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domingo, 2 de mayo de 2010

Análisis de cómics: "El Viejo Logan" (Parte 1)


"Lobezno: El Viejo Logan" (Parte 1)


Editorial: Marvel Comics; publicado en España por Panini

Guión: Mark Millar

Dibujo: Steve McNiven

Entintado Dexter Vines

Color Morry Hollowell / Christina Strain


El polémico guionista escocés Mark Millar (“El Elegido”, “Kick-Ass”, etc.) ya había trabajado con el excelente dibujante Steve McNiven (“Nemesis”) en la miniserie-crossover (cruce entre series de cómics) que cambió el status cuo de la editorial Marvel: “Civil War”, donde los propios héroes se enfrentaban entre sí debido a un proyecto de Registro que cambiaría el mundo de los superhéroes. Después del éxito de ventas, Mark Millar volvió a reunirse con Steve McNiven no para elaborar una segunda parte, sino para empezar una nueva historia con el famoso personaje de Marvel Comics, Lobezno (personaje que ya había usado Millar en “Lobezno: enemigo del estado”).



El proyecto era la miniserie: “El Viejo Logan”. Una historia que puede gustar tanto a un fan de toda la vida como a un recién llegado. He aquí la primera crítica de cómics que hago en el blog, espero convenceros para que os acerquéis a este fantástico mundo de las viñetas. Afilad vuestras garras.


Nº 42:



Dos portadas. Una de un anciano jinete con un caballo a sus espaldas que nos recuerda a un western crepuscular… si no fuese porque las manos del jinete tienen tres cuchillas de adamantium. La segunda portada, en el estilo más clásico, representa la primera aparición de Lobezno en un cómic de Marvel, un enfrentamiento contra Hulk. Ambos adecuados, el segundo nostálgico y profético (algo que se repite en la obra).

Un prólogo de sólo una página, efectivo, con la luz rojiza en la luna que recalca la idea de la sangre. Sumido en la penumbra, en el crepúsculo de los superhéroes, una inspirada voz en off nos cuenta cómo los héroes cayeron y cómo Lobezno ha desaparecido, sin que nadie sepa qué le ocurrió. Todo son rumores: ¿harto de luchar? ¿Le han hecho daño como nadie pudo hacérselo hasta entonces? ¿Ambas cosas? Y una última frase antes del comienzo de la historia: “Sus viejos amigos no podrían reconocerle ahora”. ¿No estamos nosotros mismos entre esos amigos?

Han pasado cincuenta años, es de día, estamos en un desierto. Comienza la historia con un viejo vaquero a caballo yendo hacia su hogar. Las cosas quedan claras: estamos ante un western crepuscular, una historia de superhéroes crepuscular en un futuro distópico en el que el poder es de los villanos, que han dividido América.

"Steve McNiven representa un mundo desértico y ruinoso, un futuro postapocalíptico, donde emerge la figura de un jinete solitario"

Mientras, ese jinete anciano que nos recuerda a Clint Eastwood en “Sin perdón” (una de las referencias del cómic) regresa a casa, recuerda. En la primera página era de noche, en la segunda es de día, en la tercera se mezcla ambos momentos. El pasado y el presente, el dolor y la nostalgia por un pasado que ataca la mente de Logan, el nombre del viejo jinete solitario. Es un personaje torturado por su pasado en cada momento: Lobezno destrozado esperando sobre las vías de un tren que pase éste y acabe su vida. Pero ¿cómo puede morir alguien cuyo cuerpo regenera las heridas, incluso cuando desee suicidarse?


“La idea de que sobrevivirá a Júbilo o Kitty Pryde, de que vivirá cientos de años más que toda esa gente que le rodea siempre me ha parecido muy triste, pero atrayente. Quería que mi historia transcurriera en ese momento de su vida, cuando todos se han ido y no es más que un viejo”, declara el guionista Mark Millar (spot on del número 42).


"La familia de Logan"

Entonces, el presente golpea al pasado con la llamada del hijo mayor del jinete, Scotty (el nombre de un antiguo amigo del padre, Scott Summers / Cíclope) que está esperándole en su granja de Sacramento (California).

