jueves, 31 de marzo de 2011

Los finales felices, según Neil Gaiman

“Todas las historias de Bette tienen final feliz. Eso es porque sabe dónde parar. Sabe cuál es el problema de las historias: si las alargas demasiado, siempre terminar con la muerte”.
NEIL GAIMAN en The Sandman.

Microrrelato 76: Algún lugar mejor

30/03/2010


Pasaba los días queriendo cambiar su vida o, más bien, queriendo cambiar de vida.
Se había empezado a tragar toda aquella porquería sobre los mundos alternativos. Si decides una cosa, se crea un mundo donde asumes sus consecuencias y otro paralelo donde no decidiste eso. Cada cosa que pienses, crea otro lugar mejor o peor. Reza porque no estés en el peor, porque es donde estaba él.
Había un mundo donde no debía ser torturado día a día por cosas que había hecho en el pasado, donde no hizo sufrir a nadie, donde podía querer a quien le diese la gana, donde las cosas podrían haber sido diferentes, donde nunca cogió una pistola, donde nunca se enamoró de una botella... En definitiva, una vida donde podía tener lo que le daba la gana. Una buena vida.
Pero nunca pudo viajar a ese otro mundo, donde no hizo daño a nadie, y por no poder hacerlo empezó a hacerse daño a sí mismo.
Sólo le hacía sobrevivir saber que en otra dimensión, tendría una versión de sí mismo donde no se torturaba con todos sus problemas y con la idea de mundos alternativos.
Es cierto eso de “quien no se consuela, es porque no quiere”.

miércoles, 30 de marzo de 2011

A modern myth de 30 Seconds to Mars

Portada de Rarities uno de los discos de 30 Seconds to Mars,
con el logo del grupo.

Como ya os dije el pasado lunes, la sección de El tema del día va a actualizarse durante un tiempo con las canciones que estoy usando para escribir la nueva novela (o lo que sea) en la que estoy enfrascado. Os lo recuerdo básicamente para recordároslo (qué frase más tonta ¿eh?).

Sobre el tiempo y la muerte, según El Doctor

“Todo tiene su tiempo y todo muere”
NOVENO DOCTOR WHO



martes, 29 de marzo de 2011

¿Qué es la escritura?, según Voltaire.

“La escritura es la pintura de la voz”
VOLTAIRE

Relato: El niño que se volvió loco


Dicen que si llevas sin dormir un par de días, empiezas a perder la razón y la razón no es algo que encuentres en los supermercados, junto a los cereales.
Después de las ojeras y la debilidad física por la falta de sueño, comienzan las alucinaciones que llegan a parecer reales... Demasiado reales. Más reales que la realidad.
Aquel niño lo sabía. 
No dormía no tanto por insomnio, como por miedo. 
Sus pesadillas le despertaban cada noche.
En ellas, horribles arañas con rostro de mujeres de metal, serpientes que lloraban como bebés y nubes que escupían sangre le perseguían.
Él despertaba sudando, llorando y gritando.
Hasta que su madre, harta de no poder dormir, le gritó:
—¡Supéralo ya! ¡Está todo en tu cabeza! ¡Sácalo de ahí!
Y su madre le dejó un vaso de agua en la mesilla, para que su hijo no gritase de nuevo pidiéndolo. Él pensó (si es que se le podía llamar pensar a unir sensaciones inconexas) que era para apagar las palabras que su madre le había grabado a fuego en la mente debido a aquellos gritos. 
Cuando ella se fue, una extraña idea surgida del reino de paranoia se ancló en la mente del niño. 
Es cierto, la razón no es algo que encuentres en los supermercados, junto a los cereales, pero la locura… Oh, sí, la locura está más cerca que la más próxima de las esquinas.
El vaso cayó al suelo y el agua empapó las astillas. 
El niño cogió un trozo bastante grande y observó su reflejo en él.
Iba a sacar a los monstruos de su cabeza.
El cristal podía ayudar… 
¿A despertar?
Lo único seguro es que el niño de veinte años se volvió loco. 

lunes, 28 de marzo de 2011

Where is my mind? de The Pixies + Versión de Yoav y Emily Browning

Caratula de "Where is my mind?"

No sé si la novela que estoy escribiendo ahora llegará a buen puerto, pero tengo una lista de canciones que estoy usando a la hora de seguir con esta historia. Para no tener la sección de El tema del día parada, iré poniendo canciones que forman parte de esa especie de banda sonora.

