Seguidores

Hollow Hallows, ya disponible.

martes, 30 de noviembre de 2010

Relato: "Prometo no matarte"

“Prometo no matarte”
Prometo no matarte.
Sólo escúchame.
Quiero contarte algo.
He prometido que no volveré a matar.
He arrojado mi revólver y mis balas a un río del que jamás saldrán. He tragado aire y sabía que nunca más volvería a arrebatar un alma con su último suspiro moribundo.
He entregado todo el dinero que gane matando a las familias de la gente que maté. Ellas lo necesitan mucho más que yo, aunque ese dinero no les devuelva a su familia.
He ido a una Iglesia y he confesado todos mis pecados. He estado horas y horas y he sentido como el cura estaba a punto de arrojar las tripas ante mis horribles actos. Aún así, tras rezar, Dios me perdonará.
He sido un horrible asesino a sueldo y he cometido terribles asesinatos, matanzas que no te dejarían volver a dormir nunca. He matado a padres, madres, hijos, hermanos, abuelos… He matado a muchos seres y se los he arrebatado a mucha gente de esa manera. He sido una mala persona. He sido un monstruo. Pero he decidido cambiarlo, redimirme, aprovechar mi segunda oportunidad.
He decidido empezar a ser un hombre honrado, bueno y que jamás matará a nadie. Hasta me he vuelto vegetariano. Hay una tienda cercana que hace unas deliciosas ensaladas.
Lentamente, siento como la sangre empieza a abandonar mis manos.
Es un vicio y otras veces he intentado quitarme esta adicción, pero, claramente, he caído.
Esta vez no.
Voy a ser un hombre bueno.
Te he prometido que no voy a matarte.
¿Y si te digo que todo es mentira?
Deberías saberlo.
Esto es ficción.
Y esto que te apunta en la nunca un revólver magnum del 44.
Adiós.

Cita/s célebre/s (o frase/s molona/s): Las leyes de la robótica de Isaac Asimov

1.Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

2.Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.

3.Un robot debe proteger su propia existencia (por ser un sistema muy costoso), hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
ISAAC ASIMOV

Microrrelato 36: Cambiar tu mundo y el de todos.

29-11-2010
Carlos Javier Eguren Hernández

Cerró los ojos con fuerza y su mundo cambió con una facilidad inusitada, lo que hizo que sonriese y quisiera hacer lo mismo con el mundo de todos y no ocurrió nada, lo que le hizo llorar sabiendo que lo que cambia del mundo de todos es lo que todos quieren que cambien. Siempre.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Relato: “De aquí a Lima”



Siempre tuve muchos sueños, pero la gente que me rodeaba nunca los entendía. Pronto, empecé a entender que los sueños son sólo tuyos y no puedes pedir que la gente crea ciegamente en ellos.
Me empecé a dar cuenta cuando sólo tenía seis años. Fue cuando le pregunté a mi madre…
—Mami, ¿por qué no llueve hacia arriba?
—Porque… Porque no. Lo sabe todo el mundo. Es así “de aquí a Lima”.
Así fue como descubrí que, por muy seguro que parezcan los padres, bajo ese poder, se esconde la duda y el temor a ser más tontos que sus hijos.

Recuerdo que una vez, cuando tenía diez años, mi padre me encontró maullándole a los gatos…
—¡Estaba intentando hablar con ellos! ¿Por qué ellos no pueden hablar conmigo? ¿Les caeré mal?
—¡No seas idiota! ¡Los gatos no hablan! Lo sabe todo el mundo. Es así “de aquí a Lima”.
Fue en ese instante cuando supe que los padres son las criaturas que han perdido completamente la fe en la fantasía y también supe que le caía mal a los gatos.
Nunca olvidaré que mis amigos nunca se tragaron que yo pensase que mis juguetes tenían alma y que yo no los quemaría como ellos…
—¡Son seres vivos! ¡Son amigos míos! ¡No puedo quemarlos!
—¡Son trozos de plástico, idiota! Elige entre tus amigos de verdad, nosotros, y… ¡esa basura! ¡Son machangos, idiota! Lo sabe todo el mundo. Es así “de aquí a Lima”.
Así aprendí como los adultos lo son: matan a su niñez con pequeños y crueles actos de madurez.