Conocemos al resto de la familia de Logan: su esposa y su hija pequeña, Jade. Son granjeros pobres. Necesitan desesperadamente dinero, las cosas no pintan bien, y, durante esa cena, el pasado vuelve a golpear a Logan. Después de que su mujer le diga a Logan de vender los juguetes de sus hijos para sacar dinero (a lo que el vaquero se niega), su hija le pregunta si es cierto lo que le ha dicho una amiga: que su padre era un superhéroe y que estaba en un grupo antes de que los malos venciesen. Logan es rotundo: “los superhéroes no existen”. Lobezno ya no existe.


En un hermoso diálogo delante del crepúsculo, Logan afirma que él no está enfadado con su hija, si no consigo mismo y porque las cosas hayan ido tan mal, que los malos hayan tomado el poder, que deban buscar dinero para pagar a los “caseros”, un grupo de delincuentes que extorsiona a todos los granjeros de la zona con un impuesto excesivo (y que si no es pagado, acabaran muertos como una familia cercana, para demostrar que “van en serio” al resto de los supervillanos). Entonces, descubrimos quiénes son: los nietos de Bruce Banner / Hulk, monstruos de ingente poder y crueldad.


Dos días después, de nuevo ante la luz del sol sobre el desértico paraje, aparece tres miembros de la Familia Hulk, en el viejo coche de los 4F (el Fantastic Car, con el símbolo de la Primera Familia tachado, como su propia existencia y la de los superhéroes, ante el nuevo poder de los villanos representado por el burdo nombre pintado de “Banner”, claramente, en verde): Otis, uno con estética punk, otro de granjero (Charles) y una mujer que lleva a un crío que amamanta (y que no será la última vez que veamos). Tres hermanos, tres nietos de Hulk (¿y quizás hijos de él mismo?).



Logan no tiene el dinero, el aviso es contundente, mientras es humillado, el salvajismo de Logan regresa ante el horror de su familia, pero es una mera fantasía (no saca las garras)… deja que le golpeen. Debe recibir él los golpes antes que su familia, Scotty empuña un rifle para detener a la banda cuando estos se han cansado de golpear a Logan. Se marchan disfrutando de lo que han hecho y exigiendo que el próximo mes sea el doble.


“Un viejo amigo hace una visita”, así se inicia la segunda mitad del primer número, con una cortinilla que nos recuerda a los capítulos de las películas de Tarantino. El viejo amigo no es otro que el antiguo delincuente convertido en superhéroe Ojo de Halcón, célebre por su arco y sus fechas, y que ahora está ciego. El arrogante Clint Barton (quien fuese miembro del superequipo “Los Vengadores”) visita a un Logan que se recupera sus heridas (facultad que, con la edad, se ha vuelto más lenta). El ciego le propone a Logan un trabajo: ser mensajeros, llevar una carga al corazón del reino de Cráneo Rojo (archienemigo nazi, enemigo del Capitán América) a cambio de una gran suma de dinero que podría permitir alejar a los Banner por un tiempo de la granja. Clint Barton se refiere a Logan como Lobezno, el jinete le corrige con cara de dolor, ¿fruto solo de los golpes de los Banner?: “Me llamo Logan”.

Logan acepta. No hay otras posibilidades. Se despide de su familia. Una escena de cierto dramatismo roto por el comentario de Clint Barton, al volante de un extravagante coche (el Spidercar, fabricado por Johnny Storm / la Antorcha Humana y retocado por una de las ex mujeres de Clint, muy relacionada con el Spidercar) pese a estar ciego: “Si Dientes de Sable pudiera verte ahora”. Una referencia a un enemigo del pasado, una referencia a los demonios internos de Logan, quien será el guía de Ojo de Halcón hasta el corazón de los despojos de Norteamérica en un futuro que recuerda a “Mad Max”.

En ese momento, vemos el nuevo mapa de Norteamérica: partimos de Huckland con destino el otro lado del país: Nueva Babilonia. Será un camino difícil, plagado de lugares con nombres tan evocadores como “La Caída del Martillo” (referencia a Thor), Electroville (posiblemente al villano de Spiderman, Electro), el Rey Lagarto (cameo del enemigo de Spidey, Lagarto), etc.

Han recorrido un km, el viaje de sus vidas (según palabras del propio Ojo de Halcón) ha comenzado, terminando irónicamente ahí el primer número de la serie antes del siguiente número del volumen 42 (en España se iba a publicar de dos en dos, como en USA, pero el retraso del final hizo que se cambiasen los planes).

