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viernes, 11 de abril de 2014

Citas célebres (o frases molonas): Si juntas dos objetos que son el mismo en distintas épocas, pueden suceder dos cosas...

Fuente.
“Porque, según mis cálculos, si juntas dos objetos que son el mismo en distintas épocas, pueden suceder dos cosas. O bien el universo dejará de existir, o bien aparecerán tres enanos bailando por las calles con una maceta en la cabeza”
NEIL GAIMAN en
El galáctico, pirático y alienígena
viaje de mi padre,
ilustrado por Skottie Young.

Fuente

Reto "Yo escribo" (4): ¿Cuál es tu personaje preferido? (O, Carroña, tú eres mi hijo pródigo)

¿Cuál es tu personaje favorito? Que tú hayas creado, claro. Biografía. Retrato físico y psicológico, dibujos y cualquier material.

Los personajes son esenciales para mí y son un trabajo realmente complejo. Pongo en todos ellos muchas cosas que conozco o descubro sobre amigos, otros seres ficticios o reales, e incluso algo de mí mismo. 
    Creo que las mejores historias suelen ser las que tienen mejores personajes y yo busco eso en cada una de las que cuento; intentar crear a seres distintos con sus pasiones y debilidades. 
     Suelo esbozarlos a través del diálogo más que la descripción, así que como siempre digo, siento que la historia está viva si uno de ellos me sorprende con un acto o una respuesta que ya no me esperaba. En ese momento ya no me siento un escritor, sino un escriba que recoge las palabras de estas personas que parecen completamente reales. Si habéis escrito o hecho alguna tarea similar, seguramente hayáis sentido algo así. Es más, una historia empieza a funcionar para mí cuando los personajes se escriben solos.


El mundo del personaje del que os voy a hablar es algo así.
Siempre intento que mi protagonista sea mi personaje favorito. En realidad, tengo pocos personajes que haya creado y que les tenga manía. No quiero decir que todos ellos sean igual de importantes o tengan el mismo carácter, hay algunos que salen mucho o poco, o son “buenos” o “malos”, pero son mis preferidos. Lo que me gusta de tener siempre muchos e intentar que sean diferentes es que puedo cambiar, puedo jugar con cada uno de ellos y no me aburro, que es lo importante mientras se escribe, aparte de hacerlo bien, con coherencia, fuerza y demás.
Para mí, es complicado seleccionar mi personaje favorito así que haré trampa (sabíais que este momento llegaría) y os hablaré de mi último personaje favorito, es decir la protagonista de esa novela que creo que he llamado por aquí Multiverso. Para que os sirva, ya sabéis que es una chica y os contaré que, como mis protagonistas favoritos, tiene un nombre que empieza por D. No preguntéis porqué, pero me gustan los nombres con D y he decidido mantener la tradición de La Historia (esa inmensa novela de vampiros) y otra novela con tono de Doctor Who (hey, ¡la D de nuevo!), que escribí.


Como habéis visto, tengo dos chicos ya entre mis creaciones favoritas y llevaba tiempo deseando escribir a una chica. Siempre me gusta variar y suelo intentar tener a personajes femeninos fuertes en mis novelas o relatos (o eso intento), pero pocas veces puedo manejar durante cien páginas a una chica que tenga, sobre ella, todo el peso de la historia. Y sí, está Maverick la Mil Veces Maldita, esa pistolera steampunk, pero por ahora solamente tiene relatos.
Así que ahora, que me encuentro con Multiverso, mi deseo era volver a la idea de una chica, una D, que pudiera escapar de ciertos clichés. Este verano, mientras trabajaba en una especie de distopía que he dejado aparcada por culpa de esta fiebre que ha habido recientemente con el género (Los Juegos del Hambre, ya se sabe), decidí que quería una chica como eje central de la historia. Una amiga escritora y crítica de novelas juveniles me dejo claro lo siguiente: “si la protagonista es una chica, por favor, que no sea una petarda”. Creo que comparto con ella la idea de que en muchas novelas juveniles, las chicas incluso cuando ocupan la mayoría de las páginas, son tratadas como seres caprichosos que parece que lo único que quieren es enamorarse de uno o dos monstruos y ser una especie de odiosa damisela en apuros o una doña perfecta irreal.


