sábado, 27 de noviembre de 2010

Relato: Odioso. Penoso. Odioso


La vida es horriblemente simétrica.
Esto que voy a decir es muy relevante así que no os lo saltéis ¿vale? Bien, incluso queda esta primera frase como una primera frase ingeniosa y molona, seguro que ahora todos queréis conocerme por la chispa que tengo. Esto último, también es relevante. Continuemos.
Cada mañana, voy en un autobús o una guagua (como prefieras llamarlo). Tarda media hora en llegar a la parada (el autobús o la guagua, como prefieras llamarlo). Es mucho tiempo, en media hora me daría tiempo de construir mi propio cohete e ir a Marte y de paso a dar una vuelta por Plutón (sin exagerar. Si no lo hago es porque, simplemente, no me motiva).
No tengo paciencia. Debo estar siempre haciendo algo (si me interesa ese algo mejor que mejor). Por eso, suelo leer, pero la fauna y flora del autobús o guagua (como prefieras llamarlo), suele interferir en mis planes de leer libros. Desde luego, no les importa si me mareo por leer en el autobús o guagua (como prefieras… bueno, eso, ya sabes), sino sí harán el suficiente ruido para que no pueda concentrarme o sí conseguirán sacarme de mis casillas, mirándome mal por hacer algo tan horrendo y mal visto como es leer (sí, soy un degenerado ¿pasa algo?).
Bien, como creo que iba diciendo, estaba leyendo y me topé con una madre y su renacuajo. Acababan de entrar. Vaya por Dios… A ver quién los aguanta. Preferiría que viniese ahora un mar de… de cosas muy feas y me pateasen mi bonito culo. Preferiría escuchar ahora esa música tan horrible que tú y yo sabemos (sí, esa tan horrenda), una y otra vez, hasta convertirme en un devorador de mundos o alguna cosa así. Esperaba que no se sentarán delante de mí, pero mis dotes funcionaron como siempre: se sentaron en el asiento que había ante mí. Es decir, mis habilidades “adivinativas” funcionaban como siempre: MAL.

Ese niño…
Era un niño odioso, pensé de manera preconcebida.
Era un niño odioso, confirmé segundos después.
Intenté seguir leyendo, pero rápidamente, las elocuentes y fascinantes (para nada repetitivas palabras del criajo) me sacaron del mundo de las letras para tocarme la moral (por no decir esa otra cosa tan maleducada):
—Dímelo. Dímelo. Dímelo– creo que era la única palabra que sabía decir. Fascinante–. Dímelo. Dímelo– ¿qué quería? Todavía no he pillado que quiere esa cosa–. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo– un discurso muy, muy complejo (sin duda)–. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo– tomó aire para seguir, yo también–. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo– sí, desde luego no tenía asma. A mí ya me estaba dando una fatiga–. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo– y finalizó con un emocionado, elocuente, poderoso y que pasaría a los anales de la Historia–: ¡Dímelo!– por cierto, también dijo–. Mami, dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo. Dímelo.
Ni Shakespeare hubiese escrito un discurso tan emotivo.
Los niños…
Los niños son, francamente, insoportables.
Yo, como nací con diecinueve emocionantes años marcados por mi sexualidad salvaje y el vodka (sí, he practicado tanto mi descripción para que parezca que es cierta), pues no fui un niño.
Por cierto, la madre (que sí, estaba viva) al final contestó:
—No.
La conversación debería haberse zanjado. Yo debería haber podido seguir leyendo el libro hasta que llegase a la parada antes de coger el tranvía que me llevaría a la universidad. Eso hubiera sido el paraíso… Eso y un lamborghini (o como se escriba), pero no se puede tener todo… Sin embargo, el niño (como no podía estarse callado y yo debía caerle muy mal) habló:
—Dímelo, mami, dime cuándo vendrá papá. Mami, dímelo, dímelo, dime cuándo vendrá papá…
Dios…
Soy una persona horrible.
Estaba harto de un niño cuyo padre se ha marchado. Eso debe ir contra los Diez Mandamientos, por lo menos. Eso debe ser el superpecado mortal mortífero de la muerte.
Dramón familiar.
Liada…

Joder, seguro que ese crío vivirá sin su padre. Dramón. Sin un referente paternal, deberá fabricarse uno hecho con latas de refresco y que se oxidará, y cuando se oxide se quedará solo y su mami siempre se lamentará por su papi.
Oh, Dios… Me odio, ¿por qué me he reído de este niño desdichado?
Ese niño…
Era un niño penoso, pensé de manera preconcebida.
Era un niño penoso, confirmé segundos después.
Guardé silencio y, de paso, ya que estamos, el libro que “me estaba leyendo”. Entonces, el niño vuelve a hablar y me quedo callado, marcado por el dolor.
Entonces, escucho la siguiente parte del drama:
—Dime, mami, dime, por favor, dime cuándo viene Papá Noel.
Ese niño…
Desde luego, un niño muy odioso.
Era un niño odioso, pensé de manera preconcebida.
Era un niño odioso, confirmé segundos después.

Todo cambia, según el punto de perspectiva, el tiempo que pase o tu capacidad de medida o… Vaya, tú ya lo sabes ¿no?
Odioso.
Penoso.
Odioso.
La vida es horriblemente simétrica.

4 comentarios:

  1. jejeje muy buen texto, lo he leído enterito, gracias por publicarlo ;)

    yo también leia en el autobús y el metro, y es cierto que muchas veces es horrible hacerlo porque no te puedes concentrar ;)

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  2. Muchísimas gracias a ti, Mandarina, por tu comentario. Me ha ilusionado mucho que te hayas pasado por el blog. Gracias =)

    Leer en el autobús o en el metro te cura de los mareos y de aburrirte, pero a veces hay que ir soportando cada cosa que te hace pensar en si te has montado en un autobús o un metro, en el tren del terror y similares.

    Muchísimas gracias por tu comentario y tu opinión =)

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  3. Heyy, señor!

    Espero que este bien!!

    Ya estoy por aqui para comentarte este relato!

    La verdad es que a veces te toca gente tan "agradable" en las guaguas o autobuses, tranvias, metros...

    Me gusto como reflexionaste respecto al niño... Jeje

    Yo he hecho algo en plan dimelo, dimelo, dimelo, kajkajakajkajakj tus padres se terminan hartando tanto que terminar por hace rlo que tu quieres!xD

    Y me gusto eso de buscarle la simetria! Es genial!

    Despues eso de reirte del chiquillo y pensar tu tb fuiste un niño algun dia, o como dices tu naciste con 19 años marcado por tu sexualidad salvaje y vodka! Jakajkajaka, buena descripcion, muy molona!

    Pues eso, un relato genial!

    Kisses! Hasta protno!!

    Elsbeth Silsby.

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  4. Hey, Els!

    Creo que estoy bien, espero que tú también lo estes.

    Supongo que la gente "agradable" te la puedes topar en cualquier sitio, pero tener que aguantarla sin anestesia... Duele mucho.

    Considero que las reflexiones sobre el niño sólo es una mera excusa para hablar de los puntos de vista y del cambio.

    Lo dice el personaje, no lo digo yo... O será que es mi proyección o... cosas de esas tan raras que ni sé cómo se pueden explicar.

    Sí, es simétrico. Wow!

    Me alegro de que le haya parecido un relato genial.

    Hasta pronto.

    =)

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