morir a su perro… Pero el pequeño no se detendrá y se propone resucitarlo, creando una especie de “Frankenstein”.
Esta historia regresará a las pantallas como película, en 3D, con guion de John August (“Big Fish”), en una fecha... Aún por determinar.
La película cuenta con las voces de varios actores que ya colaboraron en su día con Burton: Winona Ryder, Martin Short o Martin Landau.
La técnica de animación es la conocida “stop-motion” que ya hemos visto en películas donde ha estado involucrado Tim Burton como “Pesadilla antes de Navidad” o “La Novia Cadáver”.
Mientras, Tim Burton también prepara su película "Dark Shadows", a imagen real, basada en una serie de televisión con vampiros, brujas y otros monstruos, y en la que cuenta con Johnny Depp, su "musa", en el reparto.
¿A qué tiene pinta de ser un buena película para pasar Halloween con una sonrisa melancólica en la cara?

El nuevo Víctor Frankenstein.

Tim Burton junto a las visiones de plastilina de sus personajes.

PD: Podéis ver el corto siguiendo este enlace.

Relato: "Exquisito, ¿no creéis?"


Era la Noche de Halloween. Los amigos quedaron para tomar algo y pasarlo bien. Al fin y al cabo, ¿una fiesta sobre los muertos? Evidentemente, debe consistir en pasarlo guay.
Sus disfraces eran esperpénticos, pero eso no importa (todos llevamos un disfraz, sólo que no nos damos cuenta). Sea como sea, lo más crucial era la llegada de un amigo que hacía mucho tiempo que no veían.
Pese a las ojeras y el aspecto algo extraño, el joven dulcero llegaba con su eterna y edulcorada sonrisa. Todos la echaban de menos.
—¡Has venido, macho! Menos mal que has dejado de estudiar por una noche– dijo el falso Drácula (que parecía que dormía de día tras las noches de juerga)–. ¡Pensábamos que te habrías vuelto loco con tanto estudio!
—Menos mal que he podido… Eh, venir– respondió el amigo que volvía a casa. Portaba una bata de “mad doctor”. Llevaba una bolsa consigo–. Os traigo algo, son… Dulces.
Dejó varios en un bol. Eran pequeñas golosinas.
— ¡Qué guay! ¡Tienen formas!– dijo la bruja (que veía aquel montón de golosinas como algo sabroso que comer y no con lo que hacer una casa)–. ¡Guay, una que parece un ojo! ¡Molón!
—¡Mola!– exclamó la diablesa, comiéndose un dedo. Y no usó un tenedor, que es lo más similar a un tridente–. Hurm… ¡Saben genial!
—¿Dónde has comprado estas golosinas de goma?– dijo el Frankenstein, que parecía estar hecho con trozos de cadáveres (hechos de plástico)–. ¿Dónde? ¡Están buenísimas las “pastis” de goma!
—En el cementerio– dijo el “mad doctor” y sonrió–, pero no son de goma.
Todos rieron. ¡Era una broma!
O no… Porque el almíbar dura poco y hace que la piel y la carne humana sepan como realmente tienen que saber.
Demasiado salado.
El Drácula escupió los labios con azúcar, la bruja vomitó una uña, la diablesa intentó arrancar de sí la porción que se le quedaba en los dientes y Frankenstein se atragantó con el ojo.
—¿Exquisito? ¿No creéis?
Si los estaba cebando, sólo él lo sabía.
Daba igual, desde que perdió la cabeza, hacer aquel tipo de cosas le parecía delicioso.

martes, 25 de octubre de 2011

Relato: "Mala idea"

“Mala idea”