Siempre me vendrá a la cabeza cuando le dije a la primera chica con la que estuve… ya sabéis qué… lo siguiente:
—¿Cómo? Pero ni todos los globos del mundo podrían detener la semilla que trae la cigüeña de París. ¡Ningún globo!
—¿Cigüeñas? ¿Semillita? ¿París? ¿Globos? Oh, querido, ven aquí con mami. Lo sabe todo el mundo. Es ¡así! “de aquí a Lima”.
Aprendí que todo eso de la semillita, las cigüeñas y París se había pasado de moda. No me importo demasiado, sinceramente.


Y podría seguir durante cientos de páginas diciendo todas las veces con las que me he topado con esa frase “de aquí a Lima”. Siempre rompiendo mis sueños, mi ingenuidad, ¿mi inocencia? No estoy seguro, quizás he aprendido demasiado de este lado del mundo y es hora de dar un par de pasos más y decidir a vivir mi fantasía.
Afortunadamente, acabo de cruzar la línea fronteriza de un lugar con un gran cartel. Dice “Lima”.
De aquí en adelante, quizás me reencuentre con mis fantasías y mi inocencia.
Mira… Llueve hacia arriba, los gatos me dicen “¡Hola, maramamiau!”, mis juguetes se alegran de que no los quemase y las cigüeñas van cargados de críos hechos en París… Y mil cosas más… ¿Puedes verlo?
A partir de ahora, estaré con mis sueños, más allá de Lima.

La Tontada: Ninjas.

Cita célebre (o frase molona): Hitchcock y el suspense.

“Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense”.

ALFRED HITCHCOCK

Microrrelato 35: Acribillado a quemarropa.

29-11-2010
Carlos Javier Eguren Hernández
Mientras el dolor se extendía en medio de la calle, los disparos seguían llegando sin piedad desde el cielo, antes de que yo cayese moribundo, maldiciéndome por aquella lluvia y por no llevar paraguas.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Cosas en las que pienso: "Forjando mi leyenda negra de escritor".

“Forjando mi leyenda negra de escritor”

¿Sabías que las editoriales rechazaron la primera novela de Ernest Hemingway un total de veintisiete veces? ¿Sabías que Alan Moore fue expulsado del instituto por vender LSD? ¿Sabías que el guionista de tebeos Peter David trabajaba en un principio en el Departamento de Ventas de Marvel? ¿Sabías que J. D. Salinger odiaba las entrevistas a más no poder? ¿Sabías que la mayoría de los grandes escritores han quemado, al menos, una de sus obras?
Son cosas extrañas, pero los escritores son gente extraña. Digo “son”, aunque debería decir, para ser sinceros, “somos”, pero hasta la fecha no he publicado nada a excepción de columnas así que... No sé, quizás lo importante es “sentirse escritor”, como tienes que “sentirte periodista” aunque no hayas terminado la carrera. Espero que nadie que no sea médico, pero le gustaría serlo tome este ejemplo y se "sienta doctor"… Perdón, estoy divagando demasiado.
Todo esto de los datos raros viene a cuento de que recientemente alguien ha considerado que un despiste ortográfico (escribir con el ordenador es lo que tiene) vale para suspenderte una prueba puramente literaria. Es algo así como cuando tus padres te echan una bronca por una tontería y nunca te felicitan por otras cosas buenas que haces. Un asco. Seguramente, ahora no le encontráis relación a lo que estoy intentando unir, pero si seguís leyendo..., casi seguro que sí (o eso espero la verdad).
Comprendo la importancia de la lengua y de evitar los despistes, pero también que a cierta gente, como yo, estas cosas, francamente, nos duele (un poquitín). Me gustaría decir que soy un tipo duro que se la sopla todo. Realmente, en parte, es así (en algunas cosas), pero cuando juegas en el terreno que supuestamente es el tuyo y la crítica destructiva se basa en una falta que es un desliz (o errata de los duendes del ordenador), es cuando más escuece...

