
Pasamos de un THOMAS destrozado en el presente, a la oscuridad en el pasado.
De pronto, en la parte central empieza a aparecer una luz débil, gris, rota por una sombra que esta abriendo la puerta desde fuera. Nosotros estamos dentro, en la negrura. Escuchamos el fuerte chirrido del acero oxidado al moverse, al abrirse las puertas. El sonido es bastante desagradable. Hace mucho tiempo que no es abierta.
La persona que ha abierto, la sombra, deja caer un candado muy viejo, que ha perdido su tono gris para ser cubierto por una capa negruzca. Estaba abierto. Le estaban esperando.
El extraño enciende de nuevo su linterna tras darle un par de toques para que funcione. Se rompen las tinieblas levemente. Estamos en un pasaje bastante estrecho. El recién llegado no sabe si adentrarse a ese lugar, mira atrás. Respira profundamente. Debe decidir. Finalmente... Da un paso hacia las tinieblas, se tapa la boca con la mano que no sujeta la linterna. La peste es intensa.
Música misteriosa, unos leves acordes que se van volviendo más fuertes y nos recuerdan a la puerta al abrirse. Esta acompañado de los pasos cada vez más fuertes del desconocido.
Nos aproximamos a él.
¿Quién es?
¿El nuevo Jigsaw?
¿Oren?
¿Thomas?
No.
Es ANDREW.
Ha decidido entrar en la fábrica abandonada, jugar voluntariamente al macabro juego de Jigsaw a cambio de descubrir quién es realmente el monstruo, si OREN es inocente o no. Eso le hace seguir adelante. Eso y terminar con la obsesión que lentamente ha ido haciéndose con él: ¿quién es Jigsaw?
Una parte de él quiere seguir, otra quiere quedarse. Hace caso a la primera, pero ¿cuál de las dos tendrá razón?
Ha entrado. Ahora ¿qué camino tomará? ¿En qué consistirá su juego? ¿Sobrevivirá? ¿Conseguirá salir? ¿Si sale seguirá siendo el mismo? ¿Qué horrores plagarán su camino? ¿Qué respuestas deberá dar? ¿Qué preguntas se formularán? Docenas de preguntas que pasan en ese mismo instante por la mente de ANDREW, quien camina vacilante.
ANDREW centra su mirada en las cucarachas que se mueven por el pasillo, lleno de inmundicia. Mira a otro lado. Aún está a tiempo de marcharse... Pero el movimiento súbito que hace, termina con su linterna enfocando la pared: negruzca, llena de mugre, repulsiva, con telarañas... En el centro, hay algo. Una marca chorreante de color... rojo. Una especie de flecha que le señala el camino... Hacia delante.
ANDREW guía su linterna hacia otro lado. Traga saliva, pero siente arcadas. La idea de que la flecha estaba hecha con sangre inunda su mente baja la forma de una asquerosa niebla.
Debe seguir. Lo hace. A su alrededor, el alma depravada de la fábrica ruinosa se queja de su presencia con extraños ruidos.
El chaval sigue cuerdo, por eso, siente, como no, miedo.
De pronto, hay una fuerte brisa, pestilente que le obliga a taparse nuevamente la nariz y la boca, y hay un estruendo.
El viento venido de las entrañas de la monstruosa criatura oxidada golpea las puertas que terminan regresando a su lugar y cerrándose, dejando sin salida al chico.
Éste intenta tranquilizarse. Debe continuar, debe calmarse, debe intentar ser valiente... Pero no sensato, si lo fuese se iría.
El estrecho pasillo por el que ha ido ANDREW concluye con una pared y una nueva flecha que enfoca hacia una pequeña puerta, llena de moho, que parece cerrada. El chico la enfoca con su linterna y se dirige hacia ella.
Mueve una de sus manos hacia ella para abrirla. Vemos que tiembla levemente.
Cierra los ojos, respira. Tiene que seguir.
Su mano toca la puerta, ésta se abre lentamente hacia dentro, parece incluso que el mecanismo que la cerraba ha desaparecido. ¿Qué habrá tras ella?
Lenta, lentamente se abre...
Y, tras ella...
Negrura...
Acompañada de una terrible peste que golpea a ANDREW que se da la vuelta apunto de vomitar, tapándose la boca y la nariz.
