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Hollow Hallows, ya disponible.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Relato: "Un largo suicidio".



Dos suicidas en potencia y un amigo que ya no lo soporta…
— ¿Crees que ahorcarse es doloroso?– dijo Agatha.
—Lo que sé es que no tiene “glamour”– contestó Joseph–: se te relajan los esfínteres.  
— ¡Vaya mierda, tío!
—Exacto.
Segundos de silencio…
— ¿Y un disparo en la cabeza, tío?
—¿Tienes una pistola?
—No, tío.
—Yo tampoco, tía.
Segundos de llamar a la muerte…
— Tía, ¡ya sé! ¿Medicamentos? ¿Sabes? Tomarte muchas pastillitas y eso, ¿no…?
—Te asustas. Primero te relajas, pero después te horrorizas cuando te das cuenta de que se te ralentiza el pulso. Bueno, ni siquiera te horrorizas… Ya es tarde.
— ¿Lo has vivido?
—No, idiota. Si lo hubiera vivido, estaría muerta.
—¿Entonces…?
—Lo leí en Internet.
—¿Y quién lo escribió? ¿No debería estar muerto?
Segundos de pensar…
—Cierto, tío…
—De todas formas, no creo que tuviese valor para eso, tía. Me puse a rezar cuando casi me reviento tras comerme tres bolsitas de ositos de goma…
—Bueno, sí… Hay que tener valor para morir.
—Al menos, más que para vivir.
Segundos de regodearse en lo que piensan que es una gran frase…
Después vuelven a la carga…
—¿Y qué me dices de cortar las venas? ¿Duele?
—La incisión duele, aunque si te metes en una bañera con agua caliente, no sientes nada. Es  agradable.
—¿Es agradable? ¡Guay, tía!
El otro chico se detuvo. Él, que fue el amigo de aquellos dos que deseaban visitar el cementerio para su funeral lo antes posible, ir de compras al Otro Barrio y charlar con el fantasma de Kurt Cobain y Elvis (aunque todos sabemos que Elvis sigue vivo).
El chico… Sin aguantarlo más, Frank, que era su nombre, dijo:
—En serio, no sé cómo podéis hablar de todo esto con tanta tranquilidad, joder. ¿Quién coño sois? ¿Niños pijos tristes?
>>Vais por ahí, lloriqueando por las esquinas, como si hubierais tenido una vida cruel porque no os regalaron una Playstation o no sé qué mierdas…– Respiró hondo ante la cara de atónitos de sus compañeros–. ¡Sé que si quisierais suicidaros, ya estaríais muertos y no iríais por ahí soltando gilipolleces!– ¿No fue aquello lo que hizo su padre muerto?–. ¡Querer morir no es una moda! ¡Querer morir no es algo que mole! Querer morir es una gilipollez. ¡Joder! A ver si maduráis…
Diez años después, habían madurado… Agatha y Joseph seguían vivos y felices; Frank había muerto atropellado cinco años antes… Pero nunca quiso bailar con la muerte antes que la muerte desease sacarlo a la pista.

***
¿POR QUÉ DE ESTE RELATO? Escribí este relato hace algo más de tres meses. No sé por qué no lo he colgado hasta hoy. No hay una gran respuesta, pereza o que necesitaba una buena revisión que me convenciera de colgar esta crítica hacia ciertas actitudes que considero estúpidas o los azares del destino.

¿Sabías que el símbolo de la “V de Victoria” no quiere decir sólo paz?


Cierto...