Un amigo, que también escribe, me dijo: “Si suspendo yo también esto, dejo de escribir. Me jubilo”. Ese amigo tiene grandes chispas de lucidez, pero qué diantres, aprobó. Es decir, yo me quedo ahora con la idea de: “Dejo de escribir. Me jubilo”. Esta faceta de mí mismo le doy patadas todos los ratos en plan “Vete a tomar por saco, chico triste”.
Lo siento, pero no pienso dejar de escribir y menos jubilarme de esto que me gusta, que me entretiene, que me llega a ilusionar muchísimo. Son mis sueños y los sueños es lo más valiosos que tenemos, te los pueden tachar de lo que les salga, pero eso no supone que los puedan romper. Tú no debes dejar que lo hagan.
Lo que más aprecio de una crítica es que pueda sacar algo de ella, ya sea halagado o criticado, sólo busco una manera de seguir aprendiendo y me alegra saber que hay gente que lo lee y da su opinión. Un suspenso destructivo es una manera de aprender similar a la de una mantis religiosa macho que es devorada por la hembra, lo malo es que aquí ni siquiera hay sexo. No obstante, ese suspenso no supone para mí el final (como ya he dicho). Respeto que el que haya corregido eso haya decidido que no es bueno, desde el respeto, lo acepto. Sin embargo, mis tendencias de “pues ahora te fastidias” suelen activarse con este tipo de cosas y voy a seguir escribiendo. Es lo malo que tengo, que en algunos terrenos, muy de vez en cuando, me gusta que me den caña para poder decir eso de: “Pues ahora te fastidias”… (Y dejad los pensamientos calenturientos, mentes sucias).
Sea como sea, en estos pocos años he empezado a forjar una leyenda negra. Al hecho de que se me cayó el Watchmen en la cabeza y dejar de participar en concursos literarios porque se me ha olvidado (quizás estas dos cosas estén relacionadas), se suma  ahora que me suspendan ejercicios literarios. Esto te conduce a dos cosas: ser un maldito fracasado (un tipo que piensa que puede hacer grandes cosas y realmente es una especie de Ed Wood que no se da cuenta de lo malo que es) o un tipo que se convierta en un buen escritor y con estas cosas tiene un par de hechos curiosos de los que hablarán la gente que le haya leído.

No quiero compararme con grandes escritores como Hemingway, Alan Moore, J.D. Salinger, Peter David y demás, pero pienso en la gente que me lee y que quizás me leerá en el futuro (si eso pasa). Quizás, algún día alguien mencione que se me cayó el Watchmen, que se me olvidaban los concursos, confundo las palabras con frecuencia, espero las respuestas de editoriales que dudo de que sepan que existo, caigo en el desanimo más de lo que me gustaría o me suspenden varios ejercicios literarios… ¡Ah! Y tengo una chupa de cuero a lo Neil Gaiman que me gusta cómo me queda, francamente. Soy una joya en bruto (quitando lo de “joya en”). Pequeños eventos que forjan una leyenda negra como escritor. ¿Qué os parece? ¿Un mero consuelo? ¿Qué más da?
No creo que termine siendo alguien recordado, pero al menos tengo una leyenda negra o una lista de fracasos terrible. Mola.
Eso siempre es divertido.
¿Y vosotros qué? ¿Ya estáis forjando vuestra leyenda negra a base de errores?
Bueno, os dejo ya en paz. Me largo a ponerme la chupa de cuero guayesca.
Nos veremos cuando nos veamos.

Relato: "Paradojas temporales... ¿Imposibles?".

Paradojas temporales… ¿Imposibles?

Mi vida es asquerosa.
Me despierto cada mañana y me siento incapaz de levantarme de la cama. ¿Por qué iba a levantarme y hacer algo? El mundo sigue igual conmigo o sin mí.
Esto es una mierda.
Nada tiene sentido.
No quiero suicidarme porque sea la nueva moda adolescente. Quiero morir, porque vivir duele demasiado.
¿Por qué?
Cuando abro los ojos, lloro. No sé por qué. Puedes estar triste porque sí. Mis padres no me quieren. No tengo amigos. El chico al que quiero, no sabe ni que existo. No soy nada.
Mi vida es deprimente.
Vivo con demasiadas pastillas.
Soy un malgasto, todo lo es en mi vida.
La vida…
La vida no tiene ningún significado, es una pérdida de tiempo.
Mi madre me ha obligado a salir.
Hace tiempo que no voy a clase.
No existo para nadie.
No quiero salir.
No quiero entrar.
No quiero nada, excepto lo evidente.
Quiero morirme.
Me ahogo respirando aire fresco. Lloro por fuera de la puerta de mi casa. Mi madre con esto me quiere ayudar, pero sólo es cruel dejándome aquí fuera. ¿No ve que así sólo me destroza? Lloro como la desgraciada que soy… Me duele tanto…
—Hey, chica. Buenos días. ¿Qué tal? ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? Dios, ¿lo sabes a caso? ¿Entonces? ¿Por qué no haces salgo sensato y dejas de quejarte tanto? ¿Por qué no vives un poco la vida? No te pases demasiado tiempo pensando en la muerte, cuando mueras no podrás pensar en la vida y, preferiblemente, entre pensar en la vida o la muerte, creo que gana la vida.
>>Venga, chiquilla. Vive la vida. Te queda mucha gente con la que reír y llorar, sentir que tu corazón late al compás del de otra persona a la que amarás, leerás libros que te emocionen, escucharás música que te revivirá… Vive, chica, por favor.
Y miré a aquella anciana sin entender del todo lo que había hecho.
Antes de irse, la viejecita me dijo:
— ¿Por qué no pruebas lo que te dije? ¿Qué tienes que perder? Hazme caso, me siento como si hubiera sido tú.
¿Quién era esa anciana? ¿Cómo sabía tanto de mí?