ANDREW débilmente, afectada: Oh... Dios... Qué pestazo...
Cuando se le ha pasado un poco, saca varios clínex que usa como un pañuelo de tela para cubrirse la boca y la nariz y no morir de asfixia si debe atravesar esa habitación... Que es lo que parece que tiene que hacer, pues entra las sombras, vislumbra una especie de puerta.
Enfoca el dintel de la que ha abierto, ve un temporizador apagado... ¿Qué demonios...?
Intenta seguir adelante.
Y es lo que hace.
Desciende un leve escalón y sus pies se sumergen en un poco de agua que inunda el suelo de la habitación, bastante raro, como cubierto por una rendija.
Las aguas... sumergen sus zapatillas y llegan hasta su tobillos... Es repulsivo, pero... De pronto, nota algo cuando da un paso, ha golpeado algo que flota... pequeño y negro...
Una rata ahogada.
Mira a otro lado.
Debe continuar.
No puede detenerse.
Muchas cosas dependen de él.
Y su obsesión le pide que siga.
Entonces, mientras sus pies chapotean por el charco de agua, se da cuenta de que proceden de... una alcantarilla, son aguas fecales.
Se detiene.
La linterna ha iluminado algo frente a él con lo que hubiera chocado si no le hubiera dado por mirar el pasaje.
Es una especie de... cuerpo.
Cuelga boca abajo.
Está cubierto de una capa negruzca con tonos azulados, grisáceos, también del tono de las aguas negras. Apesta.
ANDREW enfoca al rostro de la criatura, que gira levemente. ¿Es... un cuerpo de verdad? ¿Es un animal muerto... o... no? No, no lo es.
Su linterna enfoca a la cabeza, su pelo se encuentra grasiento, lleno de suciedad, goteando.
Gira levemente. En un par de segundos, ANDREW le verá la cara.
Música misteriosa.
ANDREW cierra los ojos.
Los abre.
Mira a la cara esquelética del muerto.
El cuerpo colgante ha girado y... el muerto, de piel ennegrecida, por partes carbonizada, arrugada por el agua también, muestra su cara.
Su pelo cuelga de su cabeza. La piel está teñida del tono de la suciedad y el de la muerte.
Sus ojos están aún abierto, pero cubiertos de una mugre negra que oculta el iris.
Su nariz se encuentra rota, le falta a cachos y una de sus mejillas está hundida.
Tiene señales por su cuerpo demacrado de haber sido... ¿electrocutado?
Al principio, pensó que podía ser una broma.
Al principio, pensó que podía ser un animal muerto.
Al principio, pensó que era una persona a la que salvar.
Ahora ha admitido que está muerta.
Y ANDREW tiene miedo.
La boca se encuentra desencajada, parecía que estaba gritando... Gritando en silencio, a la nada, por una salvación que no le fue concedida.
Sus manos cuelgan cerca de ANDREW, el cual retrocede cuando ve que algo en el rostro del ser se mueve.
Ese entre la mejilla que no está hundida y su boca.
¿Qué demonios...?
Tensión.
El cuerpo se está descomponiendo.
ANDREW no sabe qué hacer.
Está paralizado.
Sus ojos negros contemplan extrañado las convulsiones del rostro del que aparentemente murió ahogado o de una forma aún peor.
De pronto, hay un crujido.
Susto.
ANDREW no tiene palabras.
Música de suspense.
La mejilla se quiebra, la mandíbula rota se une a la mejilla en un abismo y algo, entre el mal olor y la negrura del cuerpo destrozado, surge... Docenas de moscas que han conseguido entrar a la estancia de alguna maldita manera. Son las típicas que consumen los cadáveres en putrefacción a falta de gusanos.
ANDREW aparta a varias que se acercan a él, en busca de otro inquilino, como buitres. Avanza corriendo, esquivando el cadáver para detenerse cuando la luz de su linterna se centra en algo que lo desconcierta. Se detiene el chapoteo de sus pies por las aguas negras.
Música misteriosa.
El cadáver... Es el de PHILL, el primero en esta historia del que vimos como cayó.