A lo largo de su existencia, este símbolo no sólo es un insulto o una referencia a movimientos pacifistas, sino también a personajes como los arqueros ingleses de la Guerra de los Cien Años, Churchill, Aleister Crowley, Alan Moore, Nixon… Toda una gran variedad de celebridades muy diferentes aunados por la “V”, ¿pero cuál es su origen? ¿Qué significa?
"Amor" no es su único significado.
¿Quiere decir “paz” este símbolo? No sólo eso. Es más, su origen está, supuestamente, en una de las batallas de la Guerra de los Cien Años. Además de significar “dos”, se dice que los arqueros inglés hacían este gesto para recordar a los franceses que sólo les valía con esos dos dedos para usar su arco.
¿La paz y un arco?
Más tarde, este símbolo fue usado como la “V de Victoria”, una campaña de Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, para apoyar a la resistencia contra Hitler. Alan Moore haría un guiño a esto con su “V de Vendetta”. Por si fuera poco, la V se podría trasladar al código Morse y su ritmo recordaba al comienzo de la Quinta Sinfonía de Beethoven (que también aparece en "V de Vendetta").
Años más tarde, el excéntrico ocultista Aleister Crowley (que es mencionado en “V de Vendetta” y aparece en “From Hell”, de Moore, entre otras referencias), diría que él dio la idea de usar el símbolo de la V como un símbolo mágico que frustrase el uso que hacían los nazis de la esvástica.
Aleister Crowley, el célebre ocultista.
Años después, cuando Nixon llegó a usar la V, los manifestantes en contra de la guerra como los hippies utilizaban este símbolo para reflejar su ideología pacifista. Entre estos últimos, John Lennon. 
Nixon y la V de Victoria como símbolo de triunfo.
Lennon y la V como símbolo de paz.
No obstante, en varias culturas, hacer la “v” se considera un insulto como Irlanda o Nueva Zelanda. Hasta en algunas partes, si se le hace a alguien, estás queriendo decir que la pareja de esa persona le ha sido infiel (es decir, ilustras la “cornamenta”).
Esta es una breve historia del origen y los cambios del significado de un símbolo a través del tiempo y las culturas, curioso, ¿no?

Cita célebre (o frase molona): Sobre aquello con lo que nos acostamos, según Ray Bradbury

"Hay solo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro"-
RAY BRADBURY


martes, 30 de agosto de 2011

Críticas de cómics: "Animal Man" de Grant Morrison


Un superhéroe de tercera, Animal Man, regresa de su retiro para enfrentarse a una amenaza superior a cualquier otra: saber quién es él mismo y los seres humanos que le rodean. El cómic que consagró a Grant Morrison como uno de sus mejores guionistas de la Historia del Cómic.

Críticas de cómics:
“ANIMAL MAN”
de Grant Morrison

-Contenido: Toda la etapa de Morrison en “Animal Man” recopilada en un volumen.
-Autores: Guion: Grant Morrison. Dibujo: Chas Truog, Dough Hazlewood, Tom Grummett.
-Año: Edición original en EEUU 1988-1990. Edición recopilatorio en España: 2011.
-Editorial: En Estados Unidos, DC. En España, Planeta DeAgostini.
-Páginas: 680 aproximadamente.
-Género: Superhéroes.
-Precio: 42€

