viernes, 22 de octubre de 2010

Relato: Princesa muerta


Se sentía terriblemente mal.
La cena había sido demasiado. 
Iba a ponerse gorda como una puñetera cerda. 
Le había dado asco ver a sus padres devorar aquellas costillas, aquel puré, el pan, el agua… Era asqueroso ver cómo se limpiaban la boca tras llenar sus fauces... como animales... Peor que animales. 
Era escalofriante, horrible, ver cómo hablaban con la boca tupida de asco, basura, peste. Ella llegó a marearse y pidió que la dejasen ir al baño. No la dejaron. Estuvo llorando hasta que la enviaron a su cuarto. Fue al baño, pero estaba cerrado. No la dejaban ir. Todo era una mierda para ella.
Había comido demasiado: medio vaso de agua, un trozo de pan y una cuchara de arroz.
Se fue a su cuarto. 
Era una gorda asquerosa y así nadie iba a quererla. Su piel flácida y sudorosa no podía conquistar a nadie. Ninguna persona del mundo la querría. Podía tener unos ojos bonitos, pero no serviría para nada más. No podía ni siquiera ir rápido. El sonido de sus grasientos muslos chocando entre sí la destrozaba, inclemente. Era su mierda de destino.
No quería permitirlo.
Prefería ser un cadáver hermoso antes que una gorda viva.
Corrió hacia una papelera, cogió un lápiz, se lo metió por la parte contraria a la punta... Sintió rápidamente las arcadas mientras recordaba a sus padres, esos cerdos cebándose. Vomitó sin detenerse, aunque sabía que no debía intentar vomitar con alimentos tan sólidos como pan o arroz, que se haría daño… Peor hacía mucho que se hacía daño.
Dejó caer hilillos de babas atados con su propia sangre. Era el precio.
¿Por qué sus padres no la dejaban ser feliz? ¿Por qué le habían quitado todo lo que le podía mostrar a aquellas hermosas princesas como las que deseaba ser? Ella ansiaba tanto ser una... y debía conformarse con ser un sucio ogro.
Levantó su mirada. No había espejo. Se lo habían quitado. Al igual que el Internet con aquella puerta al reino de tantas princesas. Al igual que el espejo donde se comparaba. Al igual que tantas cosas como su propia vida.
Realmente, estaba lejos de ser una de aquellas actrices perfectas, esas supermodelos, de cuerpos delgados, altos y hermosos, pechos turgentes, la mirada perteneciente a otro mundo y superior a todos nosotros. Ellas, diosas, en sus grandes plataformas y sus vestidos perfectos… Para ella, siempre sería una gorda.

Estaba lejos porque pesaba cuarenta kilos y medía poco para ser modelo. Sus uñas se habían quedado amarillentas y desteñidas por el vómito. Los dientes se habían retorcido, caído algunos, podridos otros. Su cuerpo estaba marcado por su esqueleto, sus ojos hundidos, su boca descolorida, sin vida. Sus ojos apagados. Su pelo grasiento sobre su rostro.
Y seguía viéndose gorda.
Tenía muchísimo miedo. Pensar la mataba. La idea se repetía constantemente. Empezó como una leve semilla... como empezaban todas, absolutamente todas, las obsesiones. Cada vez más y más y más y más y más persistente. Hasta que la obsesión se convirtió en ella. Ella... En un mundo asqueroso donde todos le odiaban. Sentía un repulsivo nudo en la garganta que no la dejaba pensar en otra cosa. El sufrimiento la mataba. Una muerte que le quemaba las entrañas. Intentaba respirar, pero sentía que se asfixiaba. La realidad le golpeaba una y otra vez, sin detenerse, dejándola en pedazos. Era un monstruo. La gente la miraba como un maldito monstruo. Acaparaba todas las miradas. Todo el mundo se reía de ella. Era una bestia. Debía estar en un circo. “La mujer más gorda del mundo”. No, mejor debía estar muerta. Pondrían en su lápida “La mujer más gorda del mundo”. No podrían quemarla, porque sería demasiada grasa y no cabría metida en el horno crematorio. Deberían meterla en la caja gigante de un piano de cola si debía caber.
Se dejó caer en el suelo, se encogió como un feto y se abrazó a sí misma antes de ponerse a temblar como una niña pequeña. Tampoco es que no dejase de serlo, tenía sólo quince años, no hacía tanto tiempo que dejó de ser una niña.
Al menos se pudo ver en el reflejo de su vómito, una hermosa princesa que le dijo con una voz dulce:
—Así serás hermosa, así serás como yo.
Realmente era…
—Así estarás muerta, así serás como yo.
Y durante un segundo, la vida y la muerte están a un simple suspiro.
Una vez más. 