*
Mi vida es feliz.
Me despierto cada mañana y me siento bien por levantarme de la cama. ¿Por qué quedarme y no hacer nada? El mundo significa algo por todos nosotros.
Esto es maravilloso.
No sé si tiene sentido, pero ¿qué más da?
No temo morir, porque he tenido una vida larga. No obstante, quiero seguir viviendo, tanto tiempo como el que pueda.
¿Por qué?
Cuando abro los ojos, sonrío. Creo que porque sí, puedes ser feliz porque sí. Mis padres me quisieron. Tengo amigos. Tuve a alguien que me quiso. Mis hijos me quieren. Algunos han muerto. Me esperan. No temo morir.
Mi vida ha sido alegre y feliz.
La muerte ya llegará. No me quita la vida y menos el sueño.
No lloraré por eso.
La muerte…
La vida no tiene ningún sentido sin la muerte.
En mi futuro, es extraño que gente con mi edad viaje.
El turismo del futuro no es a lugares, sino a épocas.
He decidido ayudar.
Hay gente que vigila.
Pero ¿pueden evitar algo que sé que es inevitable?
Si en el pasado, sé que lo hice, ¿cómo iba a hacerlo desde mi futuro?
Paradojas temporales.
Respiro aire fresco. Me encuentro con una niña que llora desconsolada. Me rompe el corazón verla, destrozada en estas calles del pasado, asfaltadas en lágrimas. Considero que debo decirle algo que siempre resuena en mi cabeza:
—Hey, chica. Buenos días. ¿Qué tal? ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? Dios, ¿lo sabes a caso? ¿Entonces? ¿Por qué no haces salgo sensato y dejas de quejarte tanto? ¿Por qué no vives un poco la vida? No te pases demasiado tiempo pensando en la muerte, cuando mueras no podrás pensar en la vida y, preferiblemente, entre pensar en la vida o la muerte, creo que gana la vida.
>>Venga, chiquilla. Vive la vida. Te queda mucha gente con la que reír y llorar, sentir que tu corazón late al compás del de otra persona a la que amarás, leerás libros que te emocionen, escucharás música que te revivirá… Vive, chica, por favor.
Y miré a aquella niña, que me miraba sin entender.
Antes de irme, me dije:
— ¿Por qué no pruebas lo que te dije? ¿Qué tienes que perder? Hazme caso, me siento como si hubiera sido tú.
Esa niña era yo.

La Tontada: El día en que Superman le quitó el curro a Batman.

Microrrelato 34: ¿Qué piensas que es?

27-11-2010
Carlos Javier Eguren Hernández
Siempre, absolutamente siempre, detrás de mí, contoneándose, hermosa, oscura, sensual, escurridiza, incapaz de abandonarme, tan borrosa y otras veces tan nítida… Ella: mi sombra.

Cita célebre (o frase molona): Woody Allen y la política.

"El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago”.
-WOODY ALLEN

sábado, 27 de noviembre de 2010

Por un ojo de la cara o la cultura n... sí tiene precio.