Sobre los tontos, por Neil Gaiman en The Sandman

“Los niños y los tontos tienen derecho a decir que el emperador va desnudo. Pero al final, el tonto seguirá siendo tonto y el emperador seguirá siendo emperador”.
SANDMAN, escrito por Neil Gaiman.

domingo, 27 de marzo de 2011

Microrrelato 75: Haría todo eso y más

26/03/2011

Entonces, lo dijo con toda su sinceridad, plena, absoluta:

—Construiría un  mundo y lo quemaría para volverlo a forjar y devastarlo.
Me arrancaría el corazón y haría que ardiese para que en mi último suspiro, esparciese sus cenizas.
Caminaría por mil mundos hasta que mis zapatos se deshicieran, la piel ardiese, la sangre se terminase y el hueso chirriase.
Daría cada palabra que he dicho, cada pensamiento que he tenido y segundo que he vivido con tal de cumplir lo que me sea ordenado.
Mi vida no valdría nada, pero si muero viéndote, harás que mi muerte y mi vida tengan para mí todo el valor que quiero, deseo, necesito.
Haría todo eso sólo por alguien.
Por ti.

Y el reflejo en el espejo le devolvió la sonrisa.

Lo que poseemos, según Sucker Punch

“Tú tienes todas las armas que necesitas. Ahora, lucha”
                                                         Doctora Gorski

(en Sucker Punch,
guión de Zack Snyder y 
Steve Shibuya)

sábado, 26 de marzo de 2011

Críticas de cine:Sucker Punch de Zack Snyder (2011)

 “En los años  50, la joven Baby Doll es ingresada en un psiquiátrico. Su madre y su hermana han muerto y su cruel padrastro consigue que la joven sea encerrada en el manicomio. En unos días, Baby Doll sufrirá una lobotomía. En medio de un mundo gris y triste, Baby Doll crea su mundo de fantasía donde descubrirá que si desea escapar deberá conseguir una serie de objetos y contar con varias de sus compañeras. No obstante, por el camino deberá enfrentarse a los peores monstruos posibles: los que son reales”.
Críticas de cine:
“Sucker Punch” de Zack Snyder (2011)
“Si no tenéis motivo para vivir, tenéis mil para morir”
SABIO (Scott Glenn)
Me gusta El Amanecer de los Muertos. Disfruté con 300. Me marcó Watchmen. No lo pasé mal con Ga´Hoole: la Leyenda de los Guardianes. Me lo he pasado pipa con Sucker Punch. Por tanto, Zack Snyder ha pasado a ser uno de los realizadores que sigo y que espero que consiga impactarme con su futuro Superman. Pese a que iba con algo de miedo, debido a que Ga´Hoole no fue todo lo que esperaba (y aún así no estaba mal), Zack Snyder me ha vuelto a demostrar que es un director que, pese a algunos de sus fallos (el exceso de cámara lenta), siempre es capaz de no dejarme indiferente.

Relato: Abandono el barco

“Ahí estamos.
Ahí estamos con la misma porquería de siempre. ¿No te cansarás de todo esto? ¿No te darás cuenta de que soy una mentira con patas? ¿No descubrirás nunca que cada “te quiero” sólo era una mentira para evitar estar sola? No, parece que no te das cuenta.
No te negaré que al principio era divertido, que cada caricia llevaba a un escalofrío y cada escalofrío a una sensación indeterminada. Pero cariño, de eso ha pasado mucho. Ni tú ni yo somos aquellos jóvenes tortolitos ni seguimos siendo unos estúpidos que violábamos nuestra almohada.
No somos nada de eso. Sólo estamos aquí, aguantándonos, viéndonos envejecer, deseando que la vida se acabe y nos dé un par de hijos desgraciados y un par de nietos subnormales. Cualquier alegría será una obra de teatro, pero no ganaremos ningún premio. De eso me di cuenta hace tiempo.
Teniendo tanto por delante, ¿por qué tirarlo todo por la borda? ¿No podemos jugar a dejarnos en paz? ¿No podemos alejarnos lo suficiente como para que las lágrimas desaparezcan?
Pero no, parece que no escaparé de tu indiferencia, de tu monotonía, de tu egoísmo. ¿No puedes dejarme volar libre, querido? Me has puesto en el centro de tu vida, pero yo sólo quiero estar lejos, muy lejos, hasta convertirme en un turbio recuerdo de una tarde de verano.
Hermosa, pero inalcanzable, como tú.
Me marcho, no sé a dónde, pero abandono el barco. Hace tiempo que se ha hundido y sólo espero poder salir a flote. Que te vaya bien como un naufrago”.