Estamos visitando de nuevo la estancia oscura, en la que el agua fecal se ha filtrado, donde aún tintinean las cadenas electrocutadas, en las cuales también el techo podía derramar aguas de alcantarilla... Donde PHILL no pudo salvarse.
De pronto, estruendo.
ANDREW se gira.
El ruido venía tras su espalda.
La puerta...
Se ha cerrado tras él.
Iría a comprobar que se ha cerrado realmente, pero tiene la corazonada de que es así.
A partir de ese instante, jugará sí o sí.
Ahora sólo le queda la otra, la que hay delante de él, después de pasar por el centro de la estancia donde cuelga el cadáver.
Algo más que ANDREW y los bichos ha escuchado el sonido de la puerta al cerrarse.
Ese algo grita asustado.
ANDREW intenta encontrar con la linterna aquello que ha gritado. El retrocede sin saber qué hacer. Respira agitadamente, pero no grita. No puede. Siente que no puede hacer nada.
Entonces, la luz se pasa tras enfocar un bulto extraño cerca de la puerta. Regresa a él. Es otro prisionero del juego.
Un chasquido, ANDREW ha pisado algo. Bajo las aguas vemos que son... las gafas de PHILL.
Música débil, dispuesta a asustarnos.
ANDREW avanza, intentando ser prevenido. Sus pies están sumergidos en las aguas negras, donde se refleja débilmente.
Todo a su alrededor está cubierto por un aura asquerosa, pútrida y sórdida. La fábrica se convierte de pronto, en cada una de sus habitaciones, en las entrañas de un cadáver que se pudre.
Hay alguien más, una persona que ha gritado, un hombre de uno o dos años más que ANDREW, tembloroso. El tipo sin nombre se encuentra postrada en una especie de horrible camilla cercana a la puerta de salida.
Tiene una serie de cadenas que retienen sus brazos y piernas, impidiendo que se mueva.
Tras él, hay en la pared un boquete con algo envuelto, ANDREW avanza para ver qué es y entonces contempla nuevamente letras sangrientas con un mensaje claro: “PRUEBA Nº1: SALVA Y MUERE O HUYE Y VIVE”. Una leve flecha que subraya el mensaje señala al boquete.
ANDREW, horrorizado, camina hacia el hueco, mantiene la luz fija en el huevo, intenta no ver a la otra persona. Se siente demasiado asustado, sin saber qué hacer, hasta que debe dejar que caigan los clínex con los que se cubría la boca y la nariz, los cuales se sumergen en las aguas. Entonces, su mano libre puede separar la tela que cubre...
Una grabadora.
No sabe qué hacer.
Pero pulsará el “Play”...
Y entonces lo sabrá.
Música misteriosa.
Escucha los gemidos del hombre cautivo, una mortaja tapa su boca. Tras su cabeza hay una serie de engranajes a los que están conectadas las cadenas que le impiden moverse.
GRABADORA /JIGSAW: Hola, Andrew. Sabía que vendrías. Sabía que el juego era demasiado tentador para ti. Así que no dilatemos más y comencemos.
Ésta es tu primera prueba de un juego que consiste no sólo en que descubras quién soy, sino que te sientas como yo, llegando a comprenderme realmente.
En esta primera fase, te encuentras ante el pasado, el cadáver del pútrido Phill, y el futuro, el del extraño que está postrado ante lo que representa las cosas monstruosas que ha hecho.
Tu acompañante, el que sigue vivo, no es una persona buena. Te lo prometo. No merece ser salvado ni juzgado ni encerrarlo y tirar la llave. No, no, no. Él merece aquello que se ha ganado.
Pero sé que dudas de mí. Sé que me consideras un perturbado malvado que disfruta con esto, por eso ahora piensas en intentar salvar a esa bestia.
(De pronto, la puerta de la salida empieza a abrirse lentamente. Un temporizado con 00:00:30 empieza a descontar).
Ve hacia la puerta. Sal por ella. Es la salida. Escapa. Deja tras de ti el pasado y el futuro de los que no merecen salvarse.
Afronta tu obsesión: no puedes salvarlos a todos, no puedes descubrir quién soy si no me entiendes realmente.
