11 de octubre de 2010

Relato: Mi vida

Imagen libre de derechos.

No le gustaba lo que hacía. Había sido como coger todos tus ahorros, meterlos en un váter y tirar de la cadena. Estudiar cuatro años de Periodismo más el máster le había servido para trabajar en un programa de radio donde, a medianoche, los noctámbulos contaban sus vidas que, sinceramente, eran una mierda. Si se morían, nadie les echaría en falta.

En el programa “Mi vida” todos podían contar sus estúpidas vivencias, a menudo necesitamos que alguien nos escuche. Puede que su programa fuera líder de audiencia en aquella franja horaria donde la mayoría de los mortales decidían dormir, pero soportar aquellas historias no le gustaba. Julia hubiese deseado ser algo más que un alguien en un confesionario. Afortunadamente, siempre había buenas historias como:

—Hola, Julia. Me llamo Steve y me gusta vestirme de travesti gótica cuando no estoy ayudando a la parroquia. ¿Consideras que soy raro? Bueno, es un alivio poder contarlo… Oh, Dios, ¿he dicho mi nombre real? Quiero decir, no me llamo Steve… Me llamo George… Eh, oh, ¡mierda!
O…

—Buenas noches… o madrugada, Julia. Me llamo Carrie y soy vegetariana, porque mi novio lo es. Sin embargo, de noche soy sonámbula y como carne hasta que empiezo a ahogarme en mi propio vómito. Por cierto, lo de sonámbula es mentira. Hurm, ¡me encantan los bistecs! Pero no que me tiren encima sangre…
O…

—¡Salud! Soy Sir Walter McDagen, caballero de la Mesa Redonda, mi gloriosa espada Durandarte está a vuestro servicio. He venido de tiempos inhóspitos y remotos, de reyes y magia, porque la malvada, diabólica y furcia Morgana me ha enviado a este tiempo desagradable con un dos de inteligencia más un uno en astucia… En fin, ¿quieres rolear? Venga si tiro el dado y sale par, roleas.
O…

—¡Míseros terrícolas! ¡Temblad ante el poder de los Superiores! ¡Arrodillaos ante los Superiores, hijos de El! Llamo a vuestro programa para decir que soy un espíritu-espectro del Espacio Exterior y he venido a conquistaros. Cualquier resistencia será inútil… Espera un momento, me acabo de quedar sin cambio para la cabina.
O…

—Ugh… Me gusta el sexo… Ugh… pero no practicarlo… Ugh... Cualquier práctica… Ugh…, por extraña que sea… Ugh… me resulta tan llamativa… Ugh… besos, caricias y cualquiera de esas cosas que no se pueden decir ni siquiera a esta hora…. Uuuuuuuugh… Considero que es hermoso y excitante… Ugh… practicarlo es monstruoso, pecaminoso, horrible… Ugh… Es como un aficionado manchando el arte… Ugh… ¡Me encantan los vampiros XXX! UGH!!! Hurm, Julia, ¿qué llevas puesto? UUUUUUUUUUUGH!!!

Ese tipo de relatos que tanto había llamado la atención de los noctámbulos hacían furor. Habían convertido el programa de Julia en un verdadero espectáculo haciendo revivir la radio. Se demostraba que la realidad podía superar a la ficción… Incluso cuando Julia tenía una de sus depresiones por no ser la periodista que soñó ser y metía la cabeza en el váter y tiraba de la cadena, lo mismo que hizo con su dinero para “ser” periodista. No le gustaba aquello y tampoco ser una escritora…

Sí, porque todos los testimonios estaban inventados.
Pero a caso ¿no todos creamos nuestra realidad?
Pero a caso, ¿no todos creamos nuestra ficción?
Da igual, tira de la cadena.
Y sé feliz.

2 comentarios:

  1. Seamos felices!
    Si, nosotros somos quien creamos nuestras vidas y a veces, llegamos a inventarnos cosas que no son para que esta sea más fácil de llevar en determinados momentos.
    Me gustó su relato y de él se pueden sacar cosillas interesantes que no pondré porque soy una perezosa :)
    Creemos vida y seamos felices! Saludos de la Señora Anónima Mortal

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  2. Hey, Señora Anónima Mortal!

    Considero que ésa es una de las moralejas extraibles. Hay que ser felices.
    Inventar es propio del ser humano, ¿qué se le va a hacer? Cada uno inventa su realidad, creo.
    Gracias por su opinión y...

    Muichísimas gracias por su comentario, Señora Anónima Mortal! ¡Hasta pronto! =)

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