domingo, 2 de agosto de 2015

Delitos de juventud: a more like!

Recupero esta columna de El Juntaletras porque han pasado siete años y supongo que el crimen habrá prescrito aún más. O eso espero.

Voy a confesar un crimen porque creo que después de cinco años habrá prescrito.
Todos tenemos historias sobre amigos. O casi todos. Sea como sea, os voy a contar una que juega con la suerte y la fortuna como pocas veces he visto. Os hablo de jugar a la ruleta rusa con seis balas y salir vivito y coleando. No es un juego de vida o muerte, pero hay algo épico en ella que me hace contársela siempre a la gente aunque hasta ahora, creo que nunca por escrito.
De suerte va la cosa... Fuente.

sábado, 1 de agosto de 2015

¿Cuál es el papel de la fantasía? Terry Pratchett responde

"El papel de la fantasía es recordarnos, siempre que sea posible, que la forma que tenemos de mirar al mundo no es la única que puede haber".
TERRY PRATCHETT,

viernes, 31 de julio de 2015

Roto y muerto


Fuente.
Apestaba como si hubiese un animal muerto debajo de nuestra cama de matrimonio. Al principio era un toque dulzón, cálido, penetrante, que luego se transformó en un hedor repulsivo, capaz de hilvanar las arcadas, nauseabundo.
Me agaché para sacar aquel despojo, pensando en que tal vez los niños o el perro hubiesen vuelto a traer un animal muerto a la casa.
Mis manos entraron en la oscuridad y tocaron algo húmedo, como un pañuelo de lágrimas. Lo solté, con grima, y acerqué mis dedos a mi nariz para saber si era aquello lo que buscaba. 
Lo era. 
El aroma a muerte era inconfundible y vi que tenía esa mano sucia, de algo oscuro, un líquido.
Volví a meter la mano y lo cogí, no pesaba, pero daba bastante asco y lo saqué.
Era del tamaño de un puño, pero más blando, como un melocotón podrido. Me recordó al color de la carne putrefacta que mi abuela coleccionaba en su cocina.
Le clavé un dedo y expulsó un cóctel de sangre y pus.
Cuando lo escudriñé más de cerca, vi que... ¡Se movió! ¡Latió! 
¡Era un corazón!
A mi mujer se le debía haber caído mientras dormía, pero no le importó demasiado. 
Tampoco creo que ella llegase a entenderlo. 
Qué triste, pero qué esperado...
Cogí una bolsa de basura, lo metí y lo llevé hasta el contenedor.
Cuando volví a casa, mi mujer salía y al ver mi rostro lánguido me preguntó si me ocurría algo. Me encogí de hombros y respondí:
—Me siento vacío, como si me faltase algo, pero no recuerdo el qué.
Ella no me respondió y siguió adelante. En sus manos llevaba otra bolsa de basura. Vi que algo se agitaba en ella, como si se moviese, y canturreó:
—Todos estamos vacíos,
cuando no nos queda nada.
Todos estamos vacíos,
cuando perdemos a una amada.
Todos estamos vacíos,
cuando nuestra alma está equivocada.
Y sonreí antes de ahogarme en la niebla.
Fuente

jueves, 30 de julio de 2015

Hablando de El guardián entre el centeno de J.D. Salinger

Fuente.
Esta semana os recomiendo otro libro mientras charlo con la periodista Isabel Cabrera en el Hoy por hoy, edición Lanzarote, de la SER y me gustaría compartir con vosotros el audio, a través de este vídeo. 

En esta ocasión toca hablar de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, una obra mítica que me encanta y que me devuelva a aquella época de mi vida en que lo leí mientras estudiaba Periodismo. Todos somos Holden y aquí os cuento porqué.

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