“No quería ser como los otros superhéroes, ¿sabes? Quería lograr algo… Los supervillanos no quieren gobernar el mundo, ya lo hacen”.
ANIMAL MAN
“Animal Man” de Morrison es un tebeo de culto. El personaje, aparecido en los ´60, capaz de asimilar las habilidades de los animales, nunca fue realmente llamativo hasta que llegó un escritor que revolucionó a Buddy Baker (el nombre real del héroe) en los ´80.
Gracias a este desconocido héroe, Grant Morrison se convirtió en un guionista de tebeos con una carrera a seguir. Por obra y gracia de Morrison, la exploración del viaje de un superhéroe ignorado, casi ridículo, se convierte en una experiencia sobre lo que es real y lo que es ficción. ¿Dónde empieza el tebeo y dónde acaba la vida? Porque Animal Man se aleja mucho del prototipo superheroico encarnado por Superman con el cual se encuentra, mientras suena en su walkman: “I am Superman” de R.E.M (que pondré a continuación para amenizar la reseña).
Morrison inicia su etapa a la manera de la oleada “british” que comenzó Alan Moore al llegar a “La Cosa del Pantano” y continuaría Neil Gaiman en “The Sandman”. Esto consiste en tomar a un personaje casi olvidado (Animal Man, Sandman) o que agoniza (La Cosa del Pantano; en el caso de Gaiman, dando un trasfondo mitológico a un héroe olvidado) y tratarlo de una manera “realista”, como si existiera en nuestro mundo. Esto supone un primer arco donde conocemos al personaje y se le enfrenta a un villano también casi desconocido, pero sometido al mismo prisma que al protagonista: ¿y si fuese real? En ese inicio, Morrison no brilla con luz propia, pese a que arranca con fuerza.
Famosa página de "El Evangelio del Coyote".
El fin de "Animal Man".
Seguramente, donde comienza el trabajo del verdadero Morrison, con algunas de las “neuras” que le harían reconocible, fue en el número de “El Evangelio del Coyote”. ¿Dónde comienza la realidad y termina la ficción? ¿Y si vivimos en un tebeo? ¿Cómo se toman los personajes de tebeo lo que le hacen los guionistas y dibujantes? Sobre estas cuestiones, versará el resto de “Animal Man”, en el que pronto vemos a Buddy viéndose reflejado en un coyote de dibujos animados, casi inmortal, que siempre sufrirá por obra y gracia de su creador. Muy Morrison, aunque este excéntrico artista, quizás brille en esta etapa, por mostrarse algo más contenido que en “Doom Patrol” o “El asco”, entre otras de sus obras más “raras”.
Puede que el tema existencial (al que incluso la portada del recopilatorio hace de pequeño spoiler) parezca nuevo los tebeos, pero no lo es tanto. Morrison no es tan innovador, incluso existen obras literarias como “Niebla” de Unamuno que tratan este aspecto y en las que el creador acaba encontrándose con sus personajes. “Nadie inventa nada”, como diría Rafael Marín. Por tanto, hay que valorar que Morrison lo trate con cierta gracia y con su estilo, hasta cierto punto, experimental gracias a la ruptura de la cuarta pared o la idea de que los personajes de los tebeos estén “encarcelados” por las viñetas.
Morrison aplasta sin piedad a Animal Man.
También, abarcando ese asunto, Grant Morrison es capaz de hablar de qué ocurre con los personajes de los tebeos que son olvidados o, en movimientos editoriales, eliminados de la continuidad del universo creado por la compañía. Esto era algo vigente entonces con la primera, y a la que hace un guiño, “Crisis en Tierras Infinitas” (que buscaba ordenar el universo DC, cambiando orígenes, eliminando personajes…) y, a fecha de hoy, con el relanzamiento que está viviendo de nuevo el universo DC (y del que curiosamente, Grant Morrison es uno de sus adalides).
Finalmente, pese a que todo ello es su principal baza, también es un bache, porque toda la obra, pese a algo más, siempre versa sobre lo mismo, explota lo mismo, juega con lo mismo… Y se queda sólo en eso, en lo mismo.
Toda la historia termina apuntando a un hecho: ¿será capaz Morrison de colarse en sus viñetas y conocer a sus personajes? ¿Se atreverá? La respuesta a ambas preguntas que nos hacemos los lectores es “sí, Morrison se atreve”. Y aunque explica la historia y hace algunos detalles bastante curiosos, hay que destacar que el talante algo arrogante del creador se desborda. Los personajes de tebeos son concebidos en gran parte por guionistas, vale, pero ¿y no cuenta algo el dibujo o el color? ¿No deberían haber aparecido los otros creadores junto a él? Parece que no, pero, al menos, Morrison aprovecha para hacer algo curioso, agradecer a sus colaboradores y explicar el por qué del relanzamiento de "Animal Man" que surgió como una miniserie de cuatro números.
Morrison en Animal Man.