Después de que me hubiesen publicado en su primer número mi reseña (o la excusa para hablar de las casualidades) de El traje del muerto de Joe Hill, ahora se han atrevido a publicarme un pequeño texto donde hablo del alto precio de la cultura y cómo esto debería cambiar si queremos una sociedad mejor. Considero que la cultura es algo primordial y que debería ser lo más barata posible si no gratis. Aunque es un tema que ronda mi cabeza, he de decir que fue gracias a una de mis hermanas el motivo por el que me decidí a escribir ese texto. Temo que ambos no tenemos ni para ir a comprar un libro de bolsillo. Desde aquí, "gracias por la inspiración".
Quizás queráis leerlo, aunque no descarto colgarlo algún día por aquí (y eso lo coloca en un futuro muy, pero que muy incierto, sólo necesitáis pinchar aquí (e ir a la página 19). De paso, si os gusta la revista seguid leyendo que tiene muchísimas cosas interesantes que la hacen una revista única.
Ya me diréis qué os parece el tema.

El tema del día: “Planetary (Go!)” de My Chemical Romance.


Me temo que tarde o temprano tenía que poner este tema.

Hay días en los que necesitas ánimos, no estás del todo bien. A todos nos pasa. ¿Qué se le va a hacer? Por mi parte, poner música y, no de esa que te den ganas de arrancarte las venas a mordiscos, sino de las que te dé fuerzas. Ése es el caso de Planetary (Go!) de My Chemical Romance.

Este tema, perteneciente a su nuevo disco Danger Days: True Lives of the Fabulous Killjoys (salido esta semana), es una de esas canciones que te dan ánimo, fuerzas, ganas de gritar (felizmente) y de estar un poco loco, mientras das saltos por ahí, disfrutando de que, simplemente, estás vivo… Y eso, francamente, es estupendo.

Si algo me gusta del nuevo CD de la banda es que, sin abandonar su esencia, sí se han alejado del estilo más sombrío de The Black Parade (su anterior disco). Danger Days: True Lives of the Fabulous Killjoys es un chute de energía en vena, sólo puedo decir eso.

Además, si os gustan los videojuegos, reconoceréis este tema porque es el que suena en la intro del Gran Turismo V. Supongo que si algún día pillo ese videojuego, lo fliparé demasiado con la canción mientras conduzco hasta estrellarme. También me imagino (me da por ahí) que en alguna realidad alternativa donde me gustase conducir, iría escuchándola todo el rato intentando no hacer el cabra con el coche (un cadillac negro con destellos verdes…).

Por cierto, os dejo el video de la intro del juego por si tenéis curiosidad por verla. La canción de escucha del minuto 4:14 al 7:00. El vídeo no está en la mejor calidad posible, pero os sirve para haceros una idea. Al final de la entrada, tenéis la canción en mejor calidad, en un vídeo.



El tema está relacionado con la velocidad, con no volver a casa, con seguir adelante y con un ritmo genial. Empieza con un sonido que nos recuerda al motor de un coche, distorsionado, usando sintetizadores, que luego se convierte en una animada canción donde el grupo My Chemical Romance se funde y le contagian su espíritu de ser diferentes dentro del panorama actual de la música.

He de decir que últimamente he estado pensando en desvanecerme con total velocidad del sitio donde habitó y ver otras cosas. Con el tiempo, te hartas un poco de todo lo que te rodea y, aunque sigues apreciando algunas cosas, estás decidido a marcharte y buscar alguna cosa nueva en donde sea. El mundo es lo suficientemente grande para perdernos. Excelente.

En definitiva, si algún día veis que desaparezco de por aquí, alegraos, porque, seguramente, esté por ahí escuchando esta canción.


Relato: "Odioso. Penoso. Odioso".

ODIOSO. 
PENOSO. 
ODIOSO.