Un reloj desencadena muchos
problemas de Multiverso.
A lo largo de mi vida he conocido a muchas mujeres fuertes, pero sobre todo humanas, con sus sueños, sus fantasmas, sus frases irónicas, su vida diaria… No suelo encontrar en la literatura juvenil a muchas de estas chicas. 
Por eso, cuando decidí escribir Multiverso, quise crear a D (me temo que no puedo deciros el nombre, y no, no es Drusilda) como una chica de quince años que está empezando a vivir de verdad. Ella no suele ordenar su cuarto, odia las clases, tiene unos padres insoportables, le gusta el rock (os he ido dejando canciones que le gustan por aquí), tiene un monopatín, odia a la mayoría de sus compañeros, tiene una mejor amiga bastante más inocente que ella, posee bastante carácter (golpeó a un capullo en la cara con su monopatín), le encantan los videojuegos y los mangas y no, no se podía imaginar que existiese un mundo mágico escondido en la vida real, pero tampoco llorará o se sorprenderá demasiado, ella decide aceptar ese mundo y todo lo que supone.
Me temo que es uno de sus lemas.
Regresando a las chicas en la literatura juvenil, no quiero decir que todas sean horribles, pero sí que faltan personajes más fuertes o, al menos, más reales. No quiero que D sea una chica que deba decidir entre el amor de un hombre-luciérnaga o un tipo con cabeza de hacha, no quiero que se centre en eso llamado romance paranormal. No me llama, porque creo que se pueden hablar de más cosas y me lo pasaré mejor y haré que en general la gente se lo pase mejor. No querría que resumiesen mi historia en: “Va de una chica que se enamora y se casa”, y no porque no sea un argumento legítimo (puede haber alguna buena historia ahí), sino porque siento que eso se convierte con rapidez en un cliché, está muy repetido y deseo explorar otras cosas, no solo centrarme en los amores de una quinceañera.
Quiero hablar sobre una chica con la que las lectoras se puedan sentir identificadas y a los lectores no les dé vergüenza decir que se lo están leyendo. No deseo que se convierta de la noche a la mañana en “esa saga que se solamente leen chicas” o que tenga un nombre tan cursi que haga que los chicos recen porque nunca hagan una película y tengan que ir a aguantar semejante ñoñada en el cine con sus parejas. No obstante, también esto es un poco parcial, sé que hay chicas que odian estas cosas y chicos que las adoran, pero entended que no pueda escribir un testamento sobre cada uno de los casos.

Y es que ahora que lo pienso, las mujeres protagonistas suelen ser signo de fracaso dentro de los cómics. Os hablo ahora de tebeos porque sabéis que influyen mucho en mí. Pocas veces hay series cómiqueras femeninas que aguanten con el tiempo, salvando casos como la Supergirl de Peter David o la Hulka de Byrne. Muchas veces, a los lectores de cómics les da cierta vergüenza leer tebeos protagonizados por chicas y, cuando no, parece que hay que tirar hacia la hipersexualización de la mujer. Con D, me gustaría hablar de una chica normal convirtiéndose en una mujer y afrontado esos años, en medio de un mundo extraño y complicado. Por poner un ejemplo, creo que D es más Buffy y, por suerte, es una de esas series con una protagonista femenina, que adoran los espectadores, tanto hombres como mujeres. Supongo que poner el ejemplo de Buffy Summers ha aclarado todo este punto. Ahora la cuestión es saber si lo consigo.
Gracias a la fortuna, he conseguido que D se escriba sola con cierta rapidez insospechada. No solamente es complicado escribir los diálogos de una chica, sino ponerla en primera persona. Recuerdo que cuando lo intenté hace unos años, una amiga me dijo que se le antojaba raro que un chico escribiese a una protagonista femenina como narradora. Quiero suponer que he mejorado y espero que no se note para mal. Al fin y al cabo, si eres un escritor, tienes que crear, inventar, divertir... Cosas mías que seguramente no vienen a cuento aquí, pero las dejo igual (hey, de eso va El Antro, ¿no?).