Ha quedado realmente sincero.
Lo ensayo cada mañana delante del espejo y cada vez es más y más creíble.
Bien, eso se lo diré a mi novio cuando tenga uno.
O un amigo.
O un gato.
O algo.
Es tan melodramático y estoy tan sola...
Como decía una chica que comentó una vez en un blog: “La soledad busca compañía”.
Eso nos pasa a los que nos quedamos hasta el final en el barco que se hunde.

Sobre los escritores, por Ernest Hemingway

“El cubo de la basura es el primer mueble en el estudio del escritor”.
ERNEST HEMINGWAY

Microrrelato 74: Y si eso...


¡Tengo novio, tía! ¡Es genial!
En serio, es genial ¿sabéis?
Ahora podré tener un acompañante que me lleve de tiendas, alguien que me anime cuando me veo fea, una persona que me diga siempre cosas bonitas, un chaval que hace que vista como yo quiera, un tipo con el que pueda dar envidia a las otras chicas y celos a las mamarrachas, que me invite cuando me apetezca, alguien a quien poner de nick en el msn y de pareja en el Facebook…
Y si eso…
Hasta le querré…
Si tengo tiempo…
Pero tampoco adelantemos acontecimientos.
No soy una chica fácil ni superficial.
=)

La sintonía de Doctor Who


Lo reconozco. 
Como habréis visto últimamente por el blog, me gusta la serie El Doctor Who. Empecé a verla por las buenas críticas y después de un par de capítulos ya estaba enganchado (y sigo estándolo), pero algún día os hablaré de ella con más profundidad (sí, os contaré por qué quiero una nave como La Tardis).

viernes, 25 de marzo de 2011

Relato: La vida de la jetset va a matarte



No sé ni dónde ni cuándo
Querida:
Sé que nunca fui un millonario, pero tú tampoco eras una amante del dinero. Tú preferíais creer en otras cosas, como en que yo fuese tu bohemio y tú serías mi musa, que todo nos iría bien, porque el amor es un buen alimento y refugio. Fui un idiota ¿sabes? Porque llegué a creérmelo.
Pensaba que nos amaríamos hasta el crepúsculo de nuestra existencia o alguna basura de esa que nos gustaba a los románticos. Poco importaba un billete aquí o una moneda allá si, en un chispazo, nuestros labios se encontraban. No necesitábamos una cama cómoda con dosel ni una mesa lujosa con dibujos en oro. Sólo nos necesitábamos a nosotros.
Me equivocaba. Sólo yo te necesitaba a ti. Tú necesitabas cosas más caras.
Eras mi razón para vivir, para creer que saldríamos de las calles, que yo dejaría de ser un arrastrado y tú su compañera, que podíamos ser algo más… Pero eras diferente. Todo acabaría siéndolo.
Pedíamos misericordia en viejas calles que ahora recorres en un carruaje. Más bien, yo pedía y tú me abofeteabas si no conseguía lo suficiente y, claro, para ti, maldita, nunca era suficiente. Una dama voraz, eras eso.
Y aún te quiero.
Hay que ser idiota…
Siempre fui idiota.
Te miro ahora y me pareces repulsiva. ¿Piensas que ese hermoso vestido de boda te queda bien? Sólo eres la misma vagabunda que encontré y que me abandonó. Un perro vagabundo, pero que ahora tiene un collar… Con un par de quilates, pero ¿qué más da? Los quilates adornan, no dan amor más que a la mentira del lujo.
Sigues manchada, sigues sucia por lo que verdaderamente eres.
Te aplauden. Tu marido te sonríe. Tú le devuelves la sonrisa. No me ves entre el gentío, pero yo a ti sí.
No sabes lo que siento al verde, maldita sanguijuela de dulces ojos negros.
¿Y si estoy delirando?
¿Cómo todo se ha podido ir a la basura?
Soy imbécil.
¿Cómo puedo seguir amándote después de que hayas escupido lo que te di, después de que te hayas aprovechado de mí?
Tengo cinco peniques, garrapata mía.
Es todo lo que me dejaste.
Eso y un fantasma de ti.
Me da suficiente para comprar este veneno.
Gracias, querida.
El matarratas funcionará.
Siempre fui una rata. ¿No?
Te advierto: la vida de la jetset va a matarte, aunque me pregunto si ya no te has matado a ti misma viviendo la vida de otro.
Me es incierto.
Ya noto como la garganta empieza a calcinarse. Es el momento. Entonces me doy cuenta… La vida de la jetset me está matando incluso a mí y eso que sólo era un pobre arrastrado.
Es el sabor de la agridulce muerte en las calles.
Sabe a tus besos.
Gracias por el veneno.
Un vagabundo