(00:00:20. ANDREW se aleja del hueco, del mensaje, y pasa al lado de la camilla donde su “paciente” intenta retorcerse para liberarse. Escuchamos el chirrido de sus cadenas. Sus gemidos. Intenta pedir ayuda. Sus ojos ven a ANDREW como su última esperanza, pero él se dirige a la puerta con la grabadora en la mano)
Lo sabes, Andrew. Lo sabes. Sé que lo sabes.
En caso de que consigas apartarlo de lo que se merece, que sepas que su juego consistirá en matarte para salvarse, ¿lo entiendes, Andrew? Es él o tú. Siempre lo ha sido y siempre lo será.
Quizás desees ayudarle para, sin que lo sepas, estar en paz con tu madre, a la que no pudiste salvar del accidente de tráfico que la mató... Pero has de seguir.
(00:00:10. ANDREW siente rabia, pero es el supuesto monstruo o él. No puede salvar a ambos. No puede condenar a ambos. Debe seguir las reglas. Ha aceptado el juego, sabía que esto podía pasar. Está cerca de la puerta, de la escapatoria, de terminar con su obsesión. Oye al prisionero suplicando como puede ayuda a ANDREW).
Has de cambiar. Has de darte cuenta de lo que está en juego. Sigue adelante, Andrew, o la puerta se cerrará y no volverá a abrirse, y morirás aquí, tras que el tiempo se convierta en una eternidad de dolor.
(00:00:05. ANDREW se dirige hacia la salida rápidamente. El cautivo intenta gritar, pero no puede. Va a condenarse. Va a morir.)
Lo mejor que puedes hacer por este indeseable es dejarlo aquí, que muera. Así el mundo se librará de él, un agente de la enfermedad que devora nuestro mundo.
ANDREW se marcha tras la puerta. Deja tras de sí: aguas negras, una rendija oxidada en el suelo, cadenas cargadas de electricidad, un cadáver, un cautivo del juego, una vida... Imágenes rápidas de ello.
Entonces, la salida se cierra.
ANDREW se ha ido.
Pero el torturado se queda. Grita tras la mortaja cómo puede, pero es incapaz de ello.
La cara del hombre llena de sangre y golpes se convulsiona.
Intenta luchar, pero es demasiado tarde.
Sobre su pecho, hay algo.
Una grabadora.
Cuando la puerta se cierra, se ha conectado una serie de engranajes que ha conectado la grabadora.
El atemorizado prisionero descubre que no va a salir de ahí cuando escucha una fría voz...
GRABADORA / JIGSAW: Hola, Donnie. Quiero jugar a un juego. Tu capacidad de maldad es tan amplia. Tu simple existencia ya es en sí una tortura a la vida, una ofensa.
Si el joven Andrew te liberase, deberás matarlo. Así el pagará por sus pecados y tú te librarás de ellos.
Ése es el juego, monstruo, sin embargo, tú y yo sabemos que lo más seguro es que cuando la puerta se haya cerrado tu única compañía sea Phill, las ratas, las moscas, la mugre y tu maldad.
La muerte os engullirá.
Tu decisión de vivir o morir... La tomaste hace mucho tiempo, con todo el mal que hiciste, monstruo. Ahora pagarás por ello, pagarás por todo lo que has hecho. No habrá misericordia.
Has hecho añicos muchas cosas, ahora tú te harás añicos.
Fin del juego.

ANDREW ha salido, pero mira atrás.
La grabadora que llevase consigo cae al suelo.
Ve en la puerta una pequeña ventana oculta tras dos fotos pegadas, las cuales arranca. Son cárteles de desaparecidos, uno es de PHILL, que recuerda verlo en su Facultad, y otro es de DONNIE, uno de los desaparecidos cuyos papeles de “Desaparecido” inunda la ciudad.
Están muertos.
ANDREW se marea.
Está destrozado.
Siente que podría haber hecho algo más por salvar a aquel tiempo, siente que podría haber hecho algo, no dejarse caer en el macabro juego de JIGSAW.
Entonces, decide mirar por la ventana.
¿Y si DONNIE logra salvarse?
¿Y si puede hacer algo desde ahí para ayudarle lejos de las normas del juego?
Tiene esperanzas, ¿le servirán?
El cuerpo del extraño tiembla. Siente pánico. Sabe que no va a escapar. Sabe que su destino se ha sellado con esas palabras.