Eso sí, el carácter de Grant golpea un poco al que lee asiduamente tebeos. Morrison, dentro de la obra, reconoce que quería hacer un Animal Man “realista” y, luego, se burla del concepto señalando a otros autores que lo hacen (y declarando en entrevistas que si él lo hizo, era porque creía que DC quería eso). Bien, si se refiere a Moore, al que hace varios guiños (y ha criticado otras tantas veces), Morrison empleó esta misma técnica al comienzo de la serie y consiguió así a sus primeros lectores… Al menos, un poco de humildad ¿no?
Pero bueno, así es Grant Morrison, capaz de soltar frases como esta, que recoge la excelente web sobre tebeos “Zona Negativa”: “Mientras guionizaba me ha parecido que no podría llevar la historia más allá del número #26; que si lo hiciera tendría que volver sobre conceptos que ya he explorado. Y aunque podría, preferiría no hacerlo porque no sería justo con el material. Animal Man ha llegado a un punto que no creo que nadie alcanzara antes en un título superheroico y si no puedo ir más allá, no merece la pena continuar”.
Morrison, de nuevo, en su obra.
Además de tratar el tema de qué es real y qué no lo es, también hallamos una importante crítica social (por ejemplo, a la situación de la discriminación en Sudáfrica), pero, sobre todo, al maltrato que sufren los animales y la defensa de ser vegetariano. A veces, como reconocerán los personajes o el propio Morrison, esto, más que una crítica velada, se convierte en un auténtico discurso de mensaje ecologista que quizás no cala demasiado por presentarse de una manera tan simple (no existe esa “no valoración intrínseca” que practican autores como Alan Moore para criticar, por ejemplo, el fascismo).
Pese a algunos fallos, Morrison consigue contar una buena historia, entretenida y que, tal vez, te hace pensar (horrorízate si un día notas que tu brazo es un boceto). El guionista de “Arkham Asylum” lo logra gracias a intensos momentos como la muerte o la reunión de inmortales (con la aparición de Jason Blood, al que ya conocíamos gracias a “La Cosa del Pantano”, que lo había recuperado en aquella época, y Gaiman también usaría en su “The Sandman”). Todos estos instantes hacen episodios que son, puramente, geniales.
Eso sí, hay que dejar claro que, a menudo, las sorpresas no lo son tanto. Cualquiera que tome esta obra y sea un poco avispado sabrá quién es el personaje oscuro con el que se encuentra la hija de Buddy o lo que pasará con el resto de su familia.
No obstante, todo lo genial se ve empequeñecido por algunas cosas que no se explican. ¿Por qué los malos hacen un plan tan maquiavélico para acabar con una familia y no directamente con Animal Man, si esos malosos son tan poderosos? ¿No es más fácil matar al héroe y así salvarse de represalías por llevar acciones contra sus seres queridos? 
Otra más rebuscada, pero que me sembró la duda es: ¿por qué el asesino a sueldo usa el teletransporte para no alertar a las armas de vigilancia la casa, pero el personaje de Highwater entró en la casa sin que estas se encendiesen (al menos, hasta donde vemos en el tebeo)? Pequeñas muescas que dañan esta obra que es “Animal Man”.
No obstante, hay muchas cosas decentes. Uno de los puntos buenos del tebeo es su capacidad para explotar buenas ideas como la aparición del Comandante del Tiempo o el Psico-Pirata. No obstante, algunas ideas habrían dado más de sí que sólo algo más de veinticuatro páginas. Sumar a esto, el valor de Morrison para llevar a cabo este experimento dentro de la continuidad de DC (por la historia aparece Superman, el Detective Marciano, Hawkman…) y tocando temas como: el maltrato animal o el uso de las drogas.
Portada del primer número.
¿Dónde comienza la ficción?
En el apartado del dibujo, muy criticado por los fans y detractores de esta obra, el trabajo de Chas Truog, Dough Hazlewood (en mayor parte, encargado del entintado) y Tom Grummet no está mal, aunque tampoco es sobresaliente. Es un estilo narrativo bueno y punto en la mayoría de sus números.
Sobre las portadas, caben ser destacadas, gracias al excelente trabajo de Brian Bolland (dibujante de “La broma asesina”, junto a Moore). Son, generalmente, magistrales, incluyendo elementos que sí aparecen dentro de la historia (a diferencia de otros portadistas).
El tomo recopilatorio de Planeta DeAgostini se antoja como un gran regalo para cualquier fan de los tebeos. Continene una mordaz introducción de Morrison, muy en su línea, y un epílogo titulado: “Puedo verte”, que nos cuenta algo más del personaje y su contexto, realizado por Arturo Míguez. Se incluyen portadas de los tomos en Estados Unidos. Aún así, su precio me parece excesivo, ¿realmente se quiere compartir la cultura, hacer que más gente se acerque a los cómics, cuando están tan caros?
Animal Man y la sombra de Morrison.
En definitiva, “Animal Man” de Grant Morrison no es una obra maestra, pero sí es un tebeo excelente que trata sobre la realidad, la crueldad y todas esas cosas que somos los seres humanos. Muy recomendable.