8 comentarios:

  1. Hey!!

    Que tal?

    Tengo que decirle que me gustó su relato la verdad es que refleja bastante bien la situacion de las muchisimas chicas que padecen eso y la verdad es que no me gusta...

    Pues eso que un relato genial que te hace pensar en todo ello... Y eso simplemente genial.

    Pues bueno siga colgando cosillas! Lo siento por un comentario tan corto, pero es que me cuesta expresar todas las cosas que pense al leerlo.

    Cuidese mucho! Kisses!

    Elsbeth Silsby.

    ResponderEliminar
  2. Hey!

    Me alegro de que te haya gustado el relato, aunque el fondo sea tan terriblemente oscuro. Es un terror que nos afecta a todos. Ojalá que todas las personas que sufren esta cruel enfermedad consigan curarse y salvarse de la historia de terror en la que viven.

    Espero que este relato sirva para salvar a alguien o hacer que sea salvado o hacer pensar un poco o no sé... Me conformo con algo así.

    Muchísimas gracias por tu comentario, no te preocupes por la extensión, lo que importa es lo que se cuenta.

    Besitos!

    =)

    ResponderEliminar
  3. Me gustó la forma de expresarlo... aunque el contenido no tanto. He estudiado esta enfermedad un montoooon de veces y cada vez me asombra por otra cosa.

    Pero bueno, como relato esta buay del parabuay. Conseguiste que me diera repulsion, así que hasta eso está bien logrado! XD

    (era un halago, no una critica destructiva)

    ResponderEliminar
  4. Supongo que este es el relato donde peor puede quedar un: "Me ha gustado". ¿Qué te ha gustado? ¿El relato o el tema de la anorexia? Menos mal que los que comentáis lo aclaráis, porque si no la íbamos a armar.

    Sólo espero como ya he dicho, que sirva para alguien que lo lea.

    Me alegra que te haga gustado y te haya creado esa sensación de repulsión hacia la enfermedad (claramente no hacia la enferma, que es alguien a la que hay que ayudar)

    Gracias por el halago, que no critica destructiva.

    En fin, muchísimas gracias por tu comentario =)

    ResponderEliminar
  5. Oh!
    La verdad es que has tenido razón cuando me has dicho que me iba a gustar el relato que has escrito.
    Lo cierto es que refleja muy bien la situación de centenares de muchachas que no están satisfechas con lo que son. A mi modo de ver en esto interviene mucho la propaganda televisima, la de radio etc, cuando a todas horas te bombardean para que tomes pastillas para perder "ese kilito de más" o para ser la estrella de Hollywood superguapa,superrica,supertodo.
    Hay que aprender a quererse tal y como somos, dejando de lado estas cosas que claro, quien no lo vive le parece absurdo preocuparse por la estética, pero el mundo de hoy se rige por eso. Es más, el otro día mirando ofertas de trabajo para estar en un supermercado con una bandeja de mantecaos viendo como otros se los comen (porque tú no puedes coger) te pedían una altura, una talla de pantalón, un color de ojos etc...(mierda, yo no entraba)

    Gracias por mostrar la realidad de una forma tan original como lo has hecho

    saludos y besos de La Señora Anónima Mortal

    ResponderEliminar
  6. Hey, Señora Anónima Mortal!

    Me alegro de que le haya gustado el relato. Creo que era uno de esos temas que podía llamarle la atención. Como ve, algunas veces caigo en la vena realista... Espero que sirva para criticar algo que considero destructivo.

    Me gusta de su comentario la reflexión que ha hecho sobre nuestro aspecto, sobre deber querernos a nosotros mismos. Es algo bastante complicado y más en la sociedad de la fachada como suelo llamarla, pero hay que intentarlo.

    No podemos matarnos por intentar ser lo que los demás quieran que seamos o creamos que los demás quieran que seamos.

    Hay que ser felices.

    Muchísimas gracias por estar ahí siempre, dispuesta a dejar un comentario y soportarme =)

    Yo o algo así...

    ResponderEliminar
  7. Es muy triste, pero precisamente por eso atrapa tanto, es muy emocional, transmite lo que sienten las chicas que padecen esta enfermedad y he leido en algunos de sus blogs.

    ResponderEliminar
  8. Hola, Rydia.

    Muchísimas gracias por tu comentario.

    Es cierto lo que dices. En verano leí uno de sus blogs y la verdad es que es una de las cosas más impactantes y tristes de las que puedes encontrarte. Sólo podemos ayudar esperando que puedan escapar de esa enfermedad.

    Muchísimas gracias.

    ResponderEliminar

¡Muchas gracias por tu comentario!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...