Entonces es cuando se oye el ruido de unos engranajes que empiezan a moverse. El mecanismo de la extraña máquina de tortura a la que se encuentra unido empieza a moverse.
Tras la puerta, a través de una especie de cristal, muy sucio, los ojos del asustado ANDREW observa. La puerta no se puede abrir para intentar socorrer a DONNIE. La decisión ya ha sido tomada.
Los eslabones de los grilletes empiezan a ser devorados por los engranajes que chirrían emitiendo un ruido monstruoso. Los brazos y las piernas del cautivo empiezan a estirarse hacia su brutal destino.
Va a ser...
Desmembrado...
Aún con vida.
Grita como puede.
El ruido se vuelve cada vez más ensordecedor. Escuchamos los crujidos de sus huesos, los músculos que se hacen pedazos lentamente.
El sufrimiento es horrible.
¿Puedes sentirlo?
La sangre empieza a salir de su piel cuando está se corta, cuando las cadenas condenan a los brazos y piernas a ser destrozadas, a separarse del resto del cuerpo.
Imágenes frenéticas.
Cuando los engranajes... de pronto... se detienen. Hay un fuerte chirrido. La maquinaria se ha parado. ¿Se ha roto? ¿Ha fracasado la trampa? ¿Qué sucede?
DONNIE intenta respirar. Ve entre lágrimas sus brazos: el derecho se ha partido y emana sangre, el otro se encuentra aún peor, y ve su propio hueso.
Sus piernas... Puede ver sus rodilla astillada, bañada en sangre, en la derecha... y la izquierda se ha convertido en pedazos.
El dolor es terrible, pero sigue vivo.
Y... tiene esperanzas.
Entonces, alza el rostro.
Se da cuenta de que la cadena ha desaparecido para soltar otra que había encima de él, colgando del techo, como PHILL.
Y entonces, cuando uno de sus brazos se hace... añicos... Lo que hay encima de su cabeza cae.
Es una cuchilla.
Le destroza el cuello de un brutal golpe.
Rebota.
La sangre salpica la estancia.
Después cae...
Y le decapita.
Ha muerto.
Su cuerpo hecho añicos queda inerte.
Las cadenas se mueven lentamente.
El juego ha terminado para él.
ANDREW no ha podido seguir mirando.
En un pasillo estrecho y negro, las lágrimas resbalan por sus ojos. Ha fracasado... no ha podido salvar a alguien... Siempre pensó que si alguien le necesitaba, podría ayudarle, pero en ese momento, cuando alguien le necesitaba de verdad, no ha podido... Puede que se pregunte antes de seguir... ¿Quién es él realmente?
Las luces parpadeantes se encienden en ese pasaje. Apaga su linterna. ANDREW ve en una pared clavada una nota mecanografiada: “Has cruzado la puerta, superando así la primera prueba. ¿Sabes qué significa eso? Significa que has hecho lo correcto, has elegido bien. Felicitaciones. Espero que sigas con buen juicio. Continúa”.
ANDREW tras leerla no sabe qué hacer. Está horrorizado. Mira la sucia pared y después se dirige hacia delante, hacia la próxima prueba.
Vemos cómo se aleja por el final del pasillo, en la noche.
La tensión lo invade todo.
Música tensa.
Eso fue en el pasado.
En el presente, THOMAS sostiene una fotografía en la que puede ver el cuerpo hecho pedazos de DONNIE. ¿Qué hará ahora? ¿Puede hacer algo? Escucha unos débiles ruidos que le sobrecogen.
¿Es la muerte?
Fin de la escena.






Es ANDREW.
ANDREW encuentra uno de los expedientes con un nombre que reconoce: “OREN LUDWING SANDERS”.







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El hombre se encuentra con los brazos y los pies clavados en las tablas pútridas de la cruz. Primer plano de las muñecas y los tobillos por donde se desparrama la sangre lentamente, manchando todo su cuerpo, desnudo exceptuando por la parte de la entrepierna, donde lleva unos harapos sucios. Su cabeza se encuentra hacia delante, tembloroso, intentando respirar, mientras su pelo grasiento cae sobre su frente, al igual que el sudor. En su cuello lleva un rosario lleno de sangre..jpg)