Cosas buenas:
-Una historia que explora el medio del cómic.
-Grandes momentos.
-Buenos personajes.
-Números estupendos como “El Evangelio del Coyote”.
-Bien contada y entretenida.

Cosas malas:
-Cosas sin explicar.
-Se podría esperar más de este hito del tebeo.
-A veces es demasiado panfletario.
-Se podría pedir más del dibujo.
-El talante de Morrison eclipsa un poco la obra.
"¡Puedo verte!"... Rompiendo la cuarta pared.


“No importa lo que hagamos. Sólo somos personajes en una mala historia. No es culpa tuya”
ANIMAL MAN

PD: Muchísimas gracias a Elsbeth Silsby por este fabuloso regalo de cumpleaños. =)

La Tontada: El plan B de los X-Men.


Cómic que me estoy leyendo: “Planetary”



-Título: “Planetary: Volumen uno”.
-Contenido: Primer tomo, números del 1-12 y Planetary Preview.
-Autores: Guion: Warren Ellis. Dibujo: John Cassaday.
-Año: Edición en EEUU 1998-2001. Edición recopilatorio en España: 2010.
-Editorial: En Estados Unidos, Wildstorm. En España, Norma Editorial.
-Páginas: 304, aproximadamente.
-Género: Ciencia-ficción, aventuras.
-Precio: 24€

-¿De qué va?: Elijah Snow, Jakita Wagner y The Drummer no son héroes, son arqueólogos, pero su misión es explorar los entresijos del pasado: conspiraciones, falsas historias… En una aventura en la que acabarán conociendo algo más que el universo. Y esto es sólo el primer tomo.

-¿Qué me espero?: Además de las buenas críticas que he leído (incluyendo la de Alan Moore o Joss Whedon), embarcarme en un viaje más allá de mi imaginación de manos de un escritor que tiene algunas grandes obras como es Warren Ellis.

Microrrelato 87: Altos vuelos


29/08/2011

No es una buena forma de iniciar un microrrelato, pero esto fue lo que hizo él entonces: le señaló y lo dijo claro:
—¡Nadie puede volar!
—¿Qué no, imbécil? ¿Qué apuestas?
—Todo lo que tengo. Nadie puede volar sin que un avión o algo que le ayude…
—¿Cuánto apostamos?
—¡Todo!
—Vale…
Este último fue corriendo por la azotea, saltó el bordillo, sacudió los brazos y, cuando llegó al suelo, fue una papilla de carne y hueso con una sonrisa. “Claro que sabemos volar, lo que nos cuesta es aterrizar”, pensaba mientras le estallaba el fémur con el cráneo.
El ganador del reto se encogió de hombros. Se imaginaba cómo iba a terminar aquello. Era un chiste viejo y malo… Y él se lo sabía.
Claro que la Muerte se sabe todos los chistes malos, muchas veces es testigo de ellos.

lunes, 29 de agosto de 2011

El tema del día: "The devil in Mexico" de Murder by death



Las casualidades. A veces encontramos una canción sin saber muy bien por qué y nos encanta. Eso es lo que me ocurrió con “The Devil in Mexico” (“El demonio en México”) de la banda de rock indie Murder by death. Me encantan las casualidades.
El bajista Matt Armstrong, el vocalista Adam Turla,
la encargada del teclado y cello Sarah Balliet
y  el batería Dagan Thogerson. 
Este es un tema bastante bueno del grupo (poco conocido) “Murder by Death”, con colaboración de Gerard Way (vocalista de My Chemical Romance y guionista del tebeo “The Umbrella Academy”).
Como curiosidad, el nombre del grupo es una referencia a la película cómica-policíaca, conocida en España como "Un cadáver a los postres"
Gerard Way colaboró
en este tema.
A veces, las canciones, aunque no sepas lo que dice la letra exactamente, te inspiran historias. Esta, sumada a una conversación tonta, me hizo tener ideas para todo un arco argumental de mi novela (el más largo sin contar el final).
Más tarde, pude descifrar que hablaba de alguien que se encontraba al diablo y le disparaba. Divertido, ¿eh?