El viaje del que fue un héroe comienza, pese a las pegas que puedan haber. Debe ayudar a su familia, debe impedir que los Banners hagan algo terrible. Es un camino emprendido por necesidad, no por ansias de ser un superhéroe. Ese tiempo ha pasado.


La portada del segundo número no puede ser más explícita: “Este es el lugar donde los héroes cayeron. Logan y Ojo de Halcón en la Masacre de los Superhéroes” (un título que recuerda al estilo de los cómics de otras épocas en un futuro distópico). Vemos a los dos ancianos ante un cráter donde están los cadáveres pútridos de Cíclope, Daredevil, Ms. Marvel, la Cosa, Spiderman, Thor y el Capitán América. Personaje de renombre reconocibles por cualquier fan. Justo en el centro, el martillo de Thor, caído en una imagen cargada de fuerza visual.

El número comienza con estilo road movie. Los personajes se desarrollan igual que los caminos tras ellos en un escenario plagado de ¿refugiados? Que recuerda con una gran fuerza a “Mad Max”. Se insiste nuevamente en que Logan ya no es Lobezno, Clint lo sabe… justo antes de lanzarse por un precipicio con el coche, una caída al vacío… que el Spidercar consigue resistir.

Esa noche (más oscura que las que vimos en el número anterior), Logan y Ojo de Halcón discuten sobre el cargamento… ¿Llevan drogas? ¿Dos antiguos superhéroes convertidos en simples camellos? Antes de que la conversación prosiga, hay un encuentro breve con unas criaturas que emergen de una grieta, huyendo de la luz: topoides (los súbditos del villano el Hombre Topo). Las palabras de Ojo de Halcón son claras: “Algunos creen que son el sistema inmunológico del planta. Descansaron ahí abajo durante millones de años, pero en el momento en que nuestro número llegó a ocho mil millones de personas, el planeta los soltó para reducirnos”. Unas criaturas que ya han atacado en Asia y Europa, y ahora han llegado a los restos de USA, siendo capaces de hundir ciudades.

Los dos protagonistas encuentran entonces muertos (aunque nunca llegamos a verlos, como Ojo de Halcón, sólo creemos las palabras de Logan), quien niega una vez más que sea Lobezno aunque Clint le dice que puede dejar de fingir (palabras de grandes connotaciones en los números siguientes) y, justo entonces, aparece una banda de delincuentes que portan motos semejantes a las de Ghost Rider. Su nombre: “Los Motoristas Fantasmas”, quienes atacan sin compasión ante un Lobezno que se niega a atacar (el pandillero que le golpea lleva una calavera en su camisa que recuerda a la de Punisher – o el Castigador-, otro de los personajes “oscuros” de Marvel junto a Logan), quien jura que no volverá a hacer daño a nadie.

Pero Ojo de Halcón no ha jurado eso. Escuchando es capaz de “visualizar” a sus enemigos y atacar. Las flechas atraviesan sus cuerpos. Ninguno sobrevivirá. Sus gritos de dolor, sólo ayudan al viejo Ojo de Halcón, furioso ante un Logan que no se ha defendido. Clint dice lo que nosotros mismos pensamos: “¿Qué demonios te hicieron, tío?”. Logan recuerda: colores oscuros, Lobezno es atacado por varios supervillanos: Apocalipsis, Rojo Omega, su archienemigo Dientes de Sable… La respuesta de Logan es clara: “Me doblegaron, nene. Es la única razón por la que sigo vivo”, la última parte dicha por “sus sombras”. Pero a caso, ¿no ha vuelto Lobezno lentamente a Logan con una leve palabra: “nene”, una de las muletillas del mutante?