El carruaje se acercaba a la iglesia. Todos esperaban a la novia que llegaba tarde, pero aquella descendió leyendo una carta. La acompañaba un mozalbete que trabajaba en la morgue y le llevó una nota. ¡Qué desfachatez! ¿Cómo se les ocurría relacionar a una mujer como ella con un muerto de hambre como aquel?
El muchacho pidió audiencia y ella lo recibió. ¿Por qué? Ni la dama supo por qué de tanta clemencia. Quizás fuera el destino que lo deseaba más que ella misma.
La novia leyó la nota.
Lo hizo porque, tal vez, ella seguía sabiendo lo que era realmente: una mujer pobre, que podía adornarse con muchas joyas, pero que seguía siendo una miserable. Un espíritu pobre, un montón de basura brillante.
—¿De qué murió?– preguntó la dama al chico de los mandados–. ¿Envenado?
—No, señora– contestó y notó cierta sorpresa en ella–. Tuberculosis. Seguro, señora. Sus únicas pertenencias era ropa sucia y esta petaca, ¿la quiere, señora?
—Será un buen recuerdo, gracias. Toma una propina y vete.
Una vez se marchó, la mujer contempló la petaca.
Ella siempre insistió en que la empeñasen, sacarían algo de dinero, pero él no quería porque perteneció a su padre, un héroe muerto en la guerra. En una guerra cualquiera cuyo nombre ella no conocía ni por asomo y la verdad es que tampoco le interesaba demasiado.
Observó la petaca.
Siempre estuvo vacía.
Pero al moverla, notó que había algo dentro.
Entonces lo comprendió. Ella pensó si sería una trampa de él, si no habría mandado a aquel muchacho a atormentarla y hacerla caer, pero… No, él siempre fue demasiado bueno como para hacerle aquello.
Y la carta estaba llena de pequeñas gotas de sangre entregadas por la tos de un moribundo.
Entonces, la idea fugaz tomó demasiada importancia. La vida de una rica era buena, sólo debía ir al altar y decirle “sí” a aquel estirado ricachón y sonreírle a su rancia familia. Sería fácil…
Quizás.
Se colocó su velo y ahogó las lágrimas. Siempre lo conseguía.
Una viuda a punto…
Lo hizo.
Una viuda a punto de casarse…
Tomó un trago y, de camino al altar, cayó muerta.
Una viuda a punto de casarse para ir a su entierro.
Había que reconocerlo: era, por cinco peniques, un buen veneno y le daba trabajo al pobre chico de la morgue. La vida (o la muerte) de la jetset siempre se lo daba.

Microrrelato 73: Podría cambiar el mundo


Vivimos en un mundo triste, ¿saben? Sí, seguro que ustedes lo saben.
Hay cáncer, sida… Y además de enfermedades incurables, también hay guerras, peleas… Y además de la violencia, hace frío cuando no debería hacerlo y hace calor cuando deberíamos congelarnos… Y además de que el tiempo se ha vuelto loco, hay dramas por todos lados, gente que no se quiere y gente que no tiene gente que le quiera…
El mundo es un lugar triste y poca gente intenta cambiarlo, porque creen que no pueden. Están vivos, pero, por dentro, muertos. Ignoran su misión en el mundo. No sirven para nada.
En cambio, yo veo todos estos problemas ¿y saben qué? Podría cambiarlo todo. Podría hacer del mundo un lugar mejor: curar enfermedades, evitar guerras, hacer que haga buen tiempo todo el año y que nadie esté triste… Podría cambiar el mundo.
Lo que pasa, es que no tengo tiempo.
Y ahora, conciencia, cállate.
Gracias, muy amable.
25/03/2011