La vida es horriblemente simétrica.
Esto que voy a decir es muy relevante así que no os lo saltéis ¿vale? Bien, incluso queda esta primera frase como una primera frase ingeniosa y molona, seguro que ahora todos queréis conocerme por la chispa que tengo. Esto último, también es relevante. Continuemos.
Cada mañana, voy en un autobús o una guagua (como prefieras llamarlo). Tarda media hora en llegar a la parada (el autobús o la guagua, como prefieras llamarlo). Es mucho tiempo, en media hora me daría tiempo de construir mi propio cohete e ir a Marte y de paso a dar una vuelta por Plutón (sin exagerar. Si no lo hago es porque, simplemente, no me motiva).
No tengo paciencia. Debo estar siempre haciendo algo (si me interesa ese algo mejor que mejor). Por eso, suelo leer, pero la fauna y flora del autobús o guagua (como prefieras llamarlo), suele interferir en mis planes de leer libros. Desde luego, no les importa si me mareo por leer en el autobús o guagua (como prefieras… bueno, eso, ya sabes), sino sí harán el suficiente ruido para que no pueda concentrarme o sí conseguirán sacarme de mis casillas, mirándome mal por hacer algo tan horrendo y mal visto como es leer (sí, soy un degenerado ¿pasa algo?).
Bien, como creo que iba diciendo, estaba leyendo y me topé con una madre y su renacuajo. Acababan de entrar. Vaya por Dios… A ver quién los aguanta. Preferiría que viniese ahora un mar de… de cosas muy feas y me pateasen mi bonito culo. Preferiría escuchar ahora esa música tan horrible que tú y yo sabemos (sí, esa tan horrenda), una y otra vez, hasta convertirme en un devorador de mundos o alguna cosa así. Esperaba que no se sentarán delante de mí, pero mis dotes funcionaron como siempre: se sentaron en el asiento que había ante mí. Es decir, mis habilidades “adivinativas” funcionaban como siempre: MAL.

Ese niño…
Era un niño odioso, pensé de manera preconcebida.
Era un niño odioso, confirmé segundos después.
Intenté seguir leyendo, pero rápidamente, las elocuentes y fascinantes (para nada repetitivas palabras del criajo) me sacaron del mundo de las letras para tocarme la moral (por no decir esa otra cosa tan maleducada):
—Dímelo. Dímelo. Dímelo– creo que era la única palabra que sabía decir. Fascinante–. Dímelo. Dímelo– ¿qué quería? Todavía no he pillado que quiere esa cosa–. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo– un discurso muy, muy complejo (sin duda)–. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo– tomó aire para seguir, yo también–. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo– sí, desde luego no tenía asma. A mí ya me estaba dando una fatiga–. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo– y finalizó con un emocionado, elocuente, poderoso y que pasaría a los anales de la Historia–: ¡Dímelo!– por cierto, también dijo–. Mami, dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo.
Ni Shakespeare hubiese escrito un discurso tan emotivo.
Los niños…
Los niños son, francamente, insoportables.
Yo, como nací con diecinueve emocionantes años marcados por mi sexualidad salvaje y el vodka (sí, he practicado tanto mi descripción para que parezca que es cierta), pues no fui un niño.
Por cierto, la madre (que sí, estaba viva) al final contestó:
—No.
La conversación debería haberse zanjado. Yo debería haber podido seguir leyendo el libro hasta que llegase a la parada antes de coger el tranvía que me llevaría a la universidad. Eso hubiera sido el paraíso… Eso y un lamborghini (o como se escriba), pero no se puede tener todo… Sin embargo, el niño (como no podía estarse callado y yo debía caerle muy mal) habló:
—Dímelo, mami, dime cuándo vendrá papá. Mami, dímelo, dímelo, dime cuándo vendrá papá…
Dios…
Soy una persona horrible.
Estaba harto de un niño cuyo padre se ha marchado. Eso debe ir contra los Diez Mandamientos, por lo menos. Eso debe ser el superpecado mortal mortífero de la muerte.
Dramón familiar.
Liada…

Joder, seguro que ese crío vivirá sin su padre. Dramón. Sin un referente paternal, deberá fabricarse uno hecho con latas de refresco y que se oxidará, y cuando se oxide se quedará solo y su mami siempre se lamentará por su papi.
Oh, Dios… Me odio, ¿por qué me he reído de este niño desdichado?
Ese niño…
Era un niño penoso, pensé de manera preconcebida.
Era un niño penoso, confirmé segundos después.
Guardé silencio y, de paso, ya que estamos, el libro que “me estaba leyendo”. Entonces, el niño vuelve a hablar y me quedo callado, marcado por el dolor.
Entonces, escucho la siguiente parte del drama:
—Dime, mami, dime, por favor, dime cuándo viene Papá Noel.
Ese niño…
Desde luego, un niño muy odioso.
Era un niño odioso, pensé de manera preconcebida.
Era un niño odioso, confirmé segundos después.

Todo cambia, según el punto de perspectiva, el tiempo que pase o tu capacidad de medida o… Vaya, tú ya lo sabes ¿no?
Odioso.
Penoso.
Odioso.
La vida es horriblemente simétrica.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...