28 de octubre de 2011

Relato: Exquisito, ¿no creéis?


Era la Noche de Halloween. Los amigos quedaron para tomar algo y pasarlo bien. Al fin y al cabo, ¿una fiesta sobre los muertos? Evidentemente, debe consistir en pasarlo guay.
Sus disfraces eran esperpénticos, pero eso no importa (todos llevamos un disfraz, sólo que no nos damos cuenta). Sea como sea, lo más crucial era la llegada de un amigo que hacía mucho tiempo que no veían.
Pese a las ojeras y el aspecto algo extraño, el joven dulcero llegaba con su eterna y edulcorada sonrisa. Todos la echaban de menos.
—¡Has venido, macho! Menos mal que has dejado de estudiar por una noche– dijo el falso Drácula (que parecía que dormía de día tras las noches de juerga)–. ¡Pensábamos que te habrías vuelto loco con tanto estudio!
—Menos mal que he podido… Eh, venir– respondió el amigo que volvía a casa. Portaba una bata de “mad doctor”. Llevaba una bolsa consigo–. Os traigo algo, son… Dulces.
Dejó varios en un bol. Eran pequeñas golosinas.
— ¡Qué guay! ¡Tienen formas!– dijo la bruja (que veía aquel montón de golosinas como algo sabroso que comer y no con lo que hacer una casa)–. ¡Guay, una que parece un ojo! ¡Molón!
—¡Mola!– exclamó la diablesa, comiéndose un dedo. Y no usó un tenedor, que es lo más similar a un tridente–. Hurm… ¡Saben genial!
—¿Dónde has comprado estas golosinas de goma?– dijo el Frankenstein, que parecía estar hecho con trozos de cadáveres (hechos de plástico)–. ¿Dónde? ¡Están buenísimas las “pastis” de goma!
—En el cementerio– dijo el “mad doctor” y sonrió–, pero no son de goma.
Todos rieron. ¡Era una broma!
O no… Porque el almíbar dura poco y hace que la piel y la carne humana sepan como realmente tienen que saber.
Demasiado salado.
El Drácula escupió los labios con azúcar, la bruja vomitó una uña, la diablesa intentó arrancar de sí la porción que se le quedaba en los dientes y Frankenstein se atragantó con el ojo.
—¿Exquisito? ¿No creéis?
Si los estaba cebando, sólo él lo sabía.
Daba igual, desde que perdió la cabeza, hacer aquel tipo de cosas le parecía delicioso.

4 comentarios:

  1. Gran relato. Muy bueno el cuarto parrafo empezando por abajo. Te está quedando muy bueno este especial Halloweeniano...

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  2. Hola, superñoño.

    Me alegro de que te haya gustado. Era una idea un poco estúpida que se había cruzado muchas veces por la cabeza desde que vi esas golosinas jaja

    Me alegro de que te esté gustando este especial, a ver cómo sigue hasta el martes jeje

    Un saludo y gracias por tu comentario, hasta pronto =)

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  3. Me moló bastante el regalo, ahora no sé por qué (quizás porque sea casi la hora de comer y tengo hambre) quiero chuches. Si, ha leido usted bien, así que mándame a mi casa una bolsa, da lo mismo que sean más saladas que dulce, hay que probar de todo un poco.
    Me gusta como le está quedado este especial, tan bien como siempre, que ya llevo tres Hallloween con usted!
    Espero que lo esté pasando de miedo en estas fechas y siempre.
    Señora Anónima Mortal

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  4. Hola, Señora Anónima Mortal

    Me haría mirar eso de leer este relato y tener ganas de chuches... Aunque bueno, quizás sea un efecto secundario y pueda venderlo a alguna fábrica de chucherías. Guay xD

    Me alegro mucho de que te haya gustado este Especial de Halloween. Espero que lo haya pasado bien y muchísimas gracias por seguir aquí comentando. Un saludo =)

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