Despierto, pero sin abrir los ojos.
Pienso rápidamente.
Recuerdo el olor… Sí, ese olor extraño.
El olor de un quirófano…
Un quirófano…
¡Claro!
Debo estar anestesiado aún.
Malditos matasanos, ¿por qué no me despiertan ya?
Marisa… Marisa…
Espero que no te hayas enterado de que me líe contigo para una operación gratis…
Mi mujer me mataría, sin dudar…
Las otras cuatro también, sí.
Vaya, hay que ser positivo.
Soy bueno, muy bueno, ¡un crack!… La suerte es mi fulana particular. Voy de “fucker” por la vida. ¡Sin problemas!… jeje… “Fucker”… Siempre me hace gracia esa palabra… jaja… Soy guay.
Ups…
Siento que me mueven.
Efectos secundarios supongo.
Espero que…
Vaya, empieza a hacer calor… Mucho calor… Demasiado calor.
Me achicharro.
Jeje…
Je…
¿Eh?
***
El técnico se quedó paralizado. No le gustaba trabajar en el hospital de noche. Le daba malas ideas, historias horribles.
Tuvo una horrible ocurrencia en su mente. No supo por qué, pero la tenía. Debía ser una mala idea.
Alguien le habló:
—Venga, Ben, ¡dale marcha! Quiero irme ya a casa, ¿sabes? No quiero pasar una hora más aquí en la maldita semana de los muertos.
—Sí, perdona… Estaba… Pensando en otras cosas.
Dio a la palanca, la cual cayó.
La cámara empezó su juego.
Ben se puso la mascarilla. Otra vez. Lo de siempre.
Qué ganas de terminar.
—¿En qué pensabas, Ben?
—Pensaba en… ¿Y si una vez metemos en la incineradora a alguien que no esté muerto, que siguiera vivo por… vete a saber el qué? No sé por qué, pero se me ocurrió.
—Los muertos no sienten, Ben.
—No es eso exactamente…
—Me largo, Ben. Haremos el trabajo de una funeraria y un forense en un 2x1, pero no cobro el doble. Cierra tú, pringado… Ah, ¡y guarda las cenizas en la urna cuando termines!
—Serás mamón… Me tienes quemado.
Cuando su compañero se había ido, Ben miró hacia detrás. La cámara rojiza estaba en llamas, el cuerpo de algún muerto se desvanecía para siempre…
Pero Ben juraría que escuchó un golpeteo.
Mala idea.

lunes, 24 de octubre de 2011

Cita célebre (o frase molona): Sobre monstruos y fantasmas reales, por Stephen King.

"Los monstruos son reales y los fantasmas también: viven dentro de nosotros y, a veces, ellos ganan"
STEPHEN KING


Halloween, ¿miedo o risas?


El ser humano es capaz de reírse de la muerte. Puede que así la idea de que un día (o una noche) sea un fiambre se hace menos… terrible.



Cada 31 de octubre, hordas de niños disfrazados de monstruos marchan de casa en casa diciendo eso de “¿truco o trato?”. Al menos, es lo que ocurre en Estados Unidos y en otros países anglosajones como Irlanda (quienes extendieron esta tradición). Sea como sea, la cultura global que comparte hoy el mundo significa que las costumbres infecten un sitio y otro y otro… Sí, sí, como pegar un catarro (pero sin mocos).
No obstante, Halloween no es algo nuevo. Es algo que está en diferentes culturas desde que se originase, posiblemente, en los celtas. Los cristianos, eso sí, se apuntarían un tanto al "convertir" aquella fiesta pagana, relacionada con los espíritus, en el “Día de Todos los Santos”, que originalmente se celebraba en mayo. Ya sabemos, cuestión de conseguir público.

A lo largo de siglos, la fiesta se ha alejado de su origen pagano, se ha vuelto más religiosa y ha devenido en una festividad donde se rinde culto a los monstruos clásicos como vampiros, momias, hombres lobo… Por el camino, se ha sumado la tradición del “truco o trato”, la leyenda urbana de que es el día en que más niños son envenenados con golosinas o el uso de la calabaza con el terrorífico Jack O´Lantern (uno de los personajes que escribí en su día y de los que más disfruté, sin duda).
Así, año tras año, pequeños (y no tan pequeños), en varios países, se pasean cada noche del 31 de octubre en busca de golosinas e historias de terror. 
En serio, intentad alejaos de la humanidad y pensar en estos hechos. Si algún alienígena ve esto, debe estar haciendo una tesis de por qué los seres humanos somos tan raros.
Sea como sea, resulta incluso curioso ver cómo la festividad ha ido cambiando con el paso del tiempo. De relacionarse con espíritus (siniestros y bondadosos) y con los monstruos, en general, a ser ahora una de las fiestas más populares del mundo, donde la oscuridad se tiñe de risa.
Supongo que algún fantasma podría ofenderse, pero ¿qué le vamos a hacer? Cada uno pierde el tiempo como quiere y, si lo desea en el Más Allá, pues se hace, oye, que para algo uno ha vivido como le ha dado la gana y muerto no va a hacer menos.
Al fin y al cabo, los humanos son expertos en eso: en convertir las tragedias en comedias. Sólo así podemos seguir existiendo… Incluso en Halloween.

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