Al día siguiente, el viaje continúa. Estamos en la Caída del Martillo (lo que fuese “Las Vegas” como vemos en un cártel que dice “Welcome” sin la “m)”, donde los supervillanos Magneto (de los “X-Men”) y el Hombre Absorbente (de “Hulk”) vencieron a la gran esperanza, el superhéroe y Dios del Trueno, Thor. Un lugar donde aún está el Martillo Mjolnir, caído, y donde la gente reza para que, como tantas otras veces (los superhéroes suelen morir y regresar con gran facilidad, “y con un nuevo disfraz molón”, señala Clint), regresen (a la vez que mercaderes venden productos de los superhéroes: figuras de Iron Man, Thor y Spiderman, un escudo del Capitán América, una camisa de Amazing Spiderman (guiño al nombre de la colección del Trepamuros)… incluso un vendedor con una capa azul con una pobre “S” en la espalda que puede ser un guiño a Superman (personaje de la editorial DC, su Distinguida Competencia). Un negocio para el presidente, en una zona gobernada por Kingpin (enemigo mafioso de Spiderman, anteriormente bajo el poder de Magneto, ahora muerto).

"El Martillo de Thor, adorado por aquellos que piden el regreso de los superhéroes"

Y una reflexión de Ojo de Halcón: los grandes como Thor, el Capitán América (al que llama Capi, de forma amistosa, como muchos fans se refieren al Centinela de la Libertad), Tony Stark (Iron Man, al que tiene la confianza de llamar por su nombre) murieron en las primeras horas, pero Ojo de Halcón no ¿por qué fue un supervillano en su juventud o porque lo consideraban un chiste?

Y un camino que converge en una página completa ante el que vemos el Martillo de Thor y a cientos de personas rezando ante él, porque su dios lo recupere.

Cuando prosiguen el viaje, un androide vestido como un humano detiene el spidercar donde van Clint Barton y Logan. El robot fue uno de los más peligrosos enemigos de “Los Vengadores”: Ultrón, pero ahora actúa como un mero humano tras ¿reprogramarlo? (otra pregunta que el lector debe contestar, aunque con las pistas que se nos da parece que es así). El robot informa a los recién llegados de que Tonya, la ex mujer de Clint, a la que conocemos porque retocó el spidercar (como dijo Barton en el primer número), está buscando a su ex marido. Es la ex mujer número tres, la hija menor de Peter Parker (Spiderman). La historia prosigue… sin detenerse a pensar en que Barton era mayor que Peter Parker y la hija de éste debía ser una cría cuando se casó con el que fuese miembro de los Vengadores.

Una vez que se reúnen con Tonya, que es mecánica y tiene la tez oscura (¿hija de una mujer de piel negra? ¿Adoptada?), ella les cuenta que Ashley ha formado un supergrupo junto a dos personas más y han ido a derrocar a Kingpin. “¿No pudiste contarle tus historias de traficante? Al menos así se estaría ganando la vida”, dice Tonya.

Logan no sabe quién es Ashley y así lo dice. En un momento en el que Clint Barton, preocupado, da la espalda al lector (recordando al “Spiderman no more”) responde: “Está hablando de Ashley, tío…” y se pasa a la última viñeta, toda una página en la que se ve una celda con barrotes láser de color rojizo. Sobre una cama, preocupada, con un traje roto que nos recuerda al de Spidergirl (la hija de Spiderman en un futuro alternativo), vemos a una joven de tez oscura, disfrazada como una especie de Spiderman en versión femenina. Entonces escuchamos el final de la frase de Barton “… Nuestra hija”.

Así concluye el primer número doble de “El Viejo Logan”: una obra en un futuro distópico, entretenida, con ciertos mensajes, referencias, y buenos finales que te hacen seguir leyéndola con la habilidad que tiene Mark Millar para conseguir este tipo de cosas, más aún contando con el magistral dibujo de Steve Mcniven.

Próximamente, continuaremos el siguiente número de “El Viejo Logan”, ¿qué más mensajes se guardan en el resto de los números? ¿Cuáles son sus referencias? ¿Llegarán a su objetivo Clint y Logan en este desalentador mundo postapocalíptico? ¿A qué precio?

2 comentarios:

  1. Otro post genial. La verdad yo no entiendo mucho de este tipo de comics, prefiero verlos en película, aunque muchas veces los destrocen.
    En cualquier caso, me gustó mucho esta historia, muy original, jeje.

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  2. Muchísimas gracias por el comentario. Nunca es tarde para adentrarse en el mundillo del cómic, se lo recomiendo. Además, te da diferentes formas de visualizar tus mundos cuando escribes y nuevas formas de contrarlo. =)

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¡Muchas gracias por tu comentario, la sangre del Antro!

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