Luego, descubrí lo que decía y todo lo que la música llevaba consigo. “The devil in Mexico”, fantástica.

Espero que disfrutéis de este “temazo” tanto como yo, estéis donde estéis y seáis lo que seáis.

Críticas de libros: "Alan Moore. Retrato de un caballero extraordinario"

“Retrato de un caballero extraordinario” es un tributo al trabajo del escritor Alan Moore (“V de Vendetta”, “From Hell”, “Watchmen”…) llevado a cabo por varios artistas: escritores, dibujantes, guionistas… Y cuyos trabajos son su regalo a Alan Moore por su cincuenta cumpleaños. Los beneficios están destinados a ayudar a los familiares de personas con Alzheimer.
Críticas de libros:
“Alan Moore. Retrato de un caballero extraordinario”

Autor: Varios. Entre ellos, Dave Gibbons, Stephen Bissette, Will Esiner, Walt Simonson, Terry Gilliam, Steve Niles, Neil Gaiman, Óscar Zárate,  Michael Moorcock, Len Wein, John Higgins, Amber Moore, etc.
Ilustraciones: Fotografías y dibujos varios, mucho de ellos hechos especialmente por sus autores como regalo a Moore.
Editorial: Recerca editorial.
Año: 2004.
Páginas: 304 aproximadamente.
Precio: 14,95€
Géneros: Epistolar, ensayo.

“Hemos intentado ir más allá del mito y mostrar al hombre y sus obras, creando un retrato robot compuesto por las diversas contribuciones que los autores han tenido a bien regalarnos – desde sus colaborados y amigos más próximos a profesionales de gran prestigio de todo el mundo, algunos de los cuáles nunca han tenido la oportunidad de conocerle, pero que se han visto influidos por sus obras”.
GARY SPENCER MILLIDGE

¿Te emocionaste con el final de “Watchmen”? ¿Sentiste miedo ante esa autopsia de la Historia que es “From Hell”? ¿Quisiste cambiar el mundo gracias a “V de Vendetta”? En general, ¿te ha gustado la obra del escritor inglés Alan Moore? Si la respuesta es afirmativa, no puedes perderte este genial libro homenaje.
“Alan Moore. Retrato de un caballero extraordinario” es, para mí, una obra fundamental para cualquier lector de Alan Moore que desee conocer algo más de este importante artista. A través de dibujos hechos especialmente como homenaje para Moore, la mayoría son textos de grandes autores que hablan sobre la figura de Moore, en la mayoría de los casos de forma amena y dando una pincelada a ese retrato que conforman en torno a la figura del Genio de Northampton.
Alan Moore en su aparición en la serie de la familia de Springfield.
Uno de los dibujos que aparecen en
la obra.
Cabe destacar la carta escrita por Stephen Bissete y que da luz sobre la discusión que tuvo con Alan Moore y que hizo que el creador de “La balada de Halo Jones” no haya vuelto a hablar con él desde hace años. 
También hay geniales colaboraciones como la de Terry Gilliam (quien se barajó en su día como director de una posible adaptación de “Watchmen”), Neil Gaiman (amigo de Moore y autor de “The Sandman”) y Leah y Amber Moore (las hijas del genio de Northampton), entre otros. Cada una de sus aportaciones ilustra un poco más este retrato a través de pensamientos, vivencias, anécdotas, ilustraciones, viñetas…
Neil Gaiman y Alan Moore, el aventajado aprendiz y el maestro.
Ilustración de Alan Moore.
La única pega es que la edición tenga una letra bastante pequeña. De resto no hay erratas apreciables, el formato de las ilustraciones se ha respetado y conforma un compendio que se puede disfrutar bastante bien.
Algunos críticos señalan que este libro necesitaría autocrítica a la figura de Moore, pero ya no es sólo que sea de mal gusto que te hagan un libro homenaje y hablen mal de ti (o saquen trapos sucios), sino que, curiosamente (y de manera muy respetuosa), SÍ LA HAY. Algunos de los autores confiesan que hay obras de Moore que no le gustan. Es decir, es un libro que termina siendo una apuesta honesta. Además, si alguien espera una obra que parezca una revista del corazón este no lo es.
En definitiva, “Alan Moore. Retrato de un caballero extraordinario” es una obra excelente, imprescindible para cualquiera que haya disfrutado del bardo de Northampton. ¡No os la perdáis!
“Así que es justo decir que Moore cambió el mundo del cómic para siempre. Casi todo lo que se hace hoy en día se realiza a partir de lo que él ha creado”.
MICHAEL MOORCOCK,
sobre ALAN MOORE