Alice Madness es uno de los 
videojuegos favoritos de D.
He de reconocer cuando escribo a D que me siento como si viajase a esa época en la que estaba en el instituto y, al saber que será una obra bastante larga (peco de nuevo), creo que será curioso ver cómo D va creciendo. Es irónico escribir a una quinceañera cuando eres un tío y tienes veintidós años, pero será bastante interesante cuando acabe con ella seguramente teniendo veintidós años y yo siendo rematadamente viejo. Es curioso ver a los personajes crecer y espero que los lectores aprecien eso. Una de las mejores cosas de la saga Harry Potter es que los personajes se van haciendo mayores contigo. Aguardo que se logre ese efecto (al menos, es lo que deseo).
En cuanto al método para crear personajes como D, he usado fichas muy complejas con preguntas sobre porqué son como son e incluso algunas más simples con detalles como color de ojos o nombres completos; son buenas guías para no perderse. He pensado que en la historia de D casi podría hacer una wiki de cada personaje para intentar no equivocarme demasiado. Ya hago hasta enciclopedias. Esto va a peor...
En fin, todo esto acabará dependiendo de si consigo acabar el primer borrador, corregirlo infinitas veces, mis lectores de prueba le dan el visto bueno, alguna editorial apuesta por él y se acaba publicando con el suficiente éxito para escribir un par de libros más sobre D, completar la saga y sentir que he hecho algo literariamente interesante y que no he caído en los clichés de la literatura juvenil, sino dado una novela que pueda leer todo el mundo. 
Sí, sé que esto conociéndome es imposible, pero ¿quién sabe? Tal vez D me sorprenda. Me debe una. Acabo de decir que es mi protagonista femenina favorita.




P.D.: Lo de "Carroña, tú eres mi hijo pródigo" va por un cómic de Spider-Man que leí hace mucho tiempo, siendo un crío, y... creo que me he acabado inventando su título. :/

viernes, 4 de abril de 2014

Me encantan los cuentos de hadas, la fantasía y la ciencia-ficción


Harry Potter y la polémica. Fuente
No le encantan los cuentos de hadas o la ciencia-ficción. Yo me alegro de no ser usted. Sin faltarle el respeto, le compadezco, como lo haría con cualquier persona que carece de un sentido o el uso de algunas de sus facultades.
Su falta de lecturas de estos géneros, comprendiendo su estructura y deber han hecho que considere que las leyes de la credulidad no funcionan en estos terrenos, que todo es un deus ex machina. ¡Qué valor para la polémica!
La importancia incuestionable
de los cuentos de hadas. Fuente
Sin la fantasía, que es el género del mito primigenio, la raza humana no hubiera llegado tan lejos. Nuestros antepasados miraban a su alrededor y le buscaban sentido a todo mediante la inventiva. Eran esos mitos, sobre dioses y magia, los que daban respuesta y los que han creado una cultura gracias también a la ciencia (una cosa no puede impedir la otra y muchos científicos imaginan, por cierto). Considero que el ser humano, sin la habilidad de soñar, no sería nada. Es una desfachatez no reconocerle esta importancia si quiera.
Pero cita la lectura de Tolkien y Lewis, afirmando que su importancia está en lo alegórico. Desconoce al autor de El Señor de los Anillos, que siempre negó que su Guerra del Anillo fuese alguna de las dos Grandes Guerras, por mucho que estudiosos  quieran buscar en los orcos máscaras para sus propios horrores reales.  Supongo que a los individuos de su nivel, los que les basta con la realidad, limitados como son al día a día, no pueden creer que un profesor pueda inventar un universo. Irónicamente, si sostiene que es normal que esta gente sueñe por el lugar el que habita, como si la imaginación solamente funcionase en ciertos territorios.
Habla de esnobismo y rinde culto a esa religión donde la gafa de pasta es el nuevo crucifijo (y que me perdonen los creyentes). Cuando dice que jamás leería una obra que venda millones de ejemplares porque de ser algo estúpido para gustar a tanta gente, me deja estupefacto. Piensa que solamente lo malo vende. ¿Son Homero, Shakespeare, Bécquer, Poe y tantos otros, malos por haber vendido millones? Ay, y sí, eran autores de esas fantasías que nunca le encantaron, por lo que no los habrá leído, deduzco por lo que dice de las ventas.
Me recuerda a esos hombre faltos de imaginación que quemaban libros y hacían que Poe tuviese que refugiarse en Marte en un relato de Ray Bradbury. Pero, ¿qué sabrá? Jamás comprenderá que autores como el propio Bradbury, con su gran metáfora, realmente apuñalaban el alma de la realidad. Mas no entiende, porque no imagina y no sueña.
Cuando me cita a sus estudiantes como un argumento de autoridad para seguramente exponer sus propias palabras, me hace pensar que si realmente ha sido así, debe estar dando clases en la academia de la gente más oscuramente realista que existe y siento pavor, porque los humanos sin sueños están condenados a habitar en pesadillas, pues no comprenden la magia, el deseo y el futuro.