jueves, 24 de marzo de 2011

Relato: La pequeña muerte


Cada noche, embriagando mis sueños y amargando mis días, endulzando mi conciencia y machacando mi vida. ¿Crees que esto es bueno para mí?
Venga ya, tú y yo lo sabemos.
El odio sólo te permite seguir atándome.
Me paso las horas pegado a una vieja petaca. El whisky sabe bien a todas horas.
No es tan agridulce como mis fantasías sobre lo que pude ser.
Algún día, me dará el suficiente valor para marcharme muy, muy lejos. No sé si me iré a otra parte o me suicidaré, quizás la segunda incluye la primera. Me importa un comino.
Saboreo el aire en cada momento para saber que cuando te diga lo que te voy a decir. Será el final de muchísimas cosas. No sé si me saldrá, no sé si podré soltarlo, no sé si me dejaré hacerlo…
Pero tengo que hacerlo.
Me entra la risa floja cuando la veo.
No puedo contenerme, soy como un niño estúpido que se parte de la risa cuando escribe guarradas en un maldito ordenador.
Soy peor incluso.
Ella casi ni se da cuenta.
Entonces, escupo:
–¿Sabes qué? Me he cansado de aguantarte. Me has hecho tantas cosas que ahora soy una basura, ¿sabes? Mamá, me voy de casa.
Y todo se viene abajo cuando ella susurra:
—¿Has dicho algo, hijo?
Y yo respondo:
—Nada, madre, nada.
Sólo ha sido una pequeña muerte.
Me pasaré la tarde soñando con otra vida y mañana por la mañana volveré a ser feliz.
Me pregunto si me queda de esa agua con azúcar que llamo “whisky”. Espero que quede, quizás me ayude a soportar esto.

La pesadilla de los monstruos, según el Doctor Who

“MADAME DE POMPADOUR (de niña): ¿Qué pesadilla tienen los monstruos?
DÉCIMO DOCTOR: Yo”.
DOCTOR WHO

miércoles, 23 de marzo de 2011

Microrrelato 73: ¡Voy a demostrártelo!


Al principio, la sensación era dolorosa, ¿para qué mentiros?
Un corte profundo que tocaba la carne, las arterias y el hueso.
 Después, el sangrado fue tan abundante que ya no sentía el dolor al introducir otros seis tubos por diferentes partes de su cuerpo.
El procedimiento era, en realidad, sencillo, como la mayoría de las cosas que hacen auténtico daño. Era el siguiente: empezabas haciendo una incisión con el cuchillo, profunda, cada vez más; después de que la sangre saliese a borbotones, continuabas con el pequeño tubo de plástico. Entonces, introducías ese tubo en la herida hasta que era demasiado sufrimiento. Por último, enciendes la máquina, que empieza a palpitar, bombeando sangre y más sangre. ¡Galones y galones de sangre! Así de fácil.

Ahora ¡sí!
¡Nadie volvería a decirlo!
Que cerrasen sus bocazas, mordiesen sus lenguas y se ahogasen con la bilis y el veneno que recorría sus venas.
Nunca más podrían decirlo.
Ahora sí.
Todo había cambiado para mí, aquella persona tan tranquila, tan insulsa, incapaz de sentir…
¡Ahora sí tenía sangre en las venas!
Cuando reventé por todo lo que me dio la máquina, hubo más sangre a parte de en mis venas. 
La hubo por todos lados, ¿para qué mentiros?



23-03-2011

martes, 22 de marzo de 2011

Relato: Un día diferente con una nueva adicción


Un día, te levantas o te despiertas, o como sea.
Lo haces, pero no es un día como otro cualquiera. Estás exhausto. Estás harto de todo, de soportar a gente estúpida te parece aburrido. Subir la música para no escuchar las discusiones de tus padres no sirve y te sientes perdido, muy perdido. Quieres huir, pero sabes que no podrás a menos que lo intentes.
En ese día, todo es diferente.
Te sientes como un adolescente cansado. Quizás lo seas. Te das cuenta de que la vida carece de sentido y que el destino sólo te prepara una perrería. Una tras otra, hasta que la vida acabe contigo. A veces, rápido. A veces, lento.
Es ese día cuando te das cuenta del horror cósmico: no eres nada más allá de una mota de polvo que en unas cuantas décadas nadie recordará. Nunca has sido nada más que eso.
Te has sentido el rey del mundo alguna vez, pero sólo eras el bufón de la corte de unos severos dioses cuyo nombre hemos olvidado.
Entonces, te vuelves completamente majara. Un maldito loco por no engañarte como lo hace el resto. Los que han visto el mundo de verdad son los lunáticos. Lo sabes y tiemblas al conocer la verdad. Luego, lo aceptas. Por eso, no estás cuerdo.
Es en ese instante cuando nace un sentimiento en tu interior. Una sensación cada vez más poderosa, capaz de destruirte si no la liberas.
Gimes de deseo.
Caminas de un lado para otro.
Abres y cierras tus manos.
Sonríes y lloras mientras tu mente juega contigo.
Entonces, te marchas y cuando regresas, sabes que ya no eres el mismo. 
Te das cuenta de lo que lo has hecho: hacer llorar a un niño, golpear a un desconocido, caminar por el filo de una navaja, destornillar un cerebro, escupir a unos mirones, ser cruel con gente que te quiera, volar un edificio, reventar almas, cortar cuellos, romper cristales, escribir en las paredes con sangre… Sólo se lo has hecho a tus enemigos. 
Lo que ocurre es que todos son tus enemigos.