Cosas buenas:
-Una visión a la persona de Alan Moore
-Un buen homenaje.
-Textos e ilustraciones muy buenos.
Cosas malas:
-Letra muy pequeña.
-Algún texto algo cansino.

Cita célebre (o frase molona): La dulzura de Halo Jones, por Alan Moore.



“SOLDADO (intentando ligar con Halo Jones): ¿Ves esta cara? ¿Estas cicatrices? He participado al menos en doscientos cincuenta combates”.

HALO JONES, con desdén: Sí, bueno, no te desanimes. Nadie pierde siempre”.
Escrito por ALAN MOORE,


domingo, 28 de agosto de 2011

Cuando los superhéroes se hacen reales...



¿Qué pasaría si los superhéroes atravesasen el mundo de las viñetas para ocupar el nuestro?
¿Y si fuesen superhéroes, pero sin superpoderes?
¿Estaremos más cerca del vigilantismo de “Watchmen”?




PD: Y quien me hable de “Kick- Ass”, le tiro de las orejas ¿ok? Sólo hablamos de buenos tebeos (golpe a Millar, que sé que le gusta).
PD2: Juro que algún día escribiré una novela de superhéroes… Otra vez.

sábado, 27 de agosto de 2011

Críticas de cine: "Doctor Who. The Enemy Within"

Los Señores del Tiempo son una poderosa raza procedente del planeta Gallifrey. Al llegar su muerte, son capaces de regenerarse y cambiar por completo su aspecto, pero tiene un límite: trece vidas. El maléfico Señor del Tiempo conocido como el Maestro (o el Amo) ha agotado su tiempo y ha sido ejecutado por sus enemigos, los daleks, en el planeta Skaro. Su última voluntad, que el archienemigo y protector del universo, el Doctor, traslade sus restos a Gallifrey…
Críticas de cine:
“DOCTOR WHO:
THE ENEMY WITHIN”.

Director: Geoffrey Sax.
Guionistas: Matthew Jacobs
Intérpretes principales: Paul McGann, Sylvester McCoy, Eric Roberts, Daphne Ashbrook, Yee Jee Tso… Consultar el resto del reparto en IMDB
Música: John Debney
Nacionalidad: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido.
Duración: 89 minutos.
Año: 1996.
Género: Ciencia-ficción, aventuras.