Harry y su mundo. Fuente

Afirma con altanería que no ha leído ni un libro de Harry Potter, pero luego cita a alguien que ha hecho un ensayo sobre elos y lo defiende hasta la última gota de sangre. ¿Su intelectualidad se tambalearía si antes comprueba de lo que habla? ¿Criticaría o alabaría a Homero a partir de un ensayo y no de la lectura de su rica épica? ¿Quién es usted que experimenta la realidad que tanto ama a través de otros? ¿Son sus fuentes más importantes que la raíces?
Luego, cita como si fuera de menosprecio el origen humilde de J. K. Rowling y que suspendiese unos exámenes de acceso a la universidad. Debe ser todo un portento si relaciona el nivel de un escritor y su forma de ser con los estudios que realizó. Me imagino que piensa que todos los universitarios son más inteligentes y brillantes que el resto, que la pasta de sus padres los convierte en hidalgos. Supongo que solamente lee a la élite intelectual que disfruta de un público compuesto por amigos y no por esa realidad que tanto aprecia.
Me habla de autoridad y cita a Gandalf, la oruga de Alicia en El País de las Maravillas y Aslan como fuerzas del orden, como la policía de turno tal vez, y confirma que no entiende que el mentor enseña, no ordena. Y me dice que Harry Potter es la anarquía, cuando hay hasta un profesorado, un ministerio… Sabe que si no funcionan en Harry Potter es porque tampoco funcionan en la realidad, esa a la que tanto se apega. Pero ¿qué teme tanto de la fantasía que necesita que alguien la ordene y comande? ¿Tiene miedo a Morfeo y sus caminos? ¿Tanto horror le produce la libertad que necesita un mentor reconvertido en autoridad que le gobierne y dirija?
Harry y Hermione, dos crueles personajes
según su "autoridad". Fuente
No tarda tras justificar su columna sobre un tema que debería serle tan indiferente, pero escribe sobre él (juntamos letras sobre aquello que nos inquieta e importa, quiera o no). Suelta la bomba y corre deseando acabar sabiendo que no se sostiene, que todo se tambalea: Harry Potter se alegra de su orfandad y Hermione Granger está feliz de renunciar a sus padres, según usted o, mejor dicho, ese ensayo que ha leído. Cualquier lector o incluso espectador sabe que no es así, pero no argumenta más que a través de ese libro de ensayos que le hace tan feliz y le sirve de "autoridad". 
Me dan ganas de regalarle los libros para leerlos, pero no estoy para tirar mi dinero y posee otros intereses, entre ellos dilapidar sobre obras que no ha leído. Y si bien juega a las falacias, puede decirme que tampoco probaría el veneno para saber sus efectos, pero al menos no debería inventarse otros distintos a partir de lo que diga esa "autoridad". Razone usted mismo, que eso es algo que me ha enseñado la literatura fantástica, porque quizás a veces está bien que no haya una autoridad que te gobierne, y tengas que aprender a gobernarte tú mismo, a aceptar quién eres y ser responsable de tus actos (no seguir las órdenes de su idolatrada "autoridad").
La fantasía completa lo que somos. Fuente
Baste decir que Harry Potter añora a sus padres durante los siete libros, que debe aprender a vivir sin ellos aunque aceptando su legado y esta saga aborda la trama de la amistad y los seres queridos que le ayudarán a vivir una vida plena y feliz. Sobre Hermione Granger, hace que sus padres recuperen la memoria, les hizo perderla para protegerlos y durante todo el séptimo libro se cuestiona lo que ha hecho. Pero claro, para hablar de estas cosas, debemos leerlas y experimentarlas, ¿no cree?
Al final, todo salta por los aires en su texto. Me dice que no le encanta la fantasía, porque le recuerda a la realidad y ya no sé con qué se sentirá satisfecho, que pronto habla de debates intelectuales a los que menosprecia y la situación del profesorado entre otras cosas como traumas y profecías. Supongo que convertir un texto en farragoso y mixturado es algo que no está bien visto, salvo para usted, que no veía la hora de acabarlo sin saber qué decía en realidad, ¿no? Esa es mi impresión.
Me compadezco. Buscar la polémica, esgrimtir los argumentos de otros, huir de la responsabilidad de la opinión propia, confundir cosas que no tienen que ver… Supongo que son las obras que hace, escribe y lee para entretenerse en esa realidad donde se ha negado (o le ha negado esa “autoridad”) a soñar y fantasear. Le compadezco. 
Sueñe algún día, por favor.

jueves, 3 de abril de 2014

Reto "Yo escribo" (3): ¿Dónde y cómo escribes? (O yo también invoco a seres infernales mientras bebo agua).


Tercera pregunta: 20 de enero de 2014
¿Cómo es tu ambiente de trabajo? Fotos de los lugares, manías, rituales, incluso si coméis patatas fritas durante la revisión posterior. 

“Rayos y truenos acompañan mi soledad nocturna en el torreón, mientras convierto la oscuridad en la tinta de mis historias y los gritos y la sangre de las musas en algo más”.
 ¿A qué suena rematadamente pedante y sin sentido? 
Esto se debe a que evidentemente lo es.
Os voy a hablar de donde perpetro mis crímenes contra la literatura. 
Uno de los dibujos que tengo por aquí.
Me gustaría tener una antigua estanterías repleta de libros y que cuando accionase uno de ellos (seguramente un hijo ilegítimo del Necronomicón), se abriese un pasadizo secreto donde yaciese mi mesa con un montón de papel, pluma y tinta, además de una anticuada máquina de escribir. No, no tengo nada de eso, aunque espero que algún día, cuando sea la imagen de escritor atormentado que deseo transmitir y blablablá...
Qué deprimente puedo llegar a ser.
¿Podría centrarme y contar lo que vengo a contar?
Vamos a intentarlo.
Escribo en la sala de estar de mi casa por las noches y en otra habitación, una especie de estudio, por la mañana. Completamente solo, a poder ser. Si algo falla, suelo ir en busca de mis pósters, dibujos, libros, películas, figuras… si necesito pensar en algo.
Un regalo marvelita y un número de V DE VENDETTA firmado.

Otro de los dibujos.

Algunas de mis figuras predilectas.

Algunas más.
La mayor parte del tiempo intento asegurarme de que valga la pena lo que intento escribir. Por tanto, también incluiría los pasillos de mi casa y la manera en la que voy de un lado a otro, pensando en historias.
Dibujo de Maverick, por Jacobo.
Últimamente, suelo dar paseos nocturnos en coche con mi pareja y solemos hablar de historias, ideas… En esos caminos he encontrado mucho de lo que estoy escribiendo ahora, desde relatos hasta la novela. A veces hay que despejar la mente y el diálogo también puede ser bueno para contar historias.
También tengo una Moleskin con la que apunto ideas que desarrollar, al estilo de otros famosos autores, y suelo llevar varias anotaciones a mi ordenador, que temo que se está convirtiendo en una reliquia a pasos agigantados (pero aún resiste, la Atlántida sí que sabe hacer ordenadores…).
Está claro, en este hábitat, no hay nada de pasadizos secretos ni torres góticas con la tormenta y los rayos como eterna compañía. Solamente hay un par de teclas e ideas con las que deseo escapar de absolutamente todo durante un buen rato o para siempre (tampoco voy a ponerme excesivamente quisquilloso).
¿Qué? ¿Que si tengo manías o rituales a la hora de escribir?
Hurm…
Otro póster. Todo muy whovian sí.
No tengo grandes manías o rituales más allá de invocar a fuerzas malignas, aunque muchos consideran que sí (por ejemplo, si voy al cine tengo que comprobar cada dos por tres si tengo la cartera, las llaves y el móvil encima. Cosas mías). Al menos, para escribir, la más importante es que siempre intento empezar no por el principio, sino por la parte que más me gusta de la historia. Si este capítulo va de A a Z, a lo mejor empiezo por H y luego voy en un sentido a otro, uno y corrijo. Es un método que dudo que sea bien visto por los academistas, pero a mí eso me importa entre poco y bastante poco (preferiblemente lo segundo). Consejo personal: escribid como prefiráis vosotros. Ya está. No hay más, los consejos poco pueden serviros en esto.
Tengo otro método estúpido: si me aburro y veo que la historia no funciona, suelo cambiar la fuente de la letra, que es una estupidez pero es como si empezase de cero y recobro las ganas de escribir (es una completa idiotez sin sentido).
También podría considerarse una manía escribir de noche, aunque lo hago más porque es cuando puedo. No imaginéis que es algo así como un ritual para llamar a las musas, éstas solamente aparecen cuando trabajas, si vas a esperarlas toda tu vida, vas a morir sin haber escrito nada.
Mis sesiones de escrituras suelen durar hasta la una o las dos de la mañana, aunque suelo hacer pausas por la noche para ver alguna película o leer algún libro o cómic. Si sois lectores de este sitio, sabéis que suelo hacer retos como ver una película al día o leer 250 cómics y libros en un año. Ahí radica el secreto de mi vida social y mi nulo sentido del tiempo a la hora de cumplir con plazos.
Mi esperpento montón de libros. Faltan los cómics. Otro día...
Por las mañanas, suelo corregir, ocuparme de mi faceta más periodística para otros proyectos y el máster de cine que estoy realizando en estos momentos. También suelo contestar e-mails o actualizar este blog. Ya no estoy muy pendiente de las redes sociales, porque salvando algún aspecto positivo, considero que en su mayoría suelen ser batallas inútiles de ego y pérdidas de tiempo. Y sí, ya me estoy dejando barba para convertirme en uno de esos huraños ermitaños que claman contra todo lo aceptado por la sociedad.
Últimamente, suelo tener agua cerca, sé que decir que tengo ginebra o whisky me colocaría a la altura de esos escritores, que son tomados en serio por joderse un riñón o fumar como los detectives de las películas noir clásicas, pero no soy de esos. Ni una gota de absenta, qué deprimente.
Mientras tecleo, suelo ponerme los auriculares y escuchar música, desde bandas sonoras hasta algo de rock (ahora escucho algún tema deprimente de Joy Division y mientras corrijo esto al día siguiente de haberlo escrito estoy escuchando May Death Never Stop You).
Sobre la revisión posterior, suele ser lo peor. Sufro bastante releyendo los relatos y buscando fallos, intentando mejorarlos. Suelo ser inseguro y siempre siento que se me escapa algo y que nunca es perfecto del todo. Tengo varias novelas terminadas y dejadas en un cajón esperando la hora perfecta para su corrección, aunque nunca suele llegar. Pese a que en la fase de la idea y la escritura suele estar todo en el aire, considero que es mucho más complicada si cabe la fase de la corrección y la reescritura. Si no escribís, tal vez no os lo creáis, pero es así al menos para mí.
En estas fechas he intentado imponerme cierta disciplina, pero todo se va al garete cuando pienso demasiado. Creo que el error de este mundo es pensar demasiado o pensar demasiado poco. Pienso que la literatura es un mundo complicado y la escritura requiere de esfuerzo y talento, quiero cumplir con eso aunque sé que es arduo; lo peor es que te salten dudas como ¿para qué escribo tanto si nadie me leerá? ¿Significará lo que escriba algo para alguien? ¿Puedo llegar a ganarme la vida con esto? ¿Esta es la historia que quiero contar? ¿Escribiré todo lo que deseo antes de que la palme? ¿Debería dejar esto y dedicarme a otra cosa? ¿Soy feliz haciendo realmente esto?
Son mis cosas y con mis cosas escribo, sin manías o grandes rituales, pero con preguntas. No sé si preferiría más rituales y manías que preguntas. Tal vez intento responder a algo. No lo sé.
¿Y vosotros? Contestad también si queda algún monstruo que lea esto.

"Solo sabemos que estamos aquí" en Ánima Barda

“Solo sabemos que estamos aquí es la aportación del escritor canario Carlos J. Eguren, y podría perfectamente ser el guión de un episodio de The Twilight Zone. ¿Cómo es posible que un hombre repulsivo y desagradable hasta la nausea tenga por pareja a una mujer perfecta que se pliega a todos sus caprichos? La respuesta, cómo no, resulta aterradora”.

Esta crítica del equipo de Hello Friki me ha puesto muy contento, como amo de la mazmorra de El Antro que soy. Además, hablan muy bien de este primer número y todos sus fantásticos autores y relatos. Espero que a vosotros también os gusten los relatos aparecidos en la revista Ánima Barda en papel y os hagáis pronto con ellos, entre los cuales está Solo sabemos que estamos aquí.

miércoles, 2 de abril de 2014

Audio de la presentación de la revista Ánima Barda


El viernes se publicó el primer número en papel de ÁNIMA BARDA, la estupenda revista pulp de la que siempre os hablo porque me gusta hablar de cosas buenas. Ahora la gente de El Búnker Z ha subido el audio de la presentación y solamente puedo decir que es fantástico, no os lo perdáis. Como siempre siguen buscando autores, siguen trabajando y van en serio. Hacía falta.

Podéis escuchar el audio o bajároslo aquí completamente gratis (y genial). Recomendaros también la crónica de la autora Ana Nieto en su blog y toda la información de Ánima Barda en Facebook.

¡Y comprad la revista que ya está en la calle!

P.D.: Y Ánima Barda ya tiene más cameos de Batman en la realidad que las películas de DC. Nuff said!

jueves, 27 de marzo de 2014

Se acerca el Invierno para los pulpos con armaduras (y Ánima Barda ha sacado una versión reducida gratuita)

Me hubiera gustado que esta entrada se llamase "Cariño, han reducido a Ánima Barda", pero ni estoy precisamente cariñoso... Y se me ha ocurrido demasiado tarde este chiste malo y no voy a estar cambiando títulos (que eso se ve que no lo hacen los escritores... coff, coff...).

Mañana sale a la luz la versión en papel de Ánima Barda (el público muere de fervor en las gradas). Pero como son gente maja (y sus látigos más) han sacado también una versión gratuita reducida para que piquéis y compréis la versión en papel o digital (muy majos ellos). Es barato (¡!), lo mismo que os gastáis en un refresco (de los grandes y terribles), pero no engorda tanto (a menos que batáis las páginas y os lo comáis, ¡en ese caso me gustaría saber cómo lo hacéis en la versión digital!). Aquí tenéis la gratis, estupenda y arcana Ánima Barda, reducida y gratuita, pero enorme en emociones y aventura (oh, yeah).

Sobre el acto de poner estos relatos en papel... Es una gran oportunidad. Se ha preparado un evento en Madrid, habrá muchos y buenos regalos, los editores han preparado ricas raciones de Poción Multijugos... Recuerdo que pensamos en causar el Fin del Mundo para hacer un evento a la altura, pero al final dijeron que no, que si no había salido en 2012 cuando advertimos a los mayas como que no. Podéis leer más sobre estos actos temibles donde se despertarán a los dioses primigenios aquí.

¿Estará Carlos J. Eguren presente en ese lugar, haciendo gala de hablar de sí mismo en tercera persona? Un servidor sigue recluido en Alcatraz hasta nuevo aviso (nunca debí usar mis poderes mutantes), así que solamente podré mandar a mi elfo doméstico. Los que podáis id, cuanto menos será divertido, tanto como ir a Moria a cazar orcos.

Por otro lado, también se estrena el Capitán América: El Soldado de Invierno. Ya sabéis que, cuando se estrena una de estas película, regreso a la edad de diez años y me vuelvo inaguantable (aún más), así que simplemente recordaros la estupenda crítica de esta etapa de los tebeos realizada por Pedro de Mercader y que podéis leer aquí. El camarada también me ha pasado el vídeo que acompaña este post, ¿cómo no hacerle caso a este individuo de amplios conocimientos metafísicos y cómiqueros?



Y hasta aquí la agenda cultural de hoy. ¡Estallemos en pedazos ya!

P.D.: ¡Tengo una figurita nueva del Soldado de Invierno! Recordad, ¡no es un muñeco! ¡Es una figura de acción de un asesino, un fantasma que proviene de la Guerra Fría! Nuff said!

P.D.: ¿No sabéis a qué venía lo del pulpo con armadura del título? ¡Leed los anuncios de Ánima Barda!
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