Y descubres otra cosa: la destrucción es hermosa, excitante, obsesiva, sensual y mágicamente extraordinaria. Es tu adicción.
Eres un dibujo de la humanidad: divirtiéndose con la muerte, afrontando el cambio, lamiendo sus manos empapadas de sangre y lágrimas, caminando hacia tu propio fin, pero con la cabeza bien alta mientras aplastas los cadáveres.
Un vicio que hay que disfrutar.
Y mientras piensas qué harás para seguir destruyendo un mundo que de por sí ya se hace añicos, coges tu viejo revólver, te lo pones en la frente y…
Lo sabes.
¡La adicción a la destrucción es tan estupenda!

Planetary (Go!), nuevo videoclip de My Chemical Romance


Pese a que ya fue “El tema del día” (ver aquí la entrada), no podía dejar escapar la oportunidad de poneros el vídeo.
Por fin tenemos el nuevo videoclip de  My Chemical Romance. El tema es Planetary (Go!) que pertenece a su último disco: Danger Days. The True Lives of the Fabulous Killjoys.

lunes, 21 de marzo de 2011

Relato: Mi asquerosa sanguijuela


Esta mañana he vomitado sangre. Me espantó ver cómo la sangre teñía el agua, envenenándola. No era sangre limpia. Estaba llena de pequeños grumos y brotes de saliva. He babeado y me he quedado con ese horrible sabor de boca, mientras intentaba que mi cabello no cayese a las aguas infectas. Luego, me he levantado tambaleándome y he tirado de la cadena.
Estoy temblando. En la oscuridad, en la noche, tengo miedo. No sé cómo escapar. Allí está, vaya a donde vaya. No me dejará nunca en paz. Me estará matando siempre. No sé cómo he sido tan estúpida. No lo sé. Largas horas para sentir terror, porque nunca conseguiré escapar, presa de algo que nunca he deseado. Presa de por vida. Nadie se merece esta condena, nadie pudo hacer algo tan terrible como para merecerlo.
Chillo, pero nadie podrá oírme. Sigo dando alaridos hasta que noto que voy a escupir mi lengua y mis dientes… si continúo… Y continúo, pero no escupo ni mis dientes ni mi lengua. El sufrimiento ha de durar más aún. Me callo inmediatamente cuando siento de nuevo las arcadas que me han hecho arrojar ya una vez en esa noche.
Doy un par de pasos, pero la huida de todo hace que mis huesos crujan. He tenido pesadillas. En una, camino feliz, tranquila, soy la de siempre, me siento incluso hermosa de nuevo. De pronto, todo el mundo me admira… Hasta que de repente, mis huesos revientan convirtiéndose el polvo y mi piel sirve de saco para un montón de carne y piel pútrida. Escucho las risotadas de los que me observaban
Pero la realidad es peor.
Protagonizo mi propia historia de miedo y espero no salir de ella con vida, porque nada pinta bien. Nada será mejor de lo que fue. 
Me resigno. 
Moriré, ¿qué más da? 
Tuve una buena vida, ahora y nunca más volveré a ser feliz.
Escucho los ruidos. 
Mis lágrimas caen. 
Este sitio se me viene encima. El monstruo ha despertado y no sé qué hacer, más que llorar y sentirme sola. 
Quiero alejarme, pero soy demasiado lenta. 
Peso tanto que siento que en un momento…

Voy a reventar en mil pedazos. De esa manera, sé que seré mucho más guapa de lo que soy ahora. Llenaré la pared, el techo, el lavabo, la bañera y el retrete de mi sangre, como la vomité. No tendrá grumos de la cena, sino de mis entrañas, mis pequeños huesos, mis propios ojos, mis piernas… Toda yo, abierta en canal, a la mitad, habré reventado.
Esta bestia me bebe la sangre y ensucia mi alma.
Y ahí vienen las pataditas.
Mejor dicho, patadones.
Nunca lo entenderé.
Nunca.
¿Cómo pueden decir que es bueno estar embarazada?
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