“En el planeta Skaro, en el que mi viejo enemigo, el Maestro, fue finalmente juzgado...”-
EL DOCTOR
Paul McGann como el octavo Doctor.
Si haces una serie desde 1963, se cancela en 1989 y se reinicia en 2005 para llegar hasta hoy, no puedes mantener siempre el listón alto. En 1996, se intentó resucitar con un telefilme el “Doctor Who”, tras su “fin” en 1989. 
Para ello, la BBC contaría con la Fox y esto obligaría a varias cosas: un reenfoque del personaje del Doctor, un toque menos “british” y que la historia transcurriese en Estados Unidos. Las consecuencias fueron claros: una película aburrida y sin explotar todo el potencial que tiene.
Geoffrey Sax, realizador de películas como "Alex Rider. Operación Stormbreaker", dirige este proyecto sin ninguna gana de sorprender al espectador. El prefacio de la película es bueno, pero el guionista Matthew Jacobs no consigue un libreto bueno. Intenta hacer del Doctor algo menos británico y le es imposible, de pronto estamos ante un tedioso telefilme noventero, cargado de una estética obsoleta y una historia tonta que no ayuda para nada. Por si fuera poco, los personajes se ahogan en un mar de hechos que no los desarrolla. Jacobs además intenta darle un aire de terror tipo “Expediente X” que acaba por aburrir. ¡Es el Doctor! ¡Queremos aventuras!
El misterioso
octavo Doctor.
La cinta aprovecha el tema del inminente fin de siglo (entonces) y es algo que parece un poco raro ahora, pero esto ocurre también al ver ciertas historias cuyo futuro ya es pasado para nosotros. 
A todo esto, el plan del Maestro y el Doctor están tan deshilados… Y eso que pintaba bien la idea del Doctor custodiando las cenizas del Maestro, incapaz de regenerarse.
 No obstante, me alegro de que, aunque la Fox metiese mano, no tuviéramos un "reseteo" de la serie clásica y nos cambiasen todo. Por suerte, tiene guiños a la original (la TARDIS "aparca" junto a un póster muy británico) y sigue su cronología, por lo que es parte del "Doctor Who" que hemos podido ver años después con Christopher Ecclestone, David Tennant y Matt Smith.
El motivo por el que vi esta cinta era descubrir al octavo Doctor, encarnado por Paul McGann. No lo hace mal, pero ¡es que aparece poco! Tiene pocos momentos que digas: “Me gusta este Doctor” y eso que el intérprete lo intenta. Siempre nos quedará imaginar cómo fue a la Guerra del Tiempo y se reencarnaría en el décimo Doctor de 2005, Christopher Ecclestone.
Al principio de la película vemos al séptimo Doctor, Sylvester McCoy que muere de una forma estúpida para dar paso al nuevo Doctor. Es una pena.
¿Y el malo de la película? Eric Roberts es histriónico a más no poder. Lejos de crear un villano extraño, malvado, pero atractivo para el público (como el Maestro – o Amo- de John Simm), aquí tenemos a un malo de opereta que no sirve para nada.
Eric Roberts, como el Maestro (o el Amo), con su traje...
Siempre tan... Apropiado.
Del plantel de secundarios, nos encontramos con Daphne Ashbrook como la doctora Holloway y Yee Jee Tso como Chang Lee, ambos compañeros del Doctor (y en el caso del segundo, también del Maestro – Amo-). Sus interpretaciones no son para echar cohetes, no están desarrollados y el personaje de Holloway se convierte finalmente en una marioneta que hace las cosas sin saber muy bien por qué.
Los efectos especiales son bastante pobres, aunque cumplen (estamos en 1996) y la música de John Debney no es nada del otro mundo (aunque esto sea “Doctor Who”). Como curiosidad, ver la DARDIS con el interior tipo castillo medieval no tiene precio.
En fin, “Doctor Who: The Enemy Within” es un telefilme regulero, pero que cualquier fan del “Doctor Who” debería ver para saber quién fue el misterioso octavo Doctor. 
Menos mal que, casi diez años después, el guionista Russel T. Davies resucitaría esta genial serie.
Sylvester McCoy, el séptimo Doctor, junto a Paul McGann, el octavo.
Detrás, la TARDIS.
“[El Maestro] Él exigió que yo, el Doctor, un Señor del Tiempo rival, debía llevar sus restos de regreso a nuestro planeta natal, Gallifrey. Esto fue una petición que ellos nunca deberías haber concedido”
EL DOCTOR
Cosas buenas:
-Saber quién fue el octavo Doctor.
-Los guiños a la serie clásica.

Cosas malas:
-La histriónica interpretación de Eric Roberts como el Maestro.
-El guion muy pobre, que no desarrolla a los personajes.
-Su falta de pretensiones pese a ser una película que hubiera podido dar lugar a una nueva serie.
-Las interpretaciones de los